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Sólo un segundo y la vida cambia.


Cualquier segundo puede ser ese segundo... todo puede cambiar para siempre o simplemente quedarse igual. No tengo miedo. Vivo el día de hoy y no me aferro al pasado; en cuanto al futuro, tengo la certeza de que ese será el juez de mi presente, así que vivo el hoy con mesura pero al máximo. Mis acciones serán mi karma, no me preocupo demasiado. ¿No es cierto que vivimos para encontrar la felicidad? La constante búsqueda de esa felicidad efímera, que al parecer no existe. Sólo un segundo y la vida cambia. Sólo un evento basta para que todos tus planes se destruyan -o se construyan. Es ése segundo... Es simplemente cualquier segundo en el cual te miras al espejo; esa persona a la cual te enfrentas se siente más decidida y segura que de costumbre; esa persona sabe exactamente lo que quiere y cómo conseguirlo; esa persona que te observa sabe cuál es su valor y lo que se merece; esa persona que se presenta ante tí sabe exactamente cómo caer y levantarse con o sin ayuda; esa persona que jamás será conformista, sin embargo sabes que dentro de su fortaleza e independencia también hay flexibilidad y comprensión para con los demás. No tengo miedo a ser yo. No tengo miedo a los cambios. No tengo miedo a tomar riesgos. No tengo miedo a ser feliz. No tengo miedo a vivir. Estoy viviendo al máximo y no tengo palabras para describir cuánto me lo disfruto. Vivo la vida. Mi vida. Cualquier segundo puede ser ese segundo donde realices que tienes tanto por vivir, que una vida no es suficiente.


Hoy mi pasado me vuelve a atrapar.


Sábanas revueltas. Lágrimas, sombras y recuerdos.

El pasado vuelve, la atrapa, y la sumerge.

De repente, despierta.

Mira por toda la habitación, está asustada.

La ventana sigue abierta, pero todo es oscuridad.

Saca los pies de la cama, se incorpora y va al baño.

Está pálida y sudorosa. Tiene un aspecto horrible..

Recoge su pelo en una coleta alta, 

y se apoya en el lava-manos. 

Se lava la cara y regresa a su cuarto.

Son las cuatro y media de la mañana,

pero no tiene sueño.

Parece como si hubiera dormido

tres días sin pausa.

Se asoma a la ventana y una ráfaga de viento frío

hace que se le erice la piel.


Algún día todas las sonrisas le ganaran el pulso al dolor.




Y eres consciente de que hay respuestas que quizá deban cambiarse. Que te equivocaste. Es preciso partir para volver a encontrar el camino. Y dice el corazón que no, que me equivoco, que fuimos felices juntos. Me coge por un brazo, me lo aprieta con fuerza. Porque cuando alguien a quien quieres se te va, intentas detenerlo con las manos, con la mente, con todo tu cuerpo. Esperas poder atrapar así también su corazón. Pero no, no es así. El corazón tiene pies que no ves. Y sigo pensando y sigo creyendo. "Algún día todas las sonrisas le ganaran el pulso al dolor".



Quizás lo único que falta era el color que le ponías a mi vida.

"Tampoco es para tragedias, que vivir sin tí, francamente, es bastante fácil." 
La ausencia da un poquito de ventaja y ya aprendí
 a no revisar el teléfono  ahora que nunca envías mensajes.
 Río a diario y el mundo es exactamente igual a antes de conocerte.
 "Quizás lo único que falta era el color que le ponías a mi vida."


Mi vida es un eterno ahora, donde el pasado es sólo un eco.


En mi corazón el pasado, el presente y el futuro no están divididos. 
Son parte de un Todo, de un mismo continuo.
Mi vida es un eterno ahora donde el pasado es sólo el eco de una melodía
y el futuro es la composición que cree a través de lo aprendido con cada eco, 
con cada sonido que me dejo una huella. 
En mi corazón la Luz es la esencia de cada Alma
y perdón es el anhelo más profundo.


Con una sonrisa busco lo que quiero volver a sentir.


