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Mostrando entradas con la etiqueta Nostalgia. Mostrar todas las entradas
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No me iré muy lejos, por si un día, te da por aparecer..

Los días pasan. Es inevitable. Pasan las horas y los minutos. Y el tiempo te va cambiando. El tiempo te hace más fuerte, más sabio, más constante y coherente…o todo lo contrario. El tiempo te hace pensar que quizás no merece la pena esperar tanto por nada, o te dice a gritos que cuando le encuentres, quizás haya merecido la pena tanto tiempo. Las arrugas no solo aparecen en la piel de las personas. Todo acaba arrugándose. Los recuerdos, las letras de canciones, los papeles en los que escribías aquellos versos, las sábanas donde un día compartimos más que un sueño y un abrazo. Se arrugan y se secan como hojas de el otoño. Si. El otoño ya mismo volverá y con él la nostalgia y los días más tristes y largos. Los días con ese sabor a frió y helado que trae el invierno. Y será entonces cuando de nuevo recuerdes el calor que desprendía su corazón al latir cerca del tuyo…Esperaré paciente. Si. No sé cuánto tardará en pasar el tiempo. Pero no creo que los días duren más de 24 horas. Mientras, seguiré viviendo un verano especial. Un verano cualquiera de cualquier año. Seguiré disfrutando de los días de Sol que traen luz a mi vida. Mientras tanto…seguiré aquí. No me iré muy lejos, por si un día, te da por aparecer..


No me iré muy lejos, por si un día, te da por aparecer..

!Llora! No te avergüences.

Llora y llora hasta que el cuerpo te diga basta, luego descubrirás,
 que nada es lo suficientemente malo, que todo tiene su lado positivo..
 Las lágrimas pueden ser un verdadero bálsamo para el alma.
Llorar es de hombres y mujeres,
y el mejor alivio después de un problema o alegría.
No interrumpas lo que tu cuerpo quiere hacer. 
!Llora! No te avergüences.





Nostalgia...Tengo ganas de llorar y no puedo.


¿Alguna vez tuviste ese deseo irrefrenable de llorar? ¿Alguna vez no has tenido el valor para quedarte en un sitio? ¿O el deseo de permanecer allí, pese a todo y aún con todas las lágrimas a tus espaldas por la tonta idea, tonta, de creer que serías feliz? ¿Por qué a veces ir en busca de las cosas bonitas son tan difíciles? ¿Por qué he de quedarme esperando? ¿Por qué tengo que perderme las locuras de la vida que desactivan la razón y agudizan sentimientos que se creían perdidos? Tengo ganas de llorar y no puedo, ese nudo en el estómago y la mudez que se ha posado en mi garganta me indican que, ante la primera lágrima, no habrá marcha atrás. Será por eso que necesito varios segundos para derramar la primera y horas, muchas horas para que mis ojos se cansen y digan: ¡basta!



Y al final tienes un cúmulo de cosas negativas luchando por recuerdos positivos.


