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Así somos las mujeres.


Aveces necesitamos de un beso apasionado y sentir que volamos en el espacio, otras veces lo único que queremos es un tierno beso, y hasta un abrazo sincero en el que podamos sentir la mayor seguridad... Somos vulnerables, caprichosas, dulces, tiernas, inocentes, traviesas, arrogantes, orgullosas y hasta odiosas algunas veces... Basta un pequeño detalle,el mas sencillo y eso puede hacer que nuestros ojos brillen como estrellitas, y que en nuestra cara la sonrisa nos acompañe todo el día, basta un minuto de silencio para entristecer, y basta un piropo para que nuestras mejillas se sonrojen...



Desde el mismo día en que te fuiste ella entró a mi vida.

Desde el mismo día en que te fuiste ella entró a mi vida.

Si te dijeron, que desde el mismo día en que te fuiste ella entró a mi vida..no te mintieron..Llegó a la casa justo en el momento de tu despedida..no la esperaba..sin preguntar abrió la puerta, y entró en mi alma se aprovechó de mi tristeza, de mi nostalgia..y hoy me acompaña..Si te dijeron..que está conmigo a cada instante, a todas horas..no te mintieron..pues como sombra me persigue, no me deja a solas..te conocía, sabía todo, fuiste tu quien le contaste, y al verme solo..no dudó en aprovecharse.. vino a buscarme...y se sienta en la mesa y me acompaña en el café y contempla en silencio tu retrato en la pared..luego pregunta por tí...si te dejé de pensar y me sigue me lleva hasta el cuarto y me dice que tengo que olvidar..y se mete en la cama y siento su respiración, que recorre mi cuerpo..siento que me hace el amor..luego la veo sonreír, creo que se burla de mi..y se acerca y me dice al oído que me olvide de ti....y se sienta en la mesa y me acompaña en el café y contempla en silencio tu retrato en la pared..luego pregunta por tí...y hoy que te encuentro...y me confiesas que me quieres y aun me extrañas..y me preguntas quien es esa que hoy me acompaña, tu la conoces....ella es....LA SOLEDAD......

Nada vale más que un instante de amor.

Estos días para no perderme me he propuesto, conservar los sonidos del silencio en mi corazón, para ser capaz de sentir el aleteo de esa mariposa que vuela en lo más íntimo de mi ser, acariciándome con suavidad hasta hacerme sentir cosquillas en el alma y en el estómago. Soy consciente de que su aleteo, puede estar produciendo un efecto incontrolable al otro lado de mi vida, pero en estos momentos soy incapaz de hacer otra cosa que sentirlo hasta convertirme en su movimiento, sin importarme nada más que la sensación de sentir y amar lo que siento porque nada vale más que un instante de amor.

Y en esta vida, yo no estoy dispuesta a perder.


Una torta y un beso. Una sonrisa y una lágrima a la vez.
Perder la cabeza, guiarse por impulsos y decir siempre las cosas claras,
tragándome la vergüenza y el orgullo a bocados, que no engordan.

Arriesgarme, saltar y subir el volumen al máximo de mi canción favorita.
Y escaparme de casa, viviendo al día, sin pensar en lo que pueda pasar mañana.
Pidiendo perdón antes que permiso, sin nada que me preocupe 
ni que me haga pensar más de la cuenta.

Sé que estaría bien eso de reflexionar un poco antes de actuar, 
pero me gusta más ir improvisando,
sin saber las posibles consecuencias ni calcular el daño que pueda sufrir.
De arriba abajo y de abajo arriba en una milésima de segundo.
Sin parar, como una frenética montaña rusa que parece no tener fin.

Muchos dicen que he cambiado, que antes yo no era así;
pero la verdad es que no me apetece parar a pensarlo.
Que antes pensaba, que ahora estoy loca, que camino sin rumbo fijo.
Todo por ese punto fuerte, o débil, según cómo lo mires.

El todo y la nada. Los dos extremos de la balanza; 
un desequilibrio constante que se me ha contagiado,
se ha introducido en mi sangre, y ya corre por mis venas envenenada.
Con ganas de gritar, de saltar, y automáticamente de quedarme en silencio.

Que nadie lo entienda, me da igual, no lo pretendo.
Darlo todo por una sonrisa, arriesgándome a tirar todo por la borda.
Pero, ¿sabes qué?
No hay tiempo de pararse a pensar, además, quien no arriesga, no gana.
Y en esta vida, yo no estoy dispuesta a perder.




