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Soledad, para muchos el fin, para otros el comienzo.

"Soledad" Lugar solitario y sombrío, compañía de muchas personas, contraste de recuerdos invisibles, realidades que se esfumaron, ruido silencioso, reflejo de verdades y resultado de errores, vía para reflexionar, sendero oscuro o lleno de luz. Esa podría ser una simple, muy simple definición, para muchos el fin, para otros el comienzo. Hay quienes la odian, otros la aman, a veces para evitar dolor, otras veces para evitar la gente. Siento que puede ser un camino de transformación, reflexión y comunión con nosotros mismos, pero sobre todo de aprendizaje...Muchos la prefieren porque huyen de la realidad y creen que en ella evitan el dolor y el sufrimiento, pero creo que estar solo, la aumenta. Hay quienes huyen de ella buscando siempre con quién estar, sea como sea evitan estar solos, por el temor a la soledad. Otros están solos simplemente porque lo deciden y ven en ese estado una forma de reflexionar y aprender de sus errores, así estudian qué hicieron mal y lo toman como experiencia y ensayo...Hay personas que simplemente están solas no porque quieran sino porque así se labraron su futuro. Pienso que no debe ser vista como algo malo, sino como un espacio necesario para encontrarnos con nosotros mismos, para reflexionar, para saber qué queremos y para donde vamos...La soledad es esa que te grita recuerdos en la obscuridad, es esa que te abraza cuando las personas que más quieres se van, es esa que se convierte en tu amistad enemiga, amistad porque no te abandona, enemiga porque se encarga de mostrarte tus errores, la tristeza, el dolor y aflicción que sientes cuando ese ser querido no está contigo..."En esta soledad te busco, te llamo, vagamente te espero."

Soledad, para muchos el fin, para otros el comienzo.

Y en esta vida, yo no estoy dispuesta a perder.


Una torta y un beso. Una sonrisa y una lágrima a la vez.
Perder la cabeza, guiarse por impulsos y decir siempre las cosas claras,
tragándome la vergüenza y el orgullo a bocados, que no engordan.

Arriesgarme, saltar y subir el volumen al máximo de mi canción favorita.
Y escaparme de casa, viviendo al día, sin pensar en lo que pueda pasar mañana.
Pidiendo perdón antes que permiso, sin nada que me preocupe 
ni que me haga pensar más de la cuenta.

Sé que estaría bien eso de reflexionar un poco antes de actuar, 
pero me gusta más ir improvisando,
sin saber las posibles consecuencias ni calcular el daño que pueda sufrir.
De arriba abajo y de abajo arriba en una milésima de segundo.
Sin parar, como una frenética montaña rusa que parece no tener fin.

Muchos dicen que he cambiado, que antes yo no era así;
pero la verdad es que no me apetece parar a pensarlo.
Que antes pensaba, que ahora estoy loca, que camino sin rumbo fijo.
Todo por ese punto fuerte, o débil, según cómo lo mires.

El todo y la nada. Los dos extremos de la balanza; 
un desequilibrio constante que se me ha contagiado,
se ha introducido en mi sangre, y ya corre por mis venas envenenada.
Con ganas de gritar, de saltar, y automáticamente de quedarme en silencio.

Que nadie lo entienda, me da igual, no lo pretendo.
Darlo todo por una sonrisa, arriesgándome a tirar todo por la borda.
Pero, ¿sabes qué?
No hay tiempo de pararse a pensar, además, quien no arriesga, no gana.
Y en esta vida, yo no estoy dispuesta a perder.




Buenos días ya es Jueves.


Es verdad que se puede ser feliz, conseguir los propósitos de la vida, cumplir cada uno de tus deseos,
reír por cada tontería como si dependieras de ello. Levantarte cada mañana y pensar que vas a hacer lo que sea porque ese sea el mejor día de tu vida. Y cuando lo consigas, al día siguiente igual. Sacarle una sonrisa a los demás y otra a ti mismo. Ver las cosas de otro color, como si fuesen mejor de lo que son. Al Fin y al Cabo, No es tan difícil.

 Es verdad que se puede ser feliz, conseguir los propósitos de la vida, cumplir cada uno de tus deseos,  reír por cada tontería como si dependieras de ello. Levantarte cada mañana y pensar que vas a hacer lo que sea porque ese sea el mejor día de tu vida. Y cuando lo consigas, al día siguiente igual. Sacarle una sonrisa a los demás y otra a ti mismo. Ver las cosas de otro color, como si fuesen mejor de lo que son. Al Fin y al Cabo, No es tan difícil.