Dicen que la gente que los amigos vienen y van. Hay personas que conoces en una estación de paso y eso ya condiciona la relación. Va a ser solo eso, una parada. Luego cada cual se ira y seguirá su camino. Quizá alguna vez recuerdes ese amigo de paso, pero no trascenderá. Solo se queda en eso. Hay otras personas que llevas contigo siempre, aunque no las puedas ver todos los días, aunque incluso pasen meses…da igual, son personas que han calado hondo, han dejado huellas y pase lo que pase, siempre te acordarás de ellas. Incluso aunque a veces el recuerdo duela. Es inevitable. Si una marca se graba con fuego, no se puede quitar. Y luego están otras personas, que empiezan siendo amigos, gente con la que compartes muchas cosas, risas, noches, días, películas, llantos, miles de cosas. Gente con la que te sientes bien, pero un día las cosas se tuercen. Las personas cambian, nosotros cambiamos, y si el cambio se produce por ambas partes, se produce una escisión en la amistad, una rotura por ambas partes, por lo que se nota menos. Sin embargo si el cambio solo viene de parte de uno entonces surgen la distancia y el dolor, porque es solo uno el que ve. Porque uno no puede luchar por acercarse cuando el otro solo le pone barreras. Puedes tener paciencia, pero seamos realistas, la paciencia no cura las heridas, y no puedes esperar eternamente a que esa persona que era, aparezca de nuevo. No va a aparecer porque si ha cambiado ha sido por algo, quizá simplemente ha dejado una parte de su ser de lado, la pena es que sea la parte que te hacía estar ahí por él (o por ella). Cuando eso pasa te ves en una situación complicada. Tienes muchos recuerdos buenos, pero tienes también muchas rencillas producidas por el cambio. Rencores, o frases que te has callado por hacer caso a la paciencia (que a escondidas de todos te susurraba: chsss no digas nada, tiene un mal día, no le des importancia a tal o cual comentario). Y al final tienes un cúmulo de cosas negativas luchando por recuerdos positivos. Estás en guerra, una guerra que si no acabas te hace meterte en un círculo difuso que parece no tener fin (por algo los círculos son infinitos). No le dices nada porque ya apenas le ves pero si tienes oportunidad de verle luchas por estar callado y no causar problemas (porque para una vez que le ves no merece la pena gritar). Entonces asumes la realidad, que ese amigo con el que tienes años de recuerdos ya no está, y lo que más duele, no va a volver. Te das cuenta de que solo compartís los mismos silencios incómodos, que es eso lo que tenéis en común, las pausas eternas donde nadie dice nada porque ninguno se atreve a lanzar ,al aire o a la cara, la excusa adecuada para rechazar la invitación ( y así no tener que verse) Y cuando descubres todo esto, cuando te paras a pensar y ves lo que fuisteis y lo que nunca más volverás a ser, te envuelve una nostalgia extraña. Pero el tiempo pasa, y al final lo que es nostalgia se convierte en indiferencia. Aunque es cierto que a veces esa indiferencia viene porque, el cambio ha producido tantos golpes, que ya eres inmune. Eres inmune a las frases mal dichas, a desprecios, desplantes y a cualquier cosa que pueda herirte. Y con esa indiferencia como arma podrías romper el círculo, pero en realidad no se rompe. Sigue ahí, con el silencio de palabras que todo el mundo sabe pero nadie se atreve a decir. Bueno yo creo que ya es hora de decir algo, algo que me he dicho a mi misma: Felicidades, has perdido un amigo. La parte positiva es que, no merece la pena ponerse triste. Si se ha ido, ha sido por cuenta propia. Uno solo no puede tirar del carro. Esto es ley de vida. Y como último consejo: las cosas nunca vuelve a ser como antes. Nunca. Mejor asumir y seguir sonriendo junto a las personas que de verdad quieran tu sonrisa. Estas son mis reflexiones y así las he contado. . Y deja de coser tu sombra a mis pies.

Y al final tienes un cúmulo de cosas negativas luchando por recuerdos positivos.

Quiero creer en la palabra - esperanza.


Se esperó a que el tren pasase puntual. Sin ninguna compañía se adentró en el primer vagón y avanzó hasta sentarse en el último asiento. Aquel lugar era tan acogedor como solitario, resultaba hasta íntimo. Sí, había escogido un buen sitio. Y miró por última vez el paisaje, nostálgico. Sabía que era mucho lo que dejaba atrás, pero quizás fuera más lo que se encontraría delante. Había aprendido que quien no arriesga, no gana, y ella nunca perdía. Que por poca fuese la probabilidad, nada es imposible. No consiste en creer en el azar, sino creer en uno mismo. Veía cada vez su destino más cerca, pero a la vez, nuevas metas lejanas. Y aunque fuese una locura, se deshizo de toda una vida para marcar con su huella otra. Le iban los retos. "Quiero creer en la palabra "esperanza" tal como está escrita en el libro de los humanos."


Quiero creer en la palabra - esperanza.