Y al final tienes un cúmulo de cosas negativas luchando por recuerdos positivos.


Dicen que la gente que los amigos vienen y van. Hay personas que conoces en una estación de paso y eso ya condiciona la relación. Va a ser solo eso, una parada. Luego cada cual se ira y seguirá su camino. Quizá alguna vez recuerdes ese amigo de paso, pero no trascenderá. Solo se queda en eso. Hay otras personas que llevas contigo siempre, aunque no las puedas ver todos los días, aunque incluso pasen meses…da igual, son personas que han calado hondo, han dejado huellas y pase lo que pase, siempre te acordarás de ellas. Incluso aunque a veces el recuerdo duela. Es inevitable. Si una marca se graba con fuego, no se puede quitar. Y luego están otras personas, que empiezan siendo amigos, gente con la que compartes muchas cosas, risas, noches, días, películas, llantos, miles de cosas. Gente con la que te sientes bien, pero un día las cosas se tuercen. Las personas cambian, nosotros cambiamos, y si el cambio se produce por ambas partes, se produce una escisión en la amistad, una rotura por ambas partes, por lo que se nota menos. Sin embargo si el cambio solo viene de parte de uno entonces surgen la distancia y el dolor, porque es solo uno el que ve. Porque uno no puede luchar por acercarse cuando el otro solo le pone barreras. Puedes tener paciencia, pero seamos realistas, la paciencia no cura las heridas, y no puedes esperar eternamente a que esa persona que era, aparezca de nuevo. No va a aparecer porque si ha cambiado ha sido por algo, quizá simplemente ha dejado una parte de su ser de lado, la pena es que sea la parte que te hacía estar ahí por él (o por ella). Cuando eso pasa te ves en una situación complicada. Tienes muchos recuerdos buenos, pero tienes también muchas rencillas producidas por el cambio. Rencores, o frases que te has callado por hacer caso a la paciencia (que a escondidas de todos te susurraba: chsss no digas nada, tiene un mal día, no le des importancia a tal o cual comentario). Y al final tienes un cúmulo de cosas negativas luchando por recuerdos positivos. Estás en guerra, una guerra que si no acabas te hace meterte en un círculo difuso que parece no tener fin (por algo los círculos son infinitos). No le dices nada porque ya apenas le ves pero si tienes oportunidad de verle luchas por estar callado y no causar problemas (porque para una vez que le ves no merece la pena gritar). Entonces asumes la realidad, que ese amigo con el que tienes años de recuerdos ya no está, y lo que más duele, no va a volver. Te das cuenta de que solo compartís los mismos silencios incómodos, que es eso lo que tenéis en común, las pausas eternas donde nadie dice nada porque ninguno se atreve a lanzar ,al aire o a la cara, la excusa adecuada para rechazar la invitación ( y así no tener que verse) Y cuando descubres todo esto, cuando te paras a pensar y ves lo que fuisteis y lo que nunca más volverás a ser, te envuelve una nostalgia extraña. Pero el tiempo pasa, y al final lo que es nostalgia se convierte en indiferencia. Aunque es cierto que a veces esa indiferencia viene porque, el cambio ha producido tantos golpes, que ya eres inmune. Eres inmune a las frases mal dichas, a desprecios, desplantes y a cualquier cosa que pueda herirte. Y con esa indiferencia como arma podrías romper el círculo, pero en realidad no se rompe. Sigue ahí, con el silencio de palabras que todo el mundo sabe pero nadie se atreve a decir. Bueno yo creo que ya es hora de decir algo, algo que me he dicho a mi misma: Felicidades, has perdido un amigo. La parte positiva es que, no merece la pena ponerse triste. Si se ha ido, ha sido por cuenta propia. Uno solo no puede tirar del carro. Esto es ley de vida. Y como último consejo: las cosas nunca vuelve a ser como antes. Nunca. Mejor asumir y seguir sonriendo junto a las personas que de verdad quieran tu sonrisa. Estas son mis reflexiones y así las he contado. . Y deja de coser tu sombra a mis pies.

Y al final tienes un cúmulo de cosas negativas luchando por recuerdos positivos.

Quiero aprender lo que de verdad significan las miradas y las sonrisas.


El silencio es piadoso y prudente y guarda secretos profundos.
Quiero aprender todos los secretos que guarda el silencio.
Quiero aprender lo que de verdad significan las miradas y las sonrisas...

