Entradas

¡HOLA SOLEDAD! No me extraña tu presencia. Casi siempre estás conmigo. Te saluda un vieja amiga.

Insisten en confundir mi soledad con amargura, mi seriedad con enojo y mi silencio con apatía. Me siguen desconociendo. En realidad muy pocos me conocen.

Todos necesitamos huir de nosotros mismos. Estar tristes sin dañar a otros, refugiarse en soledad hasta aprender a escucharnos.

Lo mejor que me pasó fue entender que nadie merece mi tiempo o mi atención, deje de quedarme donde no había lugar para mi; de esperar cosas que no iban a llegar y de estar para gente que no lo valía.

Este odio venía tan lleno de amor, que me resultaba insoportable.

He comprendido que para amar a otro, antes tenía que amarme a mi misma.

Decepcionada.

No esperes que cosas buenas te pasen para ser agradecido. Se agradecido y cosas buenas te pasarán.

Ahí estaré yo, presente, en algún rincón del recuerdo, mirándote y esperándote en aquel lugar donde la vida nos ha de juntar de nuevo.

Enamórate de mí o de alguien como yo, para que no me duela tanto.

Esos amores que nos confunden, que resultan una mentira, esos que sabemos que no nos llevaran a nada, pero que son mágicamente locos.