¿Qué guardas en tu cajita de recuerdos?


Yo, tengo guardadas maripositas de mi niñez, 
perlas de los collares de mi abuela, 
tardes de sol junto a mis primos, 
el primer beso, jamás repetido, 
el dolor aquél que me hizo mujer.

Tengo guardada la esperanza del ayer 
los recuerdos que no se olvidan 
la infancia que perdura en mi piel. 
vestidos, cds y voces de personas 
que se perdieron por culpa del destino.
Tengo sueños escritos en papel 
tengo alegrías, tristezas, emociones 
guardadas en mi caja de cartón.

Mil sueños que no dejan de latir, 
juegos y risas que de niña me hacían reír
 y ahora me hacen llorar, 
canciones para dormir y otras para recordar, 
y los besos de mi madre que ya no volverán...

Atesoro en mi cajita de los recuerdos 
tantas cosas. 
Momentos llenos de ternura 
Navidades pasadas con la familia grande. 
La primer ilusión, 
los versos que escribía en mi adolescencia, 
los años del colegio secundaria, 
los rostros no olvidados de tantos seres queridos. 

Un beso irrepetido, 
Un baile. 
Mis niños cuando chiquitos, 
cuando eran muchachitos, 
Mis perros. 
Mis sueños no cumplidos. 
Mi música, libros y canciones. 
Mi carpeta de dibujo. 

Cuánta nostalgia. Pero no, 
Estar triste está prohibido 
Tenemos por delante un año no vivido. 

Llenemos de flores la ventana 
de pájaros y nidos. 
Dejemos entrar el sol, la luz 
que llene el alma 
de un mágico sentir distinto. 

 Yo, tengo guardadas maripositas de mi niñez,  perlas de los collares de mi abuela,  tardes de sol junto a mis primos,  el primer beso, jamás repetido,  el dolor aquél que me hizo mujer.  Tengo guardada la esperanza del ayer  los recuerdos que no se olvidan  la infancia que perdura en mi piel.  vestidos, cds y voces de personas  que se perdieron por culpa del destino. Tengo sueños escritos en papel  tengo alegrías, tristezas, emociones  guardadas en mi caja de cartón.  Mil sueños que no dejan de latir,  juegos y risas que de niña me hacían reír  y ahora me hacen llorar,  canciones para dormir y otras para recordar,  y los besos de mi madre que ya no volverán...  Atesoro en mi cajita de los recuerdos  tantas cosas.  Momentos llenos de ternura  Navidades pasadas con la familia grande.  La primer ilusión,  los versos que escribía en mi adolescencia,  los años del colegio secundaria,  los rostros no olvidados de tantos seres queridos.   Un beso irrepetido,  Un baile.  Mis niños cuando chiquitos,  cuando eran muchachitos,  Mis perros.  Mis sueños no cumplidos.  Mi música, libros y canciones.  Mi carpeta de dibujo.   Cuánta nostalgia. Pero no,  Estar triste está prohibido  Tenemos por delante un año no vivido.   Llenemos de flores la ventana  de pájaros y nidos.  Dejemos entrar el sol, la luz  que llene el alma  de un mágico sentir distinto.

Un beso.

La vida es una encrucijada de caminos.


Debemos vivir las experiencias que se nos presenten en el camino, para que un día, tengamos algunos recuerdos y poder decir: Estuve en tal lugar, en tal pasión, en tal amistad, estuve ahí… Creo que para hacer eso, es necesario no temerla a partir, ni a regresar. La vida es una encrucijada de caminos que parten y que vuelven, nos transporta como una pluma, permitiéndonos llegar a lugares insospechados.
Flotando aventuradamente en el aire, haciendo preguntas y encontrando algunas respuestas, iremos a donde debamos ir, a donde nos lleve el destino.