Con una sonrisa busco lo que quiero volver a sentir.


Ha sido de golpe, como un piano saltando por un balcón y precipitándose al vacío, así me ha invadido tu ausencia. En nuestro tiempo pasado sentirte tan cerca y a la vez tan lejos me sumió en un mar de dudas. Es complicado mantener el equilibrio si no sabes donde pisas. Forcé interrumpir el fluir de nuestros días dando forma de palabras a mi incertidumbre, fue una cuestión de supervivencia.
Cada interrogante se enredaba en mi cuello provocándome hipoxia y confusión suprema, por eso me vi obligada a llevarte al abismo y comprobar si se desplegaban tus alas, pero ahí no había nada. Hoy me ahogo en esta confusión. Con una sonrisa busco lo que quiero volver a sentir, que dista mucho de lo que estoy sintiendo. Y es que te echo en falta. Nuestras rutinas se han reducido a ausencias, tu tiempo ahora ya no está pendiente del mío. Cada poro de mi piel te echa de menos y me recuerda lo que nunca tuve. Las risas son silencios en nuestras calles, no hay deseo en los rincones. Sigilosos, los centímetros de mi cuerpo se repliegan rindiéndose a la evidencia y me enredo en mi cama donde una vez tuve el espejismo de sentirte cerca.



Esas pequeñas sensaciones.

A veces una vieja estación deja de serlo y es un precioso lugar. A veces una sencilla comida servida sin mantel, es un sofisticado manjar lleno de glamour. A veces un parque es una ola azul donde sumergirnos entre risas. A veces por tanto, nada es lo que parece.

Somos nosotros los que dotamos de magia los momentos y les dotamos de vida. 
Somos nosotros los que nos entregamos en una sonrisa, en una mirada, en un silencio, en un abrazo, los que nos dejamos sorprender y sorprendemos, los que nos dejamos descubrir y descubrimos, somos nosotros los de siempre y los que acabamos de nacer, los que encerramos toda la sabiduría del mundo y toda su ingenuidad, y yo me siento feliz por tan bella entrega.

Sentir, sentir, sentir, sin miedo, porque el miedo se fue al sentirse derrotado tal y como la vida le enseñó, y algunos guerreros valientes somos capaces de ganarle cuando él ya sueña en la victoria.

Con los ojos abiertos, con la sonrisa abierta, con la piel abierta, con el corazón y el alma bailando en una balada donde la música no necesita de violines para sonar sublime en nuestros oídos y donde ni siquiera se necesita seguir el ritmo para sentir que estas bailando con el alma entre los brazos.

A veces solo a veces la realidad puede ser más bella que lo imaginado y entonces
 rompes el silencio sin necesidad de palabras y sigues sonriendo y bailando
 sin moverte del sitio y sientes que sientes y sentir te hace feliz. 
Y echas de menos un abrazo y un beso incluso antes de que se hayan separado de tu piel.
 Y sabes que la vida puede estar llena de momentos perfectos solo tienes que dejarte fluir solo eso.

Y, de repente, ya no tienes miedo.

Hace un par de años inicié una nueva etapa de mi vida, intensa y un tanto extraña. La verdad es que cuando parece que ya te quedan pocas cosas nuevas por experimentar a nivel de emociones, sentimientos y vivencias, te das cuenta de que la vida es un constante ir y venir, un fluir permanente de experiencias nuevas que te siguen sorprendiendo a cada paso y te hacen descubrir nuevos recovecos en lo más hondo de ti misma, por donde nunca te habías adentrado.

Sin ninguna duda, lo más sorprendente para mí y lo que más me ha marcado estos últimos meses, ha sido el ver como se tambaleaban bajo mis pies algunos de los cimientos sobre los que había construido mi vida. Aprender a caminar por la vida guardando silencios, practicando el oficio de soltar algunas de las cosas a las que me había ido aferrado sin darme cuenta, y aceptar su pérdida.

Tengo que reconocer que he llorado mucho en estos meses y que tuve que aprender a vivir con muchos miedos nuevos que nunca había experimentado, y aprender a enfrentarme a ellos para seguir caminando.

A veces me tambaleaba y, cuando estaba a punto de caer, conseguía abandonarme a la vida, acallar mi mente, incluso ir más allá del corazón, más allá de mí misma, más allá del más allá. Entonces me sentía renacer y el único sentimiento que me embargaba era el de la profunda gratitud a la Vida por su infinita generosidad.

