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02 mayo 2014

Si un día a las tres de la madrugada tienes ganas de dar los buenos días, no esperes a que amanezca.

La vida es frágil. Irrumpe, nos bandea de un lado a otro, nos acerca y nos separa.  Nos atrapa, nos aisla. Nos sorprende, nos conquista, nos convence.  Y, algunas veces, y sin previo aviso, nos golpea con violencia  y de forma inesperada desaparece.   A nuestro lado, surge entonces, el silencio, el vacío.  Las palabras se ahogan en la desesperación; porque el dolor busca ser compartido  pero no quiere ser aliviado.  Y la convulsión transforma el ahora en el ayer,  y el mañana en agonía. No sabemos esquivarlo, no podemos ignorarlo y no queremos aceptarlo.  Por eso, si un día a las tres de la madrugada tienes ganas de dar los buenos días,  no esperes a que amanezca.  Si una noche el teléfono te despierta, no dejes de contestarlo.  No renuncies a un paseo porque esté lloviendo, a encender un fuego   porque sea verano o a un momento  porque haga frío.  Porque no hay nunca un instante mejor que el ahora,  ni un tiempo más cierto que el presente. Y ahora, estamos, aquí. Y hoy, el cielo se puede convertir en  lágrimas.-Instantes, Madrugadas, Se Busca, Buenos días, Ayer, Silencio, Sentimientos de Vacío, Dolor en el alma, Aquí y ahora, Amanecer, Lluvia, Instantes, Presente, Lagrimas,


La vida es frágil. Irrumpe, nos bandea de un lado a otro, nos acerca y nos separa. Nos atrapa, nos aísla. Nos sorprende, nos conquista, nos convence. Y, algunas veces, y sin previo aviso, nos golpea con violencia y de forma inesperada desaparece.

A nuestro lado, surge entonces, el silencio, el vacío. Las palabras se ahogan en la desesperación; porque el dolor busca ser compartido pero no quiere ser aliviado. Y la convulsión transforma el ahora en el ayer, y el mañana en agonía. No sabemos esquivarlo, no podemos ignorarlo y no queremos aceptarlo.

Por eso, si un día a las tres de la madrugada tienes ganas de dar los buenos días, no esperes a que amanezca. Si una noche el teléfono te despierta, no dejes de contestarlo. No renuncies a un paseo porque esté lloviendo, a encender un fuego porque sea verano o a un momento porque haga frío. 

Porque no hay nunca un instante mejor que el ahora, ni un tiempo más cierto que el presente. Y ahora, estamos, aquí. Y hoy, el cielo se puede convertir en lágrimas.

La vida es frágil. Irrumpe, nos bandea de un lado a otro, nos acerca y nos separa.  Nos atrapa, nos aisla. Nos sorprende, nos conquista, nos convence.  Y, algunas veces, y sin previo aviso, nos golpea con violencia  y de forma inesperada desaparece.   A nuestro lado, surge entonces, el silencio, el vacío.  Las palabras se ahogan en la desesperación; porque el dolor busca ser compartido  pero no quiere ser aliviado.  Y la convulsión transforma el ahora en el ayer,  y el mañana en agonía. No sabemos esquivarlo, no podemos ignorarlo y no queremos aceptarlo.  Por eso, si un día a las tres de la madrugada tienes ganas de dar los buenos días,  no esperes a que amanezca.  Si una noche el teléfono te despierta, no dejes de contestarlo.  No renuncies a un paseo porque esté lloviendo, a encender un fuego   porque sea verano o a un momento  porque haga frío.  Porque no hay nunca un instante mejor que el ahora,  ni un tiempo más cierto que el presente. Y ahora, estamos, aquí. Y hoy, el cielo se puede convertir en  lágrimas.-Instantes, Madrugadas, Se Busca, Buenos días, Ayer, Silencio, Sentimientos de Vacío, Dolor en el alma, Aquí y ahora, Amanecer, Lluvia, Instantes, Presente, Lagrimas,

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4 comentarios:

  1. Me ha encantado tu entrada y si me lo permites la copio para hacer un Powerpoint, la he leído dos veces. Un abrazo guapa

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  2. Sabes que todo lo que encuentres aqui es tuyo y de mis amigos blogueros. Disfrutalo y me pasas el enlace para ver como te quedo. Besos y feliz sabado.

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  3. Hoy, que mañana puede ser tarde.

    Besos dulces para tu noche.

    ResponderEliminar

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