 Debemos vivir las experiencias que se nos presenten en el camino, para que un día, tengamos algunos recuerdos y poder decir: Estuve en tal lugar, en tal pasión, en tal amistad, estuve ahí… Creo que para hacer eso, es necesario no temerla a partir, ni a regresar. La vida es una encrucijada de caminos que parten y que vuelven, nos transporta como una pluma, permitiéndonos llegar a lugares insospechados.  Flotando aventuradamente en el aire, haciendo preguntas y encontrando algunas respuestas, iremos a donde debamos ir, a donde nos lleve el destino.


Cerrar los ojos e imaginar el lugar que añoras.

Miró por última vez el atardecer. La tenue luz del sol ocultándose bajo el mar, se reflejaba en sus ojos. Sabía que esa sería la última vez, dentro de mucho tiempo, en que vería al sol en el mar. Porque allí a donde se marchaba, no había mar; no frente a sus ojos todo el día. Era una buena idea: realmente nunca le había gustado el mar.

Quiso besar la arena, que se escurriese por sus manos, porque de cierto modo también la extrañaría, aunque no le gustaba para nada. Hubo tardes en que la arena fue un buen soporte a sus dolores y también a sus alegrías. Hubo tardes en que la arena aguanto sus pisadas alocadas, porque corría al agua y volvía, corría y escapaba otra vez. El mar había sido bueno con ella, y eso lo podía valorar.

Cerró los ojos y se imagino en aquel lugar. Aquel lugar que necesitaba, que deseaba con todas sus fuerzas. En alguna parte, alguna vez, había leído que la tele-transportación consistía en cerrar los ojos e imaginar el lugar que añorabas, y desearlo con todo tu corazón. Y eso era lo que ella hacía desde que se había separado desde ese lugar, todos los días, a toda hora.

Inhaló. Dejó que esa brisa se apoderara por última vez de sus pulmones. Ese aroma a mar; a peces, a sal. Ni siquiera ahora, que se estaba marchando, le bajaba la melancolía. Ni siquiera ahora, sentía que extrañaría todo aquello.

Observó todo. El mar, los edificios, la gente, los autos, las gaviotas. Desde entonces todo sería mejor. Se rió con fuerzas. Sonrió luego al cielo azul, se dio media vuelta tratando de que el viento no la despeinara por completo, y corrió lo más rápido que pudo hacia las rocas. Abrochó su cinturón de seguridad y miró por última vez todo lo que abandonaba. Y era cierto, a veces tenías que marcharte de un lugar para saber que perteneces a él. Ella estaba volviendo a donde pertenecía.


Escribir es un acto de supervivencia.


No hay deseo ni anhelo, a veces ambición de compañía, donde sólo está la cama y un techo con lámpara que no deja de ser solitaria en la inmensidad de la nada y que nos tiene cautivos con la mirada fija. Y eso provoca sentir y recordar que hoy como ayer estamos... Solos... Como diría Paul Auster: "No es que escribir me produzca un gran placer, pero es mucho peor si no lo hago". "Escribir no es una cuestión de libre albedrío, es un acto de supervivencia".


No hay deseo ni anhelo, a veces ambición de compañía, donde sólo está la cama y un techo con lámpara que no deja de ser solitaria en la inmensidad de la nada y que nos tiene cautivos con la mirada fija. Y eso provoca sentir y recordar que hoy como ayer estamos... Solos... Como diría Paul Auster: "No es que escribir me produzca un gran placer, pero es mucho peor si no lo hago". "Escribir no es una cuestión de libre albedrío, es un acto de supervivencia".

Todo en la vida se paga así de simple.


A veces no nos damos cuenta ni somos conscientes del daño que podemos provocar en el otro, dejamos que todo lo que está en nuestro interior salga de alguna manera y no nos fijamos cómo. El herir a alguien no es solamente herirlo, las consecuencias que traen pueden ser fatales. Mucha gente, en el día de hoy, se va por simples rumores, que en realidad terminan siendo simples para los que lo crearon, y lo más difícil para los que se fueron. Por eso, es momento que empecemos a pensar antes de hablar, nada dice que no podamos cometer un error.. pero estemos conscientes de que lo hacemos. Y para los que lo hacen conscientes.. para los que saben que hieren al otro, todo en la vida se paga así de simple. "Cuida que tus palabras sean dulces, algún día te las tendrás que comer..."