Ha sido de golpe, como un piano saltando por un balcón y precipitándose al vacío, así me ha invadido tu ausencia. En nuestro tiempo pasado sentirte tan cerca y a la vez tan lejos me sumió en un mar de dudas. Es complicado mantener el equilibrio si no sabes donde pisas. Forcé interrumpir el fluir de nuestros días dando forma de palabras a mi incertidumbre, fue una cuestión de supervivencia.
Cada interrogante se enredaba en mi cuello provocándome hipoxia y confusión suprema, por eso me vi obligada a llevarte al abismo y comprobar si se desplegaban tus alas, pero ahí no había nada. Hoy me ahogo en esta confusión. Con una sonrisa busco lo que quiero volver a sentir, que dista mucho de lo que estoy sintiendo. Y es que te echo en falta. Nuestras rutinas se han reducido a ausencias, tu tiempo ahora ya no está pendiente del mío. Cada poro de mi piel te echa de menos y me recuerda lo que nunca tuve. Las risas son silencios en nuestras calles, no hay deseo en los rincones. Sigilosos, los centímetros de mi cuerpo se repliegan rindiéndose a la evidencia y me enredo en mi cama donde una vez tuve el espejismo de sentirte cerca.



Este mundo está loco pero aun respiran muchos seres humanos que valen la pena.


A todos un día nos pisaron las entrañas y nos cubrieron de promesas que no se llegaron a cumplir. A todos nos han hecho daño y que también hemos roto más de un corazón." Y menos mal, sí digo bien, menos mal, menos mal que vivimos, que nos equivocamos, que nos hacen daño pudiendo así crecer y ser más fuertes y menos mal que damos esa oportunidad a otros cuando les causamos dolor.
"Este mundo está loco pero aun respiran muchos seres humanos que valen la pena." !Y lo mejor es que lo hacen acompañados de mágicas melodías! La vida de a dos no es fácil, pero por suerte tenemos la oportunidad de "mirar con cuatro ojos", o de seguir adelante en la búsqueda con 2 (los nuestros)... Alguien dijo alguna vez que lo importante no es la eternidad sino el mientras tanto, y creo que eso debiera ser ley en cuestiones del corazón, ni el pasado ni el futuro, el ahora... Que sea eterno mientras dure.. valen la pena.


 Este mundo está loco pero aun respiran muchos seres humanos que valen la pena.


¿Quién dijo eso El tren pasa una sola vez?

¿Quién dijo eso El tren pasa una sola vez?

Probablemente alguien que cuando perdió el que quería coger
 no esperó al siguiente.
 Seguramente perdió todas sus esperanzas y acabó abandonando todos sus sueños
 y todo terminó cuando vio a lo lejos que se iba y no retrocedía. 
Pensaría que era la única oportunidad para ser libre y quizás sus ganas de vivir 
terminaron entre los incontables carriles de la vía.


 Cierto es que el tren no va a esperar por ti. 
Ni por ti ni por nadie.
 Pero sí vuelve después de marcharse. 
Regresa para llevarte a la "casualidad de tu vida". 
Esa que todo el mundo desconoce de antemano.

Y te das cuenta de que vale la pena esperar todo el tiempo que haga falta
 para poder coger 
ese tren e irte para escaparte con lo preciso;
 "fuerza y sonrisa" 
y evadirte del pasado para vivir el presente como mejor puedas
 y comenzar a construir tu futuro con los cimientos del amor por lo que quieres.




Porque no todos los días bloqueas recuerdos.


Querido pasado,

Esta noche ha empezado como otra cualquiera. Planificando qué hacer, cómo distribuir el tiempo de la que es una bonita noche por delante para mí, pensando en cómo desarrollar mi Yo, en cosas sin más. Y pensando en cosas, he pensado que era un buen momento para desempolvar esa parte del armario que todos tenemos y que hace mucho tiempo que no nos atrevemos a tocar por miedo a lo que pueda haber ahí. Además, que la parte de mi armario en cuestión es la más alejada, arriba al lado de la pared… es decir, bastante intocable. El caso es que me he puesto a hurgar, teniendo suerte de ser de siempre bastante escrupulosa y esta ordenado. Lleno de polvo, pero ordenado. Sacando cosas y más cosas, he sacado triunfal una caja. No es más grande que un cuaderno mediano de anillos. Y con querubines como decoración. Algo ñoños, con caras algunos a punto de disparar su flecha mortal, con cartas selladas en una mano otros. Lo primero que he pensado ha sido en contarlas. Y lo siguiente, en abrirla… claro. Al momento un olor a papel cerrado me ha golpeado. Y encuentro la caja llena. Hasta arriba. De cartas.

