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La primavera llegó.

Llegó la estación de alegría. La primavera donde las esperanzas se vuelven verdes como los campos.
Primavera es la estación del amor, porque así, como brotan las flores y las mariposas revolotean, durante la primavera se producen más uniones sentimentales que las que se producen en las otras estaciones del año. La gente comienza a sentir la alegría de los primeros rayos de sol tras el duro invierno. La naturaleza nos regala toda su belleza llenando los paisajes de hermosos colores y aromas florales, por ello los poetas no dudan en asociarla a la juventud y a la felicidad del espíritu. Únete al optimismo que reina en esta estación. Mientras haya en el mundo primavera, ¡Habrá poesía! -Gustavo Adolfo Becquer.

Llegó la estación de alegría. La primavera donde las esperanzas se vuelven verdes como los campos. Primavera es la estación del amor, porque así, como brotan las flores y las mariposas revolotean, durante la primavera se producen más uniones sentimentales que las que se producen en las otras estaciones del año. La gente comienza a sentir la alegría de los primeros rayos de sol tras el duro invierno. La naturaleza nos regala toda su belleza llenando los paisajes de hermosos colores y aromas florales, por ello los poetas no dudan en asociarla a la juventud y a la felicidad del espíritu. Únete al optimismo que reina en esta estación. Mientras haya en el mundo primavera, ¡Habrá poesía!-Gustavo Adolfo Becquer.



Volverán las oscuras golondrinas.

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales,
jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
esas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aun mas hermosas,
sus flores abrirán;
pero aquellas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
esas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate,
¡así no te querrán!

Gustavo Adolfo Becquer


Volverán las oscuras golondrinas.