Todo en la vida se paga así de simple.

Necesito un -Te amo- de esos que te erizan la piel.

Si la vida borrara de repente todas mis horas vividas y así todo mi ser se extinguiera sin quedar rastro de mi, si todo volviera a resurgir de la nada y mi alma comenzara nuevamente a existir, sólo quiero la bendita suerte de volver a tenerte, de quedarme en tus brazos y todo lo vivido, volverlo a vivir. Necesito un "Te amo" de esos que te erizan la piel. Ya no recuerdo que lindos se escuchan.

Necesito un -Te amo- de esos que te erizan la piel.

Lo que me falta son caricias.



Lo que extraño es ser amada,
lo que echo de menos son abrazos,
lo que me da miedo es "soledad",
a lo que no me acostumbro es a dormir sola.

Lo que me falta son caricias,
ese café en las mañanas en mi cama,
el calor de la chimenea cuando tengo frió, 
ese alguien que me hable al oído.

Necesito la pasión de un cuerpo,
 el calor de unas manos que me abracen,
unos ojos donde vea el reflejo de mi cuerpo desnudo,
!extraño tantas noches de intimidad!
ese cosquilleo en el estómago,
esa extraña sensación en el corazón.

!!Dios,
esos pequeños detalles que ya nadie tiene conmigo.
Necesito amar y ser amada.
No, a el no lo extraño,
solo lo que era yo cuando el estaba conmigo.


Soñé que era feliz…

Como cada noche, desde hace unas cuantas noches, 
vencida por el sueño y tropezando con las puertas que me negaban el camino a la cama,
 llegué, por fin, sana y salva a mi dulce lecho…

Y como cada noche, desde hace unas cuantas noches, me dejé abrazar por el silencio,
 acariciar por las sábanas y comencé a sentir ese maravilloso estado de sueño en el que,
 no se sabe muy bien por qué, uno solo quiere dejarse llevar…

Y entonces, esa noche, como cada noche desde hace unas cuantas, comencé a soñar…
Aunque esta vez el sueño era diferente al que había tenido cada noche desde hacia unas cuantas,
 era un sueño en el que me sentía feliz…

Y de repente, y como por un extraño encantamiento,
todos mis problemas habían desaparecido: 
me sentía bien, alegre, ligera, contenta, feliz…

Miraba a mi alrededor y solo veía campo, pero era un campo cortado,
limpio, con un camino sinuoso que no tortuoso limitado por bancos de madera,
 por bancos que uno quisiera habitar…
Y de repente quise sentarme en uno de esos bancos, siii, 
solo quiero quedarme allí y ver pasar la vida, sentir el aire, y la luz, y el sol… 
y respirar y oler a hierba húmeda y a mar, y a hierbabuena y a tomillo… 
quería quedarme allí…

Pero ocurrió algo extraño… no supe bien por qué, el camino, 
ese camino que llevaba al mar me llamaba como un canto de sirenas, 
me hacia llegar hacia un lugar donde los girasoles llegaban hasta el final del horizonte,
 donde se escuchaba música y donde quería quedarme… siiii… 
en la ladera de una colina, un hombre tocaba la guitarra, y era un sonido conocido,
 era una canción conocida y era una voz conocida… y yo quería quedarme allí, 
con él, escuchando esa música, sintiéndome bien… 
quería cantar, gritarle al mundo que me sentía bien… que era feliz…

Pero tampoco pude hacerlo… no podía dejar de andar… mis pasos me llevaban, 
uno tras otro, al mar, al horizonte, allí donde el olor era diferente, el aroma era azul inmenso, 
era tan fuerte que casi me impedía respirar… y allí, al final del camino estaba mi casa…
 una casa que me resultaba tremendamente familiar, cálida, acogedora… 
una casa que olía a pan recién hecho y que me hacía sentir bien… 
un lugar donde pareciera que hubiera vivido mil años ya…