Me ha sorprendido no haber reconocido antes esa caja. Pero ahí estaban. Todas las cartas de mi pasado. Perdón. Mi Pasado. Porque creo que no tengo en mi vocabulario una palabra con mayor propiedad que esa, Pasado. ¿Por qué? Muy simple, porque de él no queda hoy NADA. Bueno, eso creía hasta esta noche. Ahora tengo esta caja, y estas cartas. Muchos de esos pasados simplemente fueron disolviéndose, haciéndose difusos al principio para finalmente desaparecer. Otros están ahí, latentes pero tan lejanos que posiblemente no les reconocería hoy en día. Y luego está ese otro Pasado. El que hizo daño. El que dejó una herida que nunca va a cerrar y que sé que va a ser la causa de muchas de mis decisiones y actitudes. Ese Pasado. El único que todas las mañanas me repito que no es pasado porque, simplemente, niego su existencia. Es un ejercicio duro, porque no todos los días bloqueas recuerdos. Y lo consigo. Y lo he conseguido.  Lo sé porque esta noche ha sido cuando lo he comprobado. No he sentido nada. Ni rabia, ni pena, ni siquiera lo he echado de menos. Tan sólo lo he visto, y he sonreído. Porque ese pedacito es enteramente mío. Y aunque el día de hoy sé que niego la existencia de las personas que escribieron ese Pasado en esas cartas, también sé que hubo un día en que esas personas eran diferentes, éramos diferentes. Y era bonito. Así que he tomado una decisión. Tras desempolvar las un poco, coger algunas que aún danzaban por otra caja que sí tengo localizada y reunirlas con sus hermanas, y mirarlas por última vez hasta la próxima vez, he cerrado cuidadosamente la tapa. He limpiado el polvo que tenía por encima y la he vuelto a dejar donde estaba, en el hueco olvidado del armario.   Pero ahora será diferente. Ya puedo olvidar tranquila.

Me ha sorprendido no haber reconocido antes esa caja. Pero ahí estaban. Todas las cartas de mi pasado. Perdón. Mi Pasado. Porque creo que no tengo en mi vocabulario una palabra con mayor propiedad que esa, Pasado. ¿Por qué? Muy simple, porque de él no queda hoy NADA. Bueno, eso creía hasta esta noche. Ahora tengo esta caja, y estas cartas. Muchos de esos pasados simplemente fueron disolviéndose, haciéndose difusos al principio para finalmente desaparecer. Otros están ahí, latentes pero tan lejanos que posiblemente no les reconocería hoy en día. Y luego está ese otro Pasado. El que hizo daño. El que dejó una herida que nunca va a cerrar y que sé que va a ser la causa de muchas de mis decisiones y actitudes. Ese Pasado. El único que todas las mañanas me repito que no es pasado porque, simplemente, niego su existencia. Es un ejercicio duro, porque no todos los días bloqueas recuerdos. Y lo consigo. Y lo he conseguido.  Lo sé porque esta noche ha sido cuando lo he comprobado. No he sentido nada. Ni rabia, ni pena, ni siquiera lo he echado de menos. Tan sólo lo he visto, y he sonreído. Porque ese pedacito es enteramente mío. Y aunque el día de hoy sé que niego la existencia de las personas que escribieron ese Pasado en esas cartas, también sé que hubo un día en que esas personas eran diferentes, éramos diferentes. Y era bonito. Así que he tomado una decisión. Tras desempolvar las un poco, coger algunas que aún danzaban por otra caja que sí tengo localizada y reunirlas con sus hermanas, y mirarlas por última vez hasta la próxima vez, he cerrado cuidadosamente la tapa. He limpiado el polvo que tenía por encima y la he vuelto a dejar donde estaba, en el hueco olvidado del armario.