Voy, vengo, vengo, voy..., hoy me pierdo, mañana me encuentro y me vuelvo a perder...Pero anoche, bajo un cielo plagado de estrellas, en la soledad de la noche, volví a agradecer a la vida por tanto y tanto. Y, mirando ese cielo, volví a recocer en cada estrella a cada amigo y en cada amigo, cada sueño compartido y cada abrazo.

Estamos solos, es verdad. En el fondo, todos lo sabemos. Pero qué dulce es saber que aunque caminamos solos siempre hay una estrella que te guía y un amigo que te abraza y sueña contigo. Y, de repente, ya no tienes miedo. Tan solo, esa infinita gratitud que aletea con cada latido de tu corazón y con cada bocanada de aire que respiras.



Sólo entendemos del todo el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado.


Es necesario correr riesgos. Sólo entendemos del todo el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado. Todos los días Dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. Todos los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que ese momento no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana.
Pero quien presta atención a su día, descubre el instante mágico. Puede estar escondido en la hora en que metemos la llave en la puerta por la mañana, en el instante de silencio después del almuerzo, en las mil y una cosas que nos parecen iguales. Ese momento existe: un momento en el que toda la fuerza de las estrellas pasa a través de nosotros y nos permite hacer milagros. La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista. El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestros sueños. Vamos a sufrir, vamos a afrontar muchas desilusiones…., pero todo es pasajero, y no deja marcas. Y en el futuro podemos mirar hacia atrás con orgullo y fe.
Pobre del que tiene miedo de correr riesgos. Porque ése quizá no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra como los que persiguen un sueño. Pero al mirar atrás -porque siempre miramos hacia atrás- oirá que el corazón le dice: “Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días? Qué hiciste con los talentos que tu Maestro te confió? Los enterraste en el fondo de una cueva, porque tenías miedo de perderlos. Entonces, ésta es tu herencia: la certeza de que has desperdiciado tu vida”. Pobre de quien escucha estas palabras. Porque entonces creerá en milagros, pero los instantes mágicos de su vida ya habrán pasado. en “A orillas del río Piedra me senté y lloré”
✿*¨*•.¸❤ PAULO COELHO ❤¸.•*¨*✿


Tengo ganas de gritar, de sacar a flote el alma desgarrada.

Tengo ganas de enamorarme con la luz de la luna,
 con el canto del silencio y el cobijo de las estrellas........
Tengo ganas de reírme de la tristeza acumulada, 
de la soledad instalada y del llanto incesante que reclama el amor.......

Tengo ganas de gritar, de sacar a flote el alma desgarrada,
 de vaciar al corazón de los sentimientos
 profundos que solo causan dolor.......

Tengo ganas de ti,
 que aún sin conocerte mi alma te reclama,
 mis ojos buscan tu mirada,
 mi ser ya siente que te pertenece.......

Tengo ganas de sentir,  de que las palabras se expresen en miradas,  de que las caricias sean tatuadas,  tatuadas por siempre en lo profundo de mi alma  y que al recordarlas las vuelva a vivir......  Tengo ganas de vivir,  de que el amor me envuelva,  de volver a reír,  tengo ganas de creer que el amor es para siempre,  de que tu estas en un lugar esperándome impacientemente.......

Tengo ganas de sentir, 
de que las palabras se expresen en miradas, 
de que las caricias sean tatuadas, 
tatuadas por siempre en lo profundo de mi alma 
y que al recordarlas las vuelva a vivir......

Tengo ganas de vivir,
 de que el amor me envuelva,
 de volver a reír,
 tengo ganas de creer que el amor es para siempre, 
de que tu estas en un lugar esperándome impacientemente.......

Me pregunto si alguien me extrañara mañana.


¿Y si me muero mañana quién me recordará?

Si la muerte viene por mí

quisiera no ser solo un fugaz pensamiento,

ni un llanto desechable,

quizás esto que siento sea algo egoísta de mi parte.

Tal vez ya no vuelva a perder un suspiro,

una lágrima, de esas que regalo y nunca me quedo.

¿Si muero mañana?

No cerrare los ojos si estos no se abren,

no me dejare caer si mi cuerpo queda frió e inerte,

no diré tengo miedo por orgullo.

¿Quedare inmortalizada en recuerdos?

¿U olvidada al momento?

¿Seré borrada de este mundo?

¿O añorada por todos?