Y allí, en el porche de mi casa, sentada en un balancín, mirando el mar,
 sintiendo el aire y el sol, relajada, tranquila, contenta, sentí que un hombre me abrazaba… 
y quise esconderme entre sus brazos, oler su aroma, sentirme pequeña, niña, 
tranquila, protegida, feliz… y así, en un balancín orientado al norte, 
en una casa pintada de color lavanda, abrazada por un hombre que me hacía sentirme bien,
Soñé que era feliz…

Soñé que era feliz…

Con cada calada el pecho duele cada vez más, pero el cigarrillo es inagotable.

Es de noche. Me encuentro bajo un hormigueo y un calor negro alimentado por el cansancio. Me siento rota y con la vista cansada. Apago la luz y enciendo un cigarrillo. Puedo escuchar el sonido arrugado del tabaco quemándose cada vez que aspiro una profunda calada. El humo atraviesa mi interior, se mezcla con mis extrañas y las difuminada con la oscuridad. Con cada calada el pecho duele cada vez más, pero el cigarrillo es inagotable. Toso ligeramente y observo como la ceniza es expulsada en un gris artificioso y armónico contrastado por la luz del cigarro..." Brindaré al vacío alzando mi copa mientras mi sonrisa es arrastrada por el cansancio y el hastío, con mis ojos cerrados y una lágrima traviesa quemando el vacío. Entonces caeré de rodillas mientras el vaso impacta erramando todo su interior. Lloraré, casi riendo, porque todo ha acabado de una vez por todas. Lloraré, lloraré y lloraré, besaré tu saliva; y entonces me iré, para no volver nunca más..." Las cosas cuando se acaban se acaban, y punto. ¿Qué oscuro placer encontramos en la sujeción de elementos rotos? Lo único que conseguimos es cortarnos mientras intentamos volver a recomponer las piezas de nuevo. Desvincularse no es una elección fácil. Pero el dos es un fiel compañero del uno.



Todo lo que necesito es una caricia de Buenas noches.


Este blog es mi pedacito de cielo, mi almohada, 
mi diario vivir, mis subida y bajadas.
Aquí escribo en noches que me siento fuerte,
 en días que soy mas débil que el viento.

En una noche como esta así me siento.
Todo lo que necesito es una caricia de  
Buenas noches.

El paisaje es evocador, pero el cristal está sucio.


El paisaje es evocador, pero el cristal está sucio. Se puede ver, de vez en cuando, claro, pero no es lo mismo que ven lo demás. Hay manchas atravesadas que no dejan distinguir las aves, ciertos brillos, el río. Me muevo de un lado al otro y no logro la plenitud. Sé que todo está ahí, pero, simplemente, no puedo verlo. No es un cristal que esté incrustado en una pared, que esté incrustado en mi nariz o en mis ojos: es un cristal que llevo dentro de mí, no manipularle, extremadamente difícil de limpiar o quitar. Dondequiera que voy es la misma esclavitud, que comienza en mis ojos y parece no terminar más. He usado todo tipo de medicamentos, pero éstos no encuentran la enfermedad en ninguna parte de mi cuerpo. Al parecer, según los entendedores, debo comenzar por usar mis ojos, por querer abrirlos… pero dicen que, tal vez, cuando lo logre, ya no habrá paisaje.



¿Dónde quedó todo eso para poder recuperarlo?


Me pregunto dónde quedaron todos aquellos amores olvidados, las amistades perdidas, los trenes que dejamos de coger, las personas que nos apreciaban y que rechazamos, los buenos momentos vividos, las promesas que alguna vez hicimos pero que no cumplimos,  los chismes que perdimos en alguna parte, y los besos que nos dejamos dar alguna vez. Me pregunto dónde se han guardado, también, todos los recuerdos que desaparecieron de nuestra mente, y las palabras bonitas que nos dijeron y que se fueron con el viento,  los deseos que pedimos a aquella estrella fugaz, y esas oportunidades que dejamos pasar tan a menudo… ¿Dónde quedó todo eso para poder recuperar-lo?


