El placer no es más que un efecto, un producto secundario.
Una especie de barniz que acompaña las acciones
de los humanos y se diluye como la nieve en verano.
El placer sigue, no se persigue. El placer acompaña al amor,
La soledad nos da el placer de una buena compañía: la nuestra. En la soledad descubrimos que nuestro mayor compañero siempre fuimos nosotros...