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Mostrando entradas con la etiqueta Cicatrices. Mostrar todas las entradas
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Fui a tocar los recuerdos con mis propios dedos.

“Cuando pensaba que mejor estaba recaí. Pasé horas llorando, sentía que tenía que expulsar algo de mí que si seguía dentro acabaría matándome. Fui a tocar los recuerdos con mis propios dedos y sentada en medio de la nada, mientras la gente pasaba, volví a caer y todavía no me he levantado. Empiezo a sentirme a gusto en el suelo, me da miedo levantarme y encontrarme con que todo sigue igual allí arriba. Empiezo a acostumbrarme al dolor y eso me da miedo.”



Me acuerdo de ti y mi mundo se hace trizas.




Ahora ya no hay mas dolor, ahora al fin vuelvo a ser yo. Pero me acuerdo de ti y otra vez pierdo la calma. Pero me acuerdo de ti y se me desgarra el alma. Pero me acuerdo de ti y se borra mi sonrisa. Pero me acuerdo de ti y mi mundo se hace trizas.


Abrir el corazón significa estar dispuesto a perder.


Fui lastimada, una y otra vez. Me dejé hacer algunas de las muchas cicatrices que llevo en la piel, y muchas otras, me las infringí. Quería ser querida, quería que la gente, aquel hombre y mis conocidos me quisieran. Lo quise con tanta desesperación que dejé de respetarme, de quererme, olvidé que soy humana y me duele que me pongan en segundo lugar, que no les importe si me duele, que le de igual tenerme a su lado, que un día me quería y al otro, me despreciaba. Me han matado, pero sobreviví. Y ahora soy yo quien debe llevar las heridas día a día como marcas que el tiempo grabo en mí, como si no fuesen las huellas que dejaron quienes me lastimaron, quienes rompieron mi corazón y dejaron los restos para que los recoja. Me dicen que abra mi corazón, que confíe, que no me dañarán pero todos en el fondo sabemos que cuando uno confía, es cuando las peores cosas pasan. Abrir el corazón significa estar dispuesto a perder.


Inexplicable angustia, hondo dolor del alma, recuerdo que no muere.

Me estoy desvaneciendo de a poquito,
mis ojos se van convirtiendo en dos gotitas de líquido salado. 
Es complicado, ¿sabes?
Porque no tengo ni la menor idea de lo que está pasando aquí, 
no sé qué estoy sintiendo, no sé por qué me pierdo en todo esto...

Ahora noté que, necesito apagar la luz. Es complicado,
porque ni siquiera estoy segura de querer salir de este lugar,
de prender la luz, de secarme las lágrimas.

Quiero salir corriendo a un lugar en que nadie me pueda encontrar,
 un lugar en que no pueda recibir noticias de ningún tipo, 
un sitio, en el que, pase lo que pase, yo no me entere.
Siento que me desvanezco,

cierro los ojos e intento abrirlos y me pesan los párpados, 
cada vez un poquito más. 
Siento esa cosa rara a la que todos le llaman angustia,
 pero no puedo definirla, no puedo describirla,
 por qué no estoy segura de qué es, ni cómo es precisamente...

Inexplicable angustia, hondo dolor del alma, recuerdo que no muere.

 Inexplicable angustia, hondo dolor del alma,
 recuerdo que no muere, deseo que no acaba.

Con el corazón en la mano...a pedazos así me siento.




Que tengo las rodillas descarnadas de rozar el suelo y suplicar; y las manos las tengo ensangrentadas de agarrar la voluntad... de seguir, de vivir. Y no me quedan uñas para arañar, ni me quedan dientes para morder. No me queda voz para gritar. Y las lágrimas se secan y yo quiero llorar. A pecho descubierto, a brazo partido, a ojos ciegos; con el corazón en la mano... a pedazos así me siento.

¿Cómo seguir? ¿Cómo hacer para reiniciar el vuelo?