Que falsa mi sonrisa blanca,

que mentirosos mis ojos secos,

y mi alma que llora en silencio.

Y como cada triste mañana,

con mi corazón herido y el miedo por delante

¿me pregunto si alguien me extrañara mañana ?.


Y guardo a gotas tus emociones.



Así es como este amor está viviendo, Se esconde por temor a estar muriendo. Y trata de ocultar esta alegría que crece en el silencio, día día. De gota en gota, tú me acaricias, De gota en gota me das tu vida. Si yo pudiera beberte toda. Me ahogaría. Y fingiría no ver nunca nada, Si alguna duda cruza nuestra mente, Esperaría oculto en mis pesares que el tiempo nos curase nuestros males. Recojo a gotas, tus ilusiones y guardo a gotas tus emociones, Bebiendo toda, tu piel tu cuerpo, quiero morirme. Conservo a gotas, aquí en mi mente esas caricias, tus emociones, para soñarte y así tenerte cuando tu... no… estés.

Me pregunto si te AMO.

Silencio, espacios vacíos, recuerdos que me pertenecen y que son solo míos. 
No los llamo, no los quiero, solo espero en silencio.
Te llamo pero no me escuchas, te grito pero no me oyes,
Te escribo y no lees las letras que escribí por ti aquella noche.
 Me tiemblan las manos, las piernas, me siento pérdida y ajena,
Te nombro aunque no se tu nombre, no reconozco tu rostro como aquella noche.

Silencio espacios ausentes, te mire tanta veces, 
perdí tu nombre en aquel recuerdo que no era nuestro.
 Palabras gastadas que no me pertenecen, silencios, y nadas me alejan de noche. 
No te abrace tanto como he querido, me alejo la duda y me callo. 

Silencios de besos que se fueron yendo, de abrazos que parten con algún pretexto, 
te deje las letras un espacio en blanco una luz a medias y este triste llanto. 
Me miraste triste, me dejaste sola, te volviste gris, con frío en mis manos,
 una y otra lágrima y estoy llorando.

 Me miras en silencio, me siento pequeña, no consigo hablar y eso me sofoca,
 Me quejo de todo, todo me molesta, vestigios de fantasmas que dejas tan cerca,
 las dudas los miedos me acosas, me gritas, me dejas perpleja. 
Me hablan de confianza, de ser sincera, si digo que siento, 
Ya no hablamos como amigos, me enojo te enojas y nada es la respuesta.

 Silencio en mi alma el corazón no habla, y empieza el proceso del alma que añora.
 Palabras de aire, y siento que preciso mi espacio mi tiempo, y ya no tiemblo tanto, tengo tanto frío, me acosa, me agota y siento que nada es como he querido. 

No soy victima ni héroe, no soy maestra ni alumna, no soy verdad o mentira,
 solo soy una humana con buenos y malos días, no me perteneces, no te pertenezco, 
no hay formulas mágicas, ni cuentos en rosas como en otros tiempos. 

Te miro en silencio no tienes rostro ni nombre, no tienes tonos mas que grises,
 no tienes respuestas solo dudas, no tienes halagos sino esa mirada perdida, 
me alejo de tus silencios que ahogan, me alejo de las conversaciones que nunca llegaron. 

El espacio en blanco se llena de las letras que tanto preciso como el aire mismo,
 te miro sonrío, te miro y te alejas, miro al cielo y me pregunto quien es para mí la fortaleza,
 de esta alma que no quiere perderse en medio de tanta grandeza. 

Hago silencio sin dudas, sin temores, confiando una vez mas, me pregunto si lo AMO, 
y sonrío sin pensar, con o sin tristezas, con buenos y malos días, sin recetas mágicas, 
Solo amando como ley fundamental, pero amando sin ser amada. 
Me pregunto si te AMO.

Las cosquillas en la panza existen.


Las cosquillas en la panza existen.


Colecciono abrazos, disfruto las sonrisas, comparto silencios, sueño mucho, quiero un montón, creo, confío, siento y también entiendo. Si vas a querer, respeta. Si vas a ilusionar, cumple. Si estás dispuesto, intenta… Y si no, hecha-te a un costado, la desilusión destruye. Todos venimos de historias duras, otros mas, algunos menos, pero al final, todos tuvimos a alguien que nos lastimo, nos daño, nos hizo sentir horribles, nos hizo sufrir, nos hizo doler tanto el alma que creímos que jamás íbamos a volver a tener fuerzas para intentar sentirnos vivos y creer que las cosquillas en la panza existen…Soy una convencida que si realmente encontramos a una persona que llena todos nuestros vacíos, nos alegra, nos hace sentir segura, viva… Se puede salir de tanta desilusión para subirse al tren de la felicidad pura… Pero eso sí, no ilusiones, duele. No juegues, humilla. No uses, parte el corazón en pedazos. No lastimes, no se supera fácil. Nací para ser feliz, y voy a cumplirlo.