Y al final tienes un cúmulo de cosas negativas luchando por recuerdos positivos.


Dicen que la gente que los amigos vienen y van. Hay personas que conoces en una estación de paso y eso ya condiciona la relación. Va a ser solo eso, una parada. Luego cada cual se ira y seguirá su camino. Quizá alguna vez recuerdes ese amigo de paso, pero no trascenderá. Solo se queda en eso. Hay otras personas que llevas contigo siempre, aunque no las puedas ver todos los días, aunque incluso pasen meses…da igual, son personas que han calado hondo, han dejado huellas y pase lo que pase, siempre te acordarás de ellas. Incluso aunque a veces el recuerdo duela. Es inevitable. Si una marca se graba con fuego, no se puede quitar. Y luego están otras personas, que empiezan siendo amigos, gente con la que compartes muchas cosas, risas, noches, días, películas, llantos, miles de cosas. Gente con la que te sientes bien, pero un día las cosas se tuercen. Las personas cambian, nosotros cambiamos, y si el cambio se produce por ambas partes, se produce una escisión en la amistad, una rotura por ambas partes, por lo que se nota menos. Sin embargo si el cambio solo viene de parte de uno entonces surgen la distancia y el dolor, porque es solo uno el que ve. Porque uno no puede luchar por acercarse cuando el otro solo le pone barreras. Puedes tener paciencia, pero seamos realistas, la paciencia no cura las heridas, y no puedes esperar eternamente a que esa persona que era, aparezca de nuevo. No va a aparecer porque si ha cambiado ha sido por algo, quizá simplemente ha dejado una parte de su ser de lado, la pena es que sea la parte que te hacía estar ahí por él (o por ella). Cuando eso pasa te ves en una situación complicada. Tienes muchos recuerdos buenos, pero tienes también muchas rencillas producidas por el cambio. Rencores, o frases que te has callado por hacer caso a la paciencia (que a escondidas de todos te susurraba: chsss no digas nada, tiene un mal día, no le des importancia a tal o cual comentario). Y al final tienes un cúmulo de cosas negativas luchando por recuerdos positivos. Estás en guerra, una guerra que si no acabas te hace meterte en un círculo difuso que parece no tener fin (por algo los círculos son infinitos). No le dices nada porque ya apenas le ves pero si tienes oportunidad de verle luchas por estar callado y no causar problemas (porque para una vez que le ves no merece la pena gritar). Entonces asumes la realidad, que ese amigo con el que tienes años de recuerdos ya no está, y lo que más duele, no va a volver. Te das cuenta de que solo compartís los mismos silencios incómodos, que es eso lo que tenéis en común, las pausas eternas donde nadie dice nada porque ninguno se atreve a lanzar ,al aire o a la cara, la excusa adecuada para rechazar la invitación ( y así no tener que verse) Y cuando descubres todo esto, cuando te paras a pensar y ves lo que fuisteis y lo que nunca más volverás a ser, te envuelve una nostalgia extraña. Pero el tiempo pasa, y al final lo que es nostalgia se convierte en indiferencia. Aunque es cierto que a veces esa indiferencia viene porque, el cambio ha producido tantos golpes, que ya eres inmune. Eres inmune a las frases mal dichas, a desprecios, desplantes y a cualquier cosa que pueda herirte. Y con esa indiferencia como arma podrías romper el círculo, pero en realidad no se rompe. Sigue ahí, con el silencio de palabras que todo el mundo sabe pero nadie se atreve a decir. Bueno yo creo que ya es hora de decir algo, algo que me he dicho a mi misma: Felicidades, has perdido un amigo. La parte positiva es que, no merece la pena ponerse triste. Si se ha ido, ha sido por cuenta propia. Uno solo no puede tirar del carro. Esto es ley de vida. Y como último consejo: las cosas nunca vuelve a ser como antes. Nunca. Mejor asumir y seguir sonriendo junto a las personas que de verdad quieran tu sonrisa. Estas son mis reflexiones y así las he contado. . Y deja de coser tu sombra a mis pies.

Y al final tienes un cúmulo de cosas negativas luchando por recuerdos positivos.

Sólo un segundo y la vida cambia.