Es que a veces deseo perder la memoria. Poder liberarme de recuerdos que me impiden avanzar. Me pregunto si no será que en realidad los utilizo como una excusa para no enfrentar mis temores. Hay sucesos en la vida que te marcan… y supongo que lo que ocurrió aquel día me afectará siempre. Todavía no puedo hablar del tema, ni siquiera me atrevo a escribirlo, clara señal de que lidiar con todo eso no me resulta sencillo. Sentada frente a la ventana, intento desvelar misterios que en realidad no quiero descubrir. Sé que hay lugares de la mente que no deben visitarse. Entonces me distrae un pequeño gorrión posado en el paraíso de mi vereda, y observo sus desplazamientos de rama en rama, mientras pregunto por millonésima vez ¿Cómo seguir? ¿Cómo hacer para reiniciar el vuelo?…



Alguien me va a venir a decir que todo pasa, que el SHOW debe continuar.

Se quemó todo............. 
Lo que se pueden ver son las llamas,
pero realmente lo que arde ya desapareció.
No puedo hacer nada. Tanto tiempo viendo las cosas crecer, reproducirse,
 y ahora las veo morir sin poder hacer nada. Seguramente es natural.

Alguien me va a venir a decir que todo pasa, que el “SHOW” debe continuar, 
que son ciclos de la vida, y todo esas tonterías. 
Seguro saldrán nuevos soles, se podrán ver pajaritos volando 
y atardeceres muy lindos y todo eso, pero igual me quedé sin nada. 
Sé que nacerán niños, morirán malandros.

Sé que todavía queda gente que me quiere
y que me podría echar una mano en la reconstrucción, 
pero la verdad es que me da la gana de deprimirme
y ejercer mi derecho de
 “Pobrecita yo”.


El paisaje es evocador, pero el cristal está sucio.


El paisaje es evocador, pero el cristal está sucio. Se puede ver, de vez en cuando, claro, pero no es lo mismo que ven lo demás. Hay manchas atravesadas que no dejan distinguir las aves, ciertos brillos, el río. Me muevo de un lado al otro y no logro la plenitud. Sé que todo está ahí, pero, simplemente, no puedo verlo. No es un cristal que esté incrustado en una pared, que esté incrustado en mi nariz o en mis ojos: es un cristal que llevo dentro de mí, no manipularle, extremadamente difícil de limpiar o quitar. Dondequiera que voy es la misma esclavitud, que comienza en mis ojos y parece no terminar más. He usado todo tipo de medicamentos, pero éstos no encuentran la enfermedad en ninguna parte de mi cuerpo. Al parecer, según los entendedores, debo comenzar por usar mis ojos, por querer abrirlos… pero dicen que, tal vez, cuando lo logre, ya no habrá paisaje.



Existen relaciones que no tienen segunda oportunidad.


Terminar el libro con el que tanto disfrutaste mientras leías. Llegar a la última página. Al último renglón. A la última frase, la última palabra. Y de repente, el punto y final. Y se acabó. No hay más. Por más que el dedo lo intente ya no hay más páginas para pasar. Y todo acaba ahí. Suspiras profundo porque te encantó mientras leías. Porque sentiste cosas que jamás habías sentido con otros libros. Pero de vuelta a la realidad el punto y final te oprime el pecho. Te hace daño. Y el nudo en la garganta aparece sin querer. No se puede hacer nada. Terminaste de leer. Sabes que llegó el fin. Y el autor dijo que no habría segunda parte. Que esa historia no tendría continuación. Ahora lo único que queda es dejar el libro en la estantería. Olvidar la historia y comenzar a leer otras. Existen relaciones que no tienen segunda oportunidad.



No quiero una segunda oportunidad, quiero un nuevo comienzo.


Quiero vivir. Sentir que vivo, que disfruto, que amo, que quiero, que deseo... que siento. Y no simplemente respirar, como lo hace la gente que no vive. Aquellos sólo sobreviven. Y no, no quiero ser uno de ellos ...la soledad me mata, me deprime y la frialdad me envenena el alma. No le pido a Dios que haga mi vida más fácil, le pido que me haga una persona mucho más fuerte. Las cicatrices de mi memoria trazan un camino horizontal, hacia la permanente tortura de vivir capturada por un pasado que me arrastra. No quiero una segunda oportunidad, quiero un nuevo comienzo.




La nostalgia nos enseña que jamás volveremos a ser los mismos.