Las cosquillas en la panza existen.


Amar sin decir nada.


Es importante dejar al desnudo la furia y dejar que la tristeza florezca y nos permitamos sentirla. Es preciso reír cuando se sufre. Necesario callar cuando se ama. Es sublime la tristeza que se oculta y es hermoso El AMOR sin decir nada.

Amar sin decir nada.

Si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes, vivirás como un pájaro herido incapaz de volver a volar.

Hoy el día es diferente y el aliento aunque pareciera igual, se desvanece con el paso de las horas… Las palabras fluyen y entre la razón y el sentido todo encuentra lugar, pero al trasladarse al sentimiento el corazón se apresura, y entonces el dolor y la nostalgia invaden mi ser. Mi voz tiembla al sentir el vacío que emerge de mi alma, y un grito ensordecedor se emite desde lo más profundo, una voz sin eco sacude todo mi interior, cuando el alma desalentada pierde fuerza y se siente opaca.

Entre las tareas cotidianas el tiempo pasa y el afán del día no deja sentir el paso del silencio, de la pregunta, del vacío, de la soledad…No hay vuelta atrás el camino continua, a veces entre la niebla y la lluvia que acrecientan el frío y la nostalgia…Qué duele? La ausencia, la resignación, la falta de valor, el exceso de amor al trabajo, la falta de perspectiva. Hasta las palabras huyen de la tristeza… sin lugar a dudas mi corazón se esta rompiendo bajo mi mirada y puedo sentir como su aliento se debilita y ahoga las lágrimas que quieren brotar sin cesar. Todo se silencia y el mundo se cubre de nubes, nubes que esconden las imágenes de una historia desahuciada… Crónica de una vida terminada…

Es casi imposible atravesar la vida...sin que un trabajo salga mal hecho, sin que una amistad cause decepción, sin padecer algún quebranto de salud, sin que un amor nos abandone, sin que nadie de la familia fallezca, sin equivocarse en un negocio. Ese es el costo de la vida. Sin embargo lo importante no es lo que suceda, sino, como se reacciona. Si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes, vivirás como un pájaro herido incapaz de volver a volar.


En el fondo de mi alma tengo un mar de silencios...

Me callo este dolor. Y te digo que todo esta bien. Que nuestro hijo va creciendo que me entretengo en novelas. Que estoy tan ocupada que no pienso. Lo que no quiero decirte es que detrás de un timón, 
manejo por las calles y no se cual es la luz que alumbra los semáforos. !Dios, me duele tanto perderte!!! Solo quisiera que este dolor desapareciera, poder dormir por las noches, poder vivir día a día, solo quiero estar bien y juro que lo intento. Solo quiero sentirme viva y no vacía como me siento.
Quiero ser feliz. ¿Dios por qué me lo niegas?
En el fondo de mi alma tengo un mar de silencios...

En el fondo de mi alma
tengo un mar de silencios...

Me sobra el amor. Me sobra quererte.

Me sobra silencio, me sobran latidos, me sobran acordes, 
me sobran palabras, puntos y hasta comas, 
direcciones, me sobran todo tipo de formulas...

Me sobra el amor. Me sobra quererte. 
Me sobran tantas palabras como me faltan. 
!Me sobran ganas de buscarte, pero me faltan motivos para hacerlo!


¿Qué se siente cuando ya no se siente nada?

Y es hoy, cuando me miro al espejo y no tengo que convencerme de lo que soy,
 es hoy que mi reflejo me sorprende gratamente 
y veo de mi rostro borradas las heridas que me causaste.
 Ni odiarte puedo. ¿Qué se siente? No siento nada.
 Años amándote y de pronto te sales de mi vida. 
No te conozco, no sé quién eres, ni siquiera recuerdo tu nombre. 
Creo que hasta eso era falso en ti.
Amanecerá pronto el día y yo junto con el,
 respirare aire profundo hasta llenar mis pulmones y volveré a nacer.