Cualquier segundo puede ser ese segundo... todo puede cambiar para siempre o simplemente quedarse igual. No tengo miedo. Vivo el día de hoy y no me aferro al pasado; en cuanto al futuro, tengo la certeza de que ese será el juez de mi presente, así que vivo el hoy con mesura pero al máximo. Mis acciones serán mi karma, no me preocupo demasiado. ¿No es cierto que vivimos para encontrar la felicidad? La constante búsqueda de esa felicidad efímera, que al parecer no existe. Sólo un segundo y la vida cambia. Sólo un evento basta para que todos tus planes se destruyan -o se construyan. Es ése segundo... Es simplemente cualquier segundo en el cual te miras al espejo; esa persona a la cual te enfrentas se siente más decidida y segura que de costumbre; esa persona sabe exactamente lo que quiere y cómo conseguirlo; esa persona que te observa sabe cuál es su valor y lo que se merece; esa persona que se presenta ante tí sabe exactamente cómo caer y levantarse con o sin ayuda; esa persona que jamás será conformista, sin embargo sabes que dentro de su fortaleza e independencia también hay flexibilidad y comprensión para con los demás. No tengo miedo a ser yo. No tengo miedo a los cambios. No tengo miedo a tomar riesgos. No tengo miedo a ser feliz. No tengo miedo a vivir. Estoy viviendo al máximo y no tengo palabras para describir cuánto me lo disfruto. Vivo la vida. Mi vida. Cualquier segundo puede ser ese segundo donde realices que tienes tanto por vivir, que una vida no es suficiente.


Hay que volver a conquistar la vida.

Cuando somos más grandes que lo que hacemos, 

nada puede desequilibrarnos. 

Pero cuando permitimos que las cosas sean más grandes que nosotros,

nuestro desequilibrio está garantizado. 

El corazón está en emergencia por falta de amor. 

Hay que volver a conquistar la vida, enamorarnos otra vez de ella.



Cometí muchos errores porque la vida no viene con manual de instrucciones.

Cometí muchos errores, lloré por quien no debía y reí con falsas amistades. 
Tropecé dos veces con la misma piedra y cuando pensaba que no lo haría más, 
me empujaron y caí estampada contra la tercera. 
Perdoné mucho, demasiado; callé tantos "te quiero" que, 
por miedo o por inseguridad se quedaron en el aire, 
a veces los digo camuflados en besos.

Regalé bastantes "te quiero" simplemente por cumplir,
 muchas veces me desperté con ganas de comerme al mundo 
y otras me parece que el mundo me comía a mí, 
grite con fuerza pero mi voz nunca salía. 

Callé verdades por no hacer daño.
 Salí de fiesta sin ganas, y volví con los tacones rotos de tanto bailar. 
Hay días que dormía solo para poder verte en mis sueños
 y días en los que no podía dormir pensando
 que a la mañana siguiente te tendría a mi lado. 

Fui una niña inmadura e insensible y madure a base de palos.
 Creí en lo imposible hasta que se destrozaron mis metas,
abrace a la persona que pensé que nunca me haría daño
 y me di cuenta de que esa persona no se merecía ni el roce de mi piel. 

Canté en la ducha hasta que mi garganta no podía más.
 Hubo días que me sentía preciosa y otros que no quería ni mirarme al espejo. 

Disfruté de pequeños detalles, y aprendí poco a poco en que consiste la vida...

*El secreto de la vida esta en no arrepentirse de nada y afrontar todo con una sonrisa,
 el secreto de la vida esta en vivirla.


Quiero creer en la palabra - esperanza.


Se esperó a que el tren pasase puntual. Sin ninguna compañía se adentró en el primer vagón y avanzó hasta sentarse en el último asiento. Aquel lugar era tan acogedor como solitario, resultaba hasta íntimo. Sí, había escogido un buen sitio. Y miró por última vez el paisaje, nostálgico. Sabía que era mucho lo que dejaba atrás, pero quizás fuera más lo que se encontraría delante. Había aprendido que quien no arriesga, no gana, y ella nunca perdía. Que por poca fuese la probabilidad, nada es imposible. No consiste en creer en el azar, sino creer en uno mismo. Veía cada vez su destino más cerca, pero a la vez, nuevas metas lejanas. Y aunque fuese una locura, se deshizo de toda una vida para marcar con su huella otra. Le iban los retos. "Quiero creer en la palabra "esperanza" tal como está escrita en el libro de los humanos."


