El placer no es más que un efecto, un producto secundario.
Una especie de barniz que acompaña las acciones
de los humanos y se diluye como la nieve en verano.
El placer sigue, no se persigue. El placer acompaña al amor,
Todo reside a cuando estoy en la madrugada tumbada en la cama pensando; repasando a detalle cada parte de mi vida y preguntándome el porqué...