No me iré muy lejos, por si un día, te da por aparecer...
Las arrugas no solo aparecen en la piel de las personas. Todo acaba arrugándose. Los recuerdos, las letras de canciones, los papeles en los que escribías aquellos versos, las sábanas donde un día compartimos más que un sueño y un abrazo. Se arrugan y se secan como hojas de el otoño.
El otoño ya mismo volverá y con él la nostalgia y los días más tristes y largos. Los días con ese sabor a frío y helado que trae el invierno. Y será entonces cuando de nuevo recuerdes el calor que desprendía su corazón al latir cerca del tuyo.
Esperaré paciente. No sé cuánto tardará en pasar el tiempo, pero no creo que los días duren más de 24 horas. Mientras, seguiré viviendo un verano especial. Un verano cualquiera de cualquier año.
Seguiré disfrutando de los días de sol que traen luz a mi vida. Mientras tanto seguiré aquí. No me iré muy lejos, por si un día, te da por aparecer.
Y con esa indiferencia como arma podrías romper el círculo, pero en realidad no se rompe. Sigue ahí, con el silencio de palabras que todo el mundo sabe pero nadie se atreve a decir. Bueno yo creo que ya es hora de decir algo, algo que me he dicho a mi misma: Felicidades, has perdido un amigo.
La parte positiva es que, no merece la pena ponerse triste. Si se ha ido, ha sido por cuenta propia. Uno solo no puede tirar del carro. Esto es ley de vida. Y como último consejo: las cosas nunca vuelve a ser como antes. Nunca. Mejor asumir y seguir sonriendo junto a las personas que de verdad quieran tu sonrisa. Estas son mis reflexiones de hoy.




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