Quiero creer en la palabra - esperanza.

Fácil es orar todas las noches. Difícil es encontrar a Dios en las cosas pequeñas...

Fácil es orar todas las noches. Difícil es encontrar a Dios en las cosas pequeñas...

1) Fácil es ocupar un lugar en la agenda telefónica.
Difícil es ocupar el corazón de alguien...
2) Fácil es herir a quien nos ama.
Difícil es curar esa herida...
3) Fácil es dictar reglas.
Difícil es seguirlas...
4) Fácil es soñar todas las noches.
Difícil es luchar por un sueño..
5) Fácil es exhibir la victoria.
Difícil es asumir la derrota con dignidad...
6) Fácil es admirar una luna llena.
Difícil es ver su otra cara...
7) Fácil es saber que estas rodeado por personas queridas.
Difícil es saber eso y no sentirte solo...
8) Fácil es tropezar en una piedra.
Difícil es levantarte...
9) Fácil es disfrutar la vida todos los días.
Difícil es darle el verdadero valor...
10) Fácil es orar todas las noches.
Difícil es encontrar a Dios en las cosas pequeñas...
11) Fácil es prometerle a alguien algo.
Difícil es cumplirle esa promesa...
12) Fácil es decir que amamos.
Difícil es demostrarlo todos los días...
13) Fácil es criticar a los demás.
Difícil es mejorar uno mismo...
14) Fácil es cometer errores.
Difícil es aprender de ellos...
15) Fácil es llorar por el amor perdido.
Difícil es cuidarlo para no perderlo...
16) Fácil es pensar en mejorar.
Difícil es dejar de pensarlo y solamente hacerlo...

 Fácil es prometerle a alguien algo. Difícil es cumplirle esa promesa...

No juzgues solamente comprende y si no puedes comprender, siempre respeta.


El respeto es aceptar y comprender tal y como son los demás, aceptar y comprender su forma de pensar aunque no sea igual que la nuestra, aunque según nosotros esta equivocado. Respetar las opiniones del otro, es una de las mayores virtudes que un ser humano puede tener.
Las personas son diferentes, por lo tanto actúan diferente y piensan diferente. No juzgues…solamente comprende…y si no puedes comprender, siempre respeta. Nos dicen que nos pongamos en el zapato del otro y ha algunos que ni zapatos tienen.

No juzgues solamente comprende y si no puedes comprender, siempre respeta.


Creo en los sueños.


Creo en el cambio. Yo creo en la individualidad. Yo creo en la suerte. Creo en el amor. Yo creo en la magia. Creo en la familia. Creo en la amistad. Creo en un mundo nuevo. Yo creo en Dios. Yo creo en los milagros. Creo en el aprendizaje de todo lo que pueda. Creo en el karma. Creo en la creatividad. Yo creo en las segundas oportunidades. Creo en la belleza de la naturaleza. Creo en ser todo lo que puede ser. Creo en la libertad. Creo en no tomar las cosas por sentado. Creo en la paz mundial. Yo creo en la elección de su propio camino. Creo en los sueños. Yo creo en el destino. Yo creo en la esperanza. Creo en la felicidad. Yo creo en el trabajo duro. Creo que mañana es un nuevo día. Yo creo en hacer lo que quiero porque quiero y no por otra razón. Yo creo en creer. Creo en mí.
 
Creo en los sueños.


ARRIÉSGATE A SER EL MEJOR JUGADOR DE TU VIDA Y GANALO.


El Juego de La Vida a mi parecer es un juego a veces bastante difícil, 


pero la única manera de ganar es aprender a jugar y detrás de un Jaque Mate


hay un aprendizaje y un regalo precioso.


Lo importante es saber jugar y hacerlo por etapas, 


jugar con mucha paciencia, cordura, esperanza,


mucha fe y sobre todo dar y recibir mucho Amor, 


esta yo diría que es el as bajo la manga la carta mas importante, 

Amor, Mucho amor.

"ARRIESGATE A SER EL MEJOR JUGADOR DE TU VIDA Y GANALO"

"ARRIÉSGATE A SER EL MEJOR JUGADOR DE TU VIDA Y GANALO"

Mi vida es un eterno ahora, donde el pasado es sólo un eco.