Me pregunto dónde quedaron todos aquellos amores olvidados, las amistades perdidas, los trenes que dejamos de coger, las personas que nos apreciaban y que rechazamos, los buenos momentos vividos, las promesas que alguna vez hicimos pero que no cumplimos, los chismes que perdimos en alguna parte, y los besos que nos dejamos dar alguna vez.
Me pregunto dónde se han guardado, también, todos los recuerdos que desaparecieron de nuestra mente, y las palabras bonitas que nos dijeron y que se fueron con el viento, los deseos que pedimos a aquella estrella fugaz, y esas oportunidades que dejamos pasar tan a menudo… ¿Dónde quedó todo eso para poder recuperar-lo?

Me pregunto dónde quedaron todos aquellos amores olvidados, las amistades perdidas, los trenes que dejamos de coger, las personas que nos apreciaban y que rechazamos, los buenos momentos vividos, las promesas que alguna vez hicimos pero que no cumplimos,  los chismes que perdimos en alguna parte, y los besos que nos dejamos dar alguna vez. Me pregunto dónde se han guardado, también, todos los recuerdos que desaparecieron de nuestra mente, y las palabras bonitas que nos dijeron y que se fueron con el viento,  los deseos que pedimos a aquella estrella fugaz, y esas oportunidades que dejamos pasar tan a menudo… ¿Dónde quedó todo eso para poder recuperar-lo?


Eso de que al final te acostumbras es pura patraña.


A ella la marca se la dejó la diferencia de haberse tenido que acostumbrar a casi todo. A entrar sin llamar y salir con la traición clavada en los ventrículos y en las aurículas. También se ha acostumbrado a oír sin escuchar y a que la oigan sin ser escuchada. Pero no se ha acostumbrado a todo. Hace dos semanas dicen que gritó ante las estrellas del cielo rotundo que seguiría la bonita costumbre de permanecer enamorada del amor y de la sonrisa eterna. Lo prometió el día que llorando por dentro se dio cuenta que eso de que al final te acostumbras es pura patraña.



Preguntas, Silencios, Sentimientos y Dudas.


Cuántas cosas pasan con el tiempo.
 Cuántas mas quedaran. 
Cuántas silencios llenos de palabras feas,
 Cuántas huecos difíciles de llenar. 
Cuántas sentimientos aun por dar.

He recorrido el mundo de la duda

más de un millón de veces en las últimas semanas.


Ahora estoy descansando de las heridas.


Ahora estoy descansando de las heridas.


De repente aparecí aquí. Está oscuro. Hay árboles, pero no hay sol. Es de noche. Siento que es un castigo, Seguramente desaparecí de otro sitio y esta es la penalización. Querer desaparecer y hacerlo sin esfuerzo, induce culpa. Cerrar los oídos a los reclamos y volar entre lágrimas es la más cobarde de las soluciones pero parece funcionar. Es un correr para sitios tal vez peores. Es, quizás, un correr desde algo terrible hacia algo peor… pero hay un receso. Antes de afrontar el nuevo obstáculo, hay un descanso, un momento de adormecimiento, de anestesia. Es como si alguien viniese y nos levantase del cauce mortal, sin saber quién es nuestro benefactor. Al final, no importa. Ahora estoy en ese receso. Ahora estoy descansando de las heridas. Ahora estoy mirando, sólo mirando, mientras mi corazón late al ritmo al que un día estaba acostumbrado, cuando solía ser de día, cuando solía gustarme lo que ahora me ha castigado tanto.


Ahora estoy descansando de las heridas. Ahora estoy mirando, sólo mirando, mientras mi corazón late al ritmo al que un día estaba acostumbrado, cuando solía ser de día, cuando solía gustarme lo que ahora me ha castigado tanto.