Pero ahora será diferente.
Ya puedo olvidar tranquila.


La vida es tan solo un instante construido por instantes.

El tiempo transcurre inexorable y cada vez a mayor velocidad y no quiero malgastarlo desalentándome por ello, ya que el tiempo seguirá transcurriendo inexorablemente y cada vez a mayor velocidad.

Elijo, pues, abrir mis ojos y exprimir cada instante que la vida me regala.
No me permito quedarme sentada junto a la ventana viendo cada atardecer pensando que es otro menos y añorando los que ya pasaron, cuando la verdad es que, justamente, éste es el más importante de todos los vividos, ya que es el que realmente evidencia que estoy viva y que estoy aquí.

No quiero malgastar el tesoro de la vida, acumulando tiempo muerto en la biografía de mi alma cuando todavía sigo viva.

¡Claro que sé que el tiempo se agota! Y así empezó siendo desde el mismo día en que nací, así era cuando construía mis castillos en la playa, así cuando me enamoré tantas veces, así cuando trazaba tantos planes de futuro desde aquella atropellada juventud que brotaba por cada poro de mi piel. Pero entonces no me planteaba que el tiempo pasa rápido, sino que vivía como si todo fuera para siempre.

Y, sin embargo, el tiempo podría haberse esfumado detrás de cualquier risa, de cualquier pupitre, de cualquier castillo de arena junto al mar. Pero no era consciente de ello, tan solo, era consciente de cada momento que vivía.

Me gusta mirar hacia atrás de vez en cuando, porque mi experiencia vital es mi mayor erario para seguir caminando y, de tanto en tanto, está bien refrescar la memoria y recolocar las cosas. Pero no quiero anclarme en el pasado que tanto me dio y tanto me enseñó, sino apoyarme en él para tomar impulso desde donde estoy.

Vivir el presente, sin tiempo, sin esperar mucho más del futuro que lo que nos aguarda en el instante siguiente. Evidentemente, no puedo evitar ir siempre un paso más allá; no puedo evitar hacer planes para futuros un tanto más lejanos, pero intento que esos proyectos jamás se conviertan en una venda alrededor de mis ojos que me impida ser consciente del momento presente.

No sé por cuantos instantes permaneceré aquí, pero pienso vivir cada uno de ellos. Y no quiero vivirlos como si fueran el último, eso jamás. Quiero vivir cada uno como si fuera el que es, el de ahora, el de este momento.

Si pienso que cualquier tiempo pasado fue mejor, o paso mis días haciendo planes para un futuro que ni siquiera sé si llegará, me pierdo la magia de este tiempo en el que cada día amanezco a la vida nuevamente. Lo mejor está por llegar... tal vez. Aunque creo que lo mejor es, sencillamente, ser consciente de mi Ahora.

No quiero desperdiciar mi tiempo pensando en que se me acaba.
La vida es tan solo un instante construido por instantes cotidianos. Y en ese momento fugaz, hasta caben los sueños.

Por eso, labro cada uno de esos momentos con un sueño en la mirada, sabiendo que, de hacerse realidad, será también instante a instante, con cada parpadeo, y desde el presente.

Eso aprendí. Y no quiero ser tan estúpida como para olvidarlo.


Me levantare y no mirare que es lo que falta, sino todo lo que tengo.


Me levantare y no mirare que es lo que falta, sino todo lo que tengo. De eso se trata vivir. De aprender a querer hasta lo mas insignificante de lo que nos forma. No cerrare mis ojos. Me quedare bajo este cielo lleno de estrellas, que iluminaran mi noche. Mis sueños vuelven a mí. y escucho a lo lejos una melodía que me hace sonreír. Vuelvo una vez más, quiero renacer. Quiero matar a cada uno de los miedos que tengo, para poder caminar sin tropezar nunca mas. Percibo luces, y se que en mi interior hay muchas más. Cada gota de sangre que derrame hoy, es una señal que me recuerda que no debo ir por ese camino. Tengo todo el tiempo que necesite, solo me falta entregarme por completo a esta fantasía de vivir con alegría. El sol quiere aparecer y yo aun sin dormir. No siento cansancio, no siento miedo. Siento ganas de correr, escapar por el cielo. Me orientare como pueda. Dejare caer desde lo más alto todos esos recuerdos que me hacen mal, y vomitare cada vez que sea necesario el dolor mezclado con miedo de sentirme perdida. Cuando me siento desahuciada, siempre alguien aparece, compartiendo mi dolor. Y hoy podré dar una mano, para caminar por el abismo, sin buscar saltar. Luchare con todo lo que se me presente, mientras que no sea mi reflejo porque hoy por hoy es mi peor enemigo. Aunque confieso que quiero encontrar el método para dejar de sentir temor frente a el (mi reflejo), y poder darle mi espalda para que vea que mis ojos no le dan importancia…Aquí estaré hasta que deba partir. Mis ganas no me harán alejarme, ni quiero hacerlo. No será el mejor escenario, pero es donde empezara la función. Débil, asustada pero con ganas de vivir.