En mi corazón el pasado, el presente y el futuro no están divididos. 
Son parte de un Todo, de un mismo continuo.
Mi vida es un eterno ahora donde el pasado es sólo el eco de una melodía
y el futuro es la composición que cree a través de lo aprendido con cada eco, 
con cada sonido que me dejo una huella. 
En mi corazón la Luz es la esencia de cada Alma
y perdón es el anhelo más profundo.


La vida... Bendita seas.


La vida es como una ola de agua salada rompiendo en la roca de la existencia. Siempre feroz, siempre insatisfecha. Un tiempo en calma y otro en el desequilibrio de erosión, destruir, volver a empezar. La vida es un cansado trayecto de la profundidad a la superficie, para volver al ciclo de saberse un estúpido juguete del destino. Un ir y venir en busca de significados, de porqué esto o aquello, para al final enterarte que todos tus porqué son cosa de risa para la esfera que barrerá contigo igual que barre y avienta todo lo que le perjudica. La vida es, ese suspiro de paz y maldita guerra, esa lucha constante por tener una razón, motivo que te indique que estás en lo correcto y que todo este montón de años que tienes soportándola tuvieron algún servicio. Ese ver caer a gotas el mar en tus mejillas, y después enterarte que las mismas aguas ya corrió millones de años atrás por millones y millones de individuos y ni siquiera conoces sus nombres. La vida... Bendita seas.



Recordar es vivir.





Que rica es la sensación que genera devolverse en el tiempo y recordar los buenos momentos que han marcado nuestra existencia. Nunca debes borrar de tu mente todas las citas románticas que has tenido, los inicios de una historia de amor porque son fantásticos, en cierto modo, la vida se llena de magia en esa etapa. Los buenos momentos son los que realmente valen la pena recordar. Olvida los días nublados, y AGRADECE tus horas de sol y tus noches estrelladas. "Sólo porque alguien no te amo como tú quieres, no significa que no te amo con todo su ser." Podemos amar de mil maneras hasta el infinito y tal vez nunca suplir la necesidad de la persona amada. Recordar es vivir.

 Recordar es vivir.

Esas pequeñas sensaciones.

A veces una vieja estación deja de serlo y es un precioso lugar. A veces una sencilla comida servida sin mantel, es un sofisticado manjar lleno de glamour. A veces un parque es una ola azul donde sumergirnos entre risas. A veces por tanto, nada es lo que parece.

Somos nosotros los que dotamos de magia los momentos y les dotamos de vida. 
Somos nosotros los que nos entregamos en una sonrisa, en una mirada, en un silencio, en un abrazo, los que nos dejamos sorprender y sorprendemos, los que nos dejamos descubrir y descubrimos, somos nosotros los de siempre y los que acabamos de nacer, los que encerramos toda la sabiduría del mundo y toda su ingenuidad, y yo me siento feliz por tan bella entrega.

Sentir, sentir, sentir, sin miedo, porque el miedo se fue al sentirse derrotado tal y como la vida le enseñó, y algunos guerreros valientes somos capaces de ganarle cuando él ya sueña en la victoria.

Con los ojos abiertos, con la sonrisa abierta, con la piel abierta, con el corazón y el alma bailando en una balada donde la música no necesita de violines para sonar sublime en nuestros oídos y donde ni siquiera se necesita seguir el ritmo para sentir que estas bailando con el alma entre los brazos.

A veces solo a veces la realidad puede ser más bella que lo imaginado y entonces
 rompes el silencio sin necesidad de palabras y sigues sonriendo y bailando
 sin moverte del sitio y sientes que sientes y sentir te hace feliz. 
Y echas de menos un abrazo y un beso incluso antes de que se hayan separado de tu piel.
 Y sabes que la vida puede estar llena de momentos perfectos solo tienes que dejarte fluir solo eso.

El amor siempre ha sido un salto al vacío.

Como si se pudiera elegir en el amor,
como si no fuera un rayo que te parte los huesos
y te deja estoqueado en la mitad del patio.

Se trata de bailar, de cantar, de andar descalzo, de dormir hasta tarde,
de compartir tazas, vasos y comidas, de llorar, de discutir,
de manejar lejos y no querer volver, de sentirnos volar, de abrazar, besar,
 tocar y volver a abrazar, de hablar por los codos,
de imaginar futuros a años luz de distancia.

Se trata de permitirnos equivocarnos, de apostar a lo incierto,
de desafiarse a uno mismo.
Porque, a fin de cuentas, el amor siempre ha sido un salto al vacío.
Nadie nos da las garantías ni nos lee los derechos,
aunque muchas veces sintamos que nos rige un contrato invisible.