 La nostalgia es como un veneno, mata pero solo en altas dosis, una cucharada de vez en cuando puede, hasta beneficiarnos y cuando esto ocurre, se convierte en recuerdos, nada más que eso, seguro que hay algunos que desearíamos olvidar, pero no se puede, por lo cual hay que aprender a convivir con ellos, pero sin que nos abrume la nostalgia, la cual muchas veces se alía con el tiempo y nos acosa sin compasión,pero a la vez nos enseña que jamás volveremos a ser los mismos…Sigo aprendiendo...Sigo viviendo y me gusta...

La nostalgia es como un veneno, mata pero solo en altas dosis, una cucharada de vez en cuando puede, hasta beneficiarnos y cuando esto ocurre, se convierte en recuerdos, nada más que eso, seguro que hay algunos que desearíamos olvidar, pero no se puede, por lo cual hay que aprender a convivir con ellos, pero sin que nos abrume la nostalgia, la cual muchas veces se alía con el tiempo y nos acosa sin compasión,pero a la vez nos enseña que jamás volveremos a ser los mismos…Sigo aprendiendo...Sigo viviendo y me gusta...
pero sin que nos abrume la nostalgia,

Odio cuando las cosas quedan grabadas como cicatrices.

Me gustaría que mi memoria estuviera en total conexión conmigo e hiciera lo que yo ordenase. Que guardara plenamente los mejores momentos, que no le faltara ni un solo detalle de esas veces, y que cuando ocurra algo malo lo borre todo, o por lo menos deje ese recuerdo incompleto. Odio cuando las cosas quedan grabadas como cicatrices. Es entonces cuando quisiera tener mi memoria en blanco.


Corazones malheridos y sueños rotos.

Aunque pasen años luz, todo lo que nos sucedió en aquel tiempo que quedó atrás.. nos acompañará en el camino de nuestra vida. Recuerdos como el día más feliz, como cuando recibimos la mejor felicitación de cumpleaños, la canción perfecta que se convirtió en la banda sonora de tu vida, aquel abrazo inolvidable e irrepetible que nos dio calor, el primer beso, la primera carta de amor, miradas, manos entrelazadas, espacios compartidos, lealtad, sonrisas de complicidad, llamadas, amistades, la unión de una familia, las luchas y sus triunfos. Recuerdos como aquellas noches entre mantas llorando como si el mundo se acabara, aquella sensación de soledad y vacío, los terribles miedos de tu mente, la maldita distancia, esa desconfianza e inseguridad en uno mismo y en todo lo que le rodea, las despedidas, aburridos domingos de nostalgia, corazones malheridos, sueños rotos y la agonía provocada por la mayor de las impotencias. Vivimos con el cúmulo de todos ellos en nuestro presente y serán para el resto de nuestros días las marcas indestructibles de nuestro interior , algo así como la cicatriz de una herida.

Aunque pasen años luz, todo lo que nos sucedió en aquel tiempo que quedó atrás.. nos acompañará en el camino de nuestra vida. Recuerdos como el día más feliz, como cuando recibimos la mejor felicitación de cumpleaños, la canción perfecta que se convirtió en la banda sonora de tu vida, aquel abrazo inolvidable e irrepetible que nos dio calor, el primer beso, la primera carta de amor, miradas, manos entrelazadas, espacios compartidos, lealtad, sonrisas de complicidad, llamadas, amistades, la unión de una familia, las luchas y sus triunfos. Recuerdos como aquellas noches entre mantas llorando como si el mundo se acabara, aquella sensación de soledad y vacío, los terribles miedos de tu mente, la maldita distancia, esa desconfianza e inseguridad en uno mismo y en todo lo que le rodea, las despedidas, aburridos domingos de nostalgia, corazones malheridos, sueños rotos y la agonía provocada por la mayor de las impotencias. Vivimos con el cúmulo de todos ellos en nuestro presente y serán para el resto de nuestros días las marcas indestructibles de nuestro interior , algo así como la cicatriz de una herida.


Las cicatrices quedan aferradas al alma.


Me gusta comer de verdad, beber de verdad, 


besar de verdad, enamorarme de verdad. 


Y pasa que cuando pones tanto en todas esas cosas


lo más normal es que salgas llena de cicatrices. 


Son pruebas de que has vivido. 