Ahora lo único que importa es mi presente.



Veo como mis párpados se cierran... Veo como mis pestañas se mezclan con los suspiros que lanzan mis poros... Puedo sentir que a veces necesito callar, necesito calmar mi ritmo y meditar un poco más antes de hacer las cosas... Pero, no lo sé... Ahora no estoy segura de nada... Sólo siento que quiero estar a tu lado, siento que quiero oír una segunda oportunidad que provenga desde tus labios, desde tus manos, desde tu corazón. Y es que no puedo seguir viviendo culpando a los demás de lo que me sucede, pues yo soy la única que maneja mi mente... Nada ni nadie mas está dentro de mi cabeza, por lo tanto, yo soy la única responsable también de los buenos y malos momentos que suelen rodearme. Me cansé de una vez por todas de todo el daño que me han causado, y estoy dispuesta a salir adelante sin pensar mas en el pasado, sin pensar en lo que pudo haber sido, sin pensar en lo que pude haber echo... ¿De qué me sirve lamentarme? De nada, pues lo hecho ya está hecho, y ya nadie lo puede cambiar, ahora lo único que importa es mi presente, y así podré ir creando un futuro perfecto, con ventajas y desventajas, pero será mí futuro, y de nadie más.


Ahora lo único que importa es mi presente.



La posibilidad de realizar un sueño, hace que la vida sea interesante.


¿Realmente se pueden alcanzar todos los sueños? El dolor está en nuestra vida cotidiana, en el sufrimiento escondido, en la renuncia que hacemos y culpamos al amor por la derrota de nuestros sueños. Adiós al miedo de los fracasos que hayamos podido vivir en el pasado y empecemos a extender nuestros sueños. "La posibilidad de realizar un sueño, hace que la vida sea interesante"
“Nadie pone sus sueños en manos de aquellos que pueden destruirlos.”




Me sobra el amor. Me sobra quererte.

Me sobra silencio, me sobran latidos, me sobran acordes, 
me sobran palabras, puntos y hasta comas, 
direcciones, me sobran todo tipo de formulas...

Me sobra el amor. Me sobra quererte. 
Me sobran tantas palabras como me faltan. 
!Me sobran ganas de buscarte, pero me faltan motivos para hacerlo!


Aprete el botón de reset.

Aprete el botón de reset.

No se si fue anoche o esta mañana que pulsé el botón de "reset" que llevo incluido, y me sentó mejor de lo que esperaba. Está siendo el reinicio mejor llevado de mi vida, sinceramente. Podría decirse que incluso estoy orgullosa, aunque es pronto para llegar a esa conclusión. No se, necesitaba sentarme a pensar mis cosas. Madurar un poco los hechos. Me puse a ello y ahora todo me parece distinto. Oigo las canciones, leo las notas y reviso el pasado y sonrío. Lo entendí de repente, sin explicaciones. Entendí que hay otra forma de ver las cosas, más libre, más abstracta. No hay cosas preconcebidas, ni planes. Está el presente y el corto plazo, eso es lo único que me importa, disfrutar del momento, de las personas y de las circunstancias. Y ya no me preocupa en absoluto no poder encadenarme a una ilusión imposible. No. Prefiero mil veces vivir lo que me depare esa oportunidad en el momento y ya. Sin más, si luego se vuelve no sabría que hacer, al igual que tampoco sabría por donde tirar si no lo hace. Ni lo se ni me preocupa. Y sonrío...