Para sentirse decepcionado de algo, primero hay que haber creído
en el mundo y sus posibilidades antes.

Sueños que quedaron por el camino.

Hoy miro atrás en el libro de mi vida
 y veo a una niña que vivió feliz, 
veo tachones y nombres a medio borrar,
 veo experiencias de las que aprendí
 y sueños que quedaron por el camino.

Veo olores y sabores, personas que nunca
 llegaron a saber lo importantes que fueron en mi vida, 
veo miradas ingenuas que aun hoy siguen sin entender, 
pero sobretodo veo cimientos, 
los cimientos que fundaron un camino
 que a día de hoy sigo construyendo.

La humanidad progresa.  Hoy solamente quema mis libros;  siglos atrás me hubieran quemado a mi.

La humanidad progresa.
Hoy solamente quema mis libros;
siglos atrás me hubieran quemado a mi.



Y, de repente, ya no tienes miedo.

Hace un par de años inicié una nueva etapa de mi vida, intensa y un tanto extraña. La verdad es que cuando parece que ya te quedan pocas cosas nuevas por experimentar a nivel de emociones, sentimientos y vivencias, te das cuenta de que la vida es un constante ir y venir, un fluir permanente de experiencias nuevas que te siguen sorprendiendo a cada paso y te hacen descubrir nuevos recovecos en lo más hondo de ti misma, por donde nunca te habías adentrado.

Sin ninguna duda, lo más sorprendente para mí y lo que más me ha marcado estos últimos meses, ha sido el ver como se tambaleaban bajo mis pies algunos de los cimientos sobre los que había construido mi vida. Aprender a caminar por la vida guardando silencios, practicando el oficio de soltar algunas de las cosas a las que me había ido aferrado sin darme cuenta, y aceptar su pérdida.

Tengo que reconocer que he llorado mucho en estos meses y que tuve que aprender a vivir con muchos miedos nuevos que nunca había experimentado, y aprender a enfrentarme a ellos para seguir caminando.

A veces me tambaleaba y, cuando estaba a punto de caer, conseguía abandonarme a la vida, acallar mi mente, incluso ir más allá del corazón, más allá de mí misma, más allá del más allá. Entonces me sentía renacer y el único sentimiento que me embargaba era el de la profunda gratitud a la Vida por su infinita generosidad.

Voy, vengo, vengo, voy..., hoy me pierdo, mañana me encuentro y me vuelvo a perder...Pero anoche, bajo un cielo plagado de estrellas, en la soledad de la noche, volví a agradecer a la vida por tanto y tanto. Y, mirando ese cielo, volví a recocer en cada estrella a cada amigo y en cada amigo, cada sueño compartido y cada abrazo.

Estamos solos, es verdad. En el fondo, todos lo sabemos. Pero qué dulce es saber que aunque caminamos solos siempre hay una estrella que te guía y un amigo que te abraza y sueña contigo. Y, de repente, ya no tienes miedo. Tan solo, esa infinita gratitud que aletea con cada latido de tu corazón y con cada bocanada de aire que respiras.



Hace mucho rato nadie se queja, nadie llora, nadie pregunta.

Sentada aquí, puedo ver la sombra bien definida de una nube que pasa justo encima de mí. En los árboles cercanos, puedo ver los pájaros que se posan en sus ramas, como mirándome, para luego irse cantando. Por algunos instantes sentí que la gente que pasaba a mi alrededor me veía y sonreía, sin abrir los labios, para luego seguir su camino. Siento alegría. No sé por qué, pero por encima de cualquier dificultad, siento alegría. Siento, de vez en cuando, que soy el centro de la atención de buenos mensajes. Siento que soy la destinataria de buenas nuevas, aunque no sepa, por ahora, cuáles son. Al abrir la puerta, siento una brisa que en vez de soplar, me susurra algo. Veo La hamaca en el patio; se mueve como si hubiese sido usada para agradar a alguien. Hace mucho rato nadie se queja, nadie llora, nadie pregunta. A todos les ha dado por leer, por sonreír, por descansar en la hierba, por dormirse con la ventana abierta, como dejando de lado el miedo a la vulnerabilidad descubierta.  Parece que estoy en un paréntesis mágico, en un oasis, sin espejismos, que invita a aprovechar este minuto, esta hora, esta vida.