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22 mayo 2012

El tren al que me indicaste que subiera no iba en realidad a ninguna parte. No vuelvas a buscarme, sencillamente ya no estoy allí.

Me hice amiga de las sombras para verte sin que me vieras. Quería saber cómo hacías para respirar sin estar a mi lado. Respirabas y no solo eso, reías.   Me apreté el corazón en la oscuridad. Supe en ese instante que las palabras que habías dicho no eran ciertas, que habías falsificado la firma de cada juramento que me hiciste al oído.   Y que el tren al que me indicaste que subiera no iba en realidad a ninguna parte. No vuelvas a buscarme, sencillamente ya no estoy allí.


Me hice amiga de las sombras para verte sin que me vieras. Quería saber cómo hacías para respirar sin estar a mi lado. Respirabas y no solo eso, reías. 

Me apreté el corazón en la oscuridad. Supe en ese instante que las palabras que habías dicho no eran ciertas, que habías falsificado la firma de cada juramento que me hiciste al oído. 

Y que el tren al que me indicaste que subiera no iba en realidad a ninguna parte. No vuelvas a buscarme, sencillamente ya no estoy allí.

Me hice amiga de las sombras para verte sin que me vieras. Quería saber cómo hacías para respirar sin estar a mi lado. Respirabas y no solo eso, reías.   Me apreté el corazón en la oscuridad. Supe en ese instante que las palabras que habías dicho no eran ciertas, que habías falsificado la firma de cada juramento que me hiciste al oído.   Y que el tren al que me indicaste que subiera no iba en realidad a ninguna parte. No vuelvas a buscarme, sencillamente ya no estoy allí.


5 comentarios:

Madrugadas.

Todo reside a cuando estoy en la madrugada tumbada en la cama pensando; repasando a detalle cada parte de mi vida y preguntándome el porqué...