Los colores del arco iris se visten de negro.


Cuando se parte el corazón se seca una parte del alma…Cuando la razón deja de existir, no cicatrizan las heridas, se anestesia la vida, se vive en la respiración, se siente caminar en el vacío sin rumbo.
Se pierde la edad, los días no tienen nombre, ni color, no hay fecha, la vida no tiene años, las estaciones pierden las temperaturas, se mira el horizonte sin alcanzar vas tratando de agarrar el aire sin pronunciar palabras, se pierden las fuerzas, se asumen las rabias, se olvidan los hechos, no se construye nada, hay hoyos en las estancias,espinas en el camino, desaciertos al palpar, gritos sin lágrimas para llorar, ideas vagas que no se quieren juntar, dolor que solo se siente al mirar, risas que no paran, pero a nadie pueden alegrar. Cuando se pierde la razón se deshabita el corazón, se cierran las puertas a los abrazos y la ternura se busca desolada en cada rincón, se borra el pasado sin encontrar el presente para llegar al futuro. Se pierden los sueños acumulados en el tiempo, las flores pierden la fragancia, los colores del arco iris se visten de negro. La existencia se vuelve preguntas vanas que nadie quiere contestar porque no hay respuestas que puedan llegar, ni frases, ni teorías, todo se vuelve filosofía. Cuando se pierde la razón, no se puede ver la silueta de la verdad, solo la sombra que deja el sol al caminar ¿Sabes por qué? "Por que La vida es un arco iris que incluye el negro"

Los recuerdos no se tocan ni se besan.

Sabía que los recuerdos duraban poco.
Que un recuerdo está destinado a morir.
Que tarde o temprano otro ocuparía su lugar.
Y no, no quería ser un recuerdo. Un estúpido recuerdo.
 Los recuerdos no se tocan ni se besan.
No se puede hablar con los recuerdos, ni bromear con ellos.
Con los recuerdos no se sale a tomar café ni se va de tiendas.
 Los recuerdos no fuman cigarrillos ni comen chucherías.
 Los recuerdos no hacen nada, por eso se convierten en nada.
Decidí que no quiero ser su estúpido recuerdo,
porque terminan siendo sólo chispas de un pasado
que quisieran conectarse con el presente.



El botón de rebobinar en realidad nunca existió.

Revolver el pasado es sentirme estúpido por las decisiones que no-tomé. 
Es darme cuenta que las cosas podrían ser distintas si hubiera actuado (diferente) 
Es aumentar mi odio y restar autoestima.

Es saber que no puedo retroceder,
 porque el botón de rebobinar en realidad nunca existió. 
Revolver el pasado es algo que no debería hacer,
pero tengo botones que quedaron sin coser.

Es sorprenderme de que las cosas se dan vuelta constantemente. 
Es sentir que esto jamás va a terminar
y no saber que hacer para no soltar ni una patética lágrima más.
Creeme, pensar en el pasado es asumir el tamaño del vació.

 Es convertirme de nuevo, (como dice un amigo)
en esa cosa boluda y llorona que siempre temí (volver a) ser.
Honestamente, me canso de mi misma.
No quiero tener tiempo para caer como siempre.

Y tan irónico es todo,
que esta vez fui yo la que pedí vacaciones
Pero que más da,
Papá Noel no existe y mis deseos jamás fueron ordenes.



No quiero una segunda oportunidad, quiero un nuevo comienzo.


Quiero vivir. Sentir que vivo, que disfruto, que amo, que quiero, que deseo... que siento. Y no simplemente respirar, como lo hace la gente que no vive. Aquellos sólo sobreviven. Y no, no quiero ser uno de ellos ...la soledad me mata, me deprime y la frialdad me envenena el alma. No le pido a Dios que haga mi vida más fácil, le pido que me haga una persona mucho más fuerte. Las cicatrices de mi memoria trazan un camino horizontal, hacia la permanente tortura de vivir capturada por un pasado que me arrastra. No quiero una segunda oportunidad, quiero un nuevo comienzo.