Son como las corneadas de los toreros 


que se llevan como una medalla. 

Las heridas sanan, 


pero las cicatrices quedan aferradas al alma.


¿Por qué será que los humanos escondemos lo más bonito que hay en nosotros?


¿Por qué será que los humanos escondemos lo más bonito que hay en nosotros? Pasan los años y protegemos lo que más queremos, nuestro corazón, pero al cuidarlo con tantas barreras y escudos resulta que nadie puede verlo. ¡Que triste! Tan hermoso que es. Y lo cubrimos por años pensando que así no le va a pasar nada. Y en efecto, no nos equivocamos, no le pasa nada.



Esta mañana pensé en su nombre y casi dolió.

Este blog es mi diario,
 una muestra de la realidad que vive en mi imaginación.
Mis deseos, lo que ansía mi alma, y en pocas palabras,
lo que calla a gritos mi boca es lo que escribo...
 Esta mañana pensé en su nombre y casi dolió.

Querido diario....
¿Qué hago para que olvides todo lo que te he contado?
No sé qué hago desaprovechando tantas oportunidades,
 tirando tantos sentimientos y esquivando a personas que realmente me quieren.

 Estoy harta de quererte, de esperarte, harta de pensarte..
No espero nada de ti, esperar siempre duele.
Yo lucho por encontrar esas cositas que tiene la vida,
esas que aunque pequeñas me hacen sonreír el alma......

Soy esa mujer que heristeis pero aun así puede mirarte y sonreír,
soy esa que es capaz de alegrarte el día incluso aunque me hayas roto el corazón.


!!Robale cada suspiro al momento que eriza tu piel!!
!!!Esos no volverán!!!


Hay personas que simplemente aparecen en nuestra vida y nos marcan para siempre.


No he sabido dejar de echarte de menos. Porque puedo ser cualquier cosa menos infiel a lo que siento. “Hay personas que nos hablan y ni las escuchamos, hay personas que nos hieren y no dejan ni cicatriz; pero hay personas que simplemente aparecen en nuestra vida y nos marcan para siempre.”¿Cómo hacer para olvidarte?



Pensando en alta voz.

Hoy no tengo ganas de escribir y no sé

¿por qué lo estoy haciendo?...

haré un esfuerzo...

Me siento muy triste.

¿Será acaso que escribir me tranquiliza?

No tengo ganas de nada,

 ni mirar por la ventana a ver si llueve...

No es que no tenga nada que decir.

Ni siquiera se trata de que no haya temas de los que hablar.

Se trata simplemente de que hoy me siento así.

No tengo ganas, la inspiración se fue, se fue con el.

Hoy no tengo ganas de expresar nada,

 Simplemente hoy quisiera no sentir.

Frases

No me quieras tanto, quiéreme mejor.


Trátame como te gusta que te traten. 
Ámame como te gusta que te amen, 
respétame como te gusta que te respeten. 
Podrás ver mi apariencia de roble y juzgarme por ser fría y calculadora,
 y a la vez parezca una hoja de papel translúcida y frágil 
pero no podrás entrar en mi mente y leer mis pensamientos
 y mucho menos entender mis sentimientos, 
por que en ellos encontraras grandes cicatrices 
y un corazón que no deja de sangrar. 
Como dice la canción.
" No me quieras tanto, quiéreme mejor " .

Esas huellas que tus besos dejaron en mi piel.


Perjuré y grité, clamando que desaparecieras. Clamé, rogué, solicité a los mil dioses y demonios el saberte lejos y verme a salvo de ti. Me arranqué la piel, intentando quitar de mi memoria las huellas que tus besos tatuaron en mi cuerpo. Es increíble pensar cómo un corazón es capaz de aferrarse a un sentimiento más allá de la brevedad que puede vivir tal emoción. Los días que compartimos juntos se traducen, ahora, en milenios de nostalgia y melancolía.
Por eso mismo, me arrastré en el abismo donde las almas abandonan sus maldiciones y ofrecen parte de su pureza para vivir un poco más de tiempo con algo de paz. Llegué al fondo y levanté mi cuerpo a duras penas, sosteniéndome de rodillas, cubierta de barro y dolor, empapada en llanto y tristeza.