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Espero curarme de ti.


Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. es posible.

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se le puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. _Tú sabes como te digo que te quiero cuando digo: -"qué calor hace", -"dame agua", -"¿sabes manejar?", -"se hizo de noche"...Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tu quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar aun panteón.

 Titulo: Espero curarme de ti
Autor: Jaime Sabines


Luna, tu que lo ves, dile cuanto lo extraño.

Luna, tu que lo ves, dile cuanto le amo. Luna, tu que lo ves, dile cuanto lo extraño. Esta noche se que el esta contemplándote igual que yo. A través de ti quiero darle un beso. Tu que sabes de soledad  aconséjale por favor de que vuelva convéncelo te ruego. Luna, tu que lo ves, dile cuanto es que sufro, luna dile que vuelva porque ya es mucho. Tu que sabes en donde esta, acaríciale con mi amor. Dile que es a quien yo mas, mas quiero. Tu que sabes por donde va ilumínale con tu luz su sendero porque quizás no es bueno pero dile que lo quiero.
Luna, tu que lo ves, dile cuanto lo extraño.
Artist: Ana Gabriel
Album: Luna
Released: 1993

Te veré al otro lado de la cama.


Y pensar en lo triste que es ver cómo se hace cenizas -frente a tus ojos- lo que quieres construir con alguien; el lugar, las esperanzas, todo lo que pusiste en ello: las ganas, las ilusiones, todo. A veces siento que estoy en una caída en un abismo sin fondo y que tú no vendrás a salvarme; a veces siento que estoy por volverme cuerdo y que tú no vendrás a sacarme a bailar. Hay noches en las que me da por desviar la mirada a la luna y querer que tú me eches de menos. De que, en cualquier día de estos, saldrás corriendo y tocarás la puerta, o entrarás por la ventana y te veré al otro lado de la cama. Y haremos temblar al frío.

                                           Benjamín Griss

Y pensar en lo triste que es ver cómo se hace cenizas -frente a tus ojos- lo que quieres construir con alguien; el lugar, las esperanzas, todo lo que pusiste en ello: las ganas, las ilusiones, todo. A veces siento que estoy en una caída en un abismo sin fondo y que tú no vendrás a salvarme; a veces siento que estoy por volverme cuerdo y que tú no vendrás a sacarme a bailar. Hay noches en las que me da por desviar la mirada a la luna y querer que tú me eches de menos. De que, en cualquier día de estos, saldrás corriendo y tocarás la puerta, o entrarás por la ventana y te veré al otro lado de la cama. Y haremos temblar al frío.

Si pudiera ser tu respirar cuando te ahogas de melancolía por las noches.


Si pudiera despertar tus sentimientos, esos que se quedaron dormidos aquella última vez que hicimos el amor. Si pudiera olvidar por ti tus resentimientos, esos que te alejaron de mí y que por las noches no te dejan dormir. Si pudiera ser tu respirar cuando te ahogas de melancolía por las noches, apagar tus miedos y mostrarte que no hay nada mejor que arriesgarse por amor, lo haría. Si pudiera mi vida, ser tu vida por un momento, y hacer lo imposible por cambiar todo lo que te hiere e incómoda, te juro que lo haría. Si pudiera amor mío, amar por ti lo que estas olvidando, quizás esto no esté perdido.



Fácil es orar todas las noches. Difícil es encontrar a Dios en las cosas pequeñas...

Fácil es orar todas las noches. Difícil es encontrar a Dios en las cosas pequeñas...

1) Fácil es ocupar un lugar en la agenda telefónica.
Difícil es ocupar el corazón de alguien...
2) Fácil es herir a quien nos ama.
Difícil es curar esa herida...
3) Fácil es dictar reglas.
Difícil es seguirlas...
4) Fácil es soñar todas las noches.
Difícil es luchar por un sueño..
5) Fácil es exhibir la victoria.
Difícil es asumir la derrota con dignidad...
6) Fácil es admirar una luna llena.
Difícil es ver su otra cara...
7) Fácil es saber que estas rodeado por personas queridas.
Difícil es saber eso y no sentirte solo...
8) Fácil es tropezar en una piedra.
Difícil es levantarte...
9) Fácil es disfrutar la vida todos los días.
Difícil es darle el verdadero valor...
10) Fácil es orar todas las noches.
Difícil es encontrar a Dios en las cosas pequeñas...
11) Fácil es prometerle a alguien algo.
Difícil es cumplirle esa promesa...
12) Fácil es decir que amamos.
Difícil es demostrarlo todos los días...
13) Fácil es criticar a los demás.
Difícil es mejorar uno mismo...
14) Fácil es cometer errores.
Difícil es aprender de ellos...
15) Fácil es llorar por el amor perdido.
Difícil es cuidarlo para no perderlo...
16) Fácil es pensar en mejorar.
Difícil es dejar de pensarlo y solamente hacerlo...

 Fácil es prometerle a alguien algo. Difícil es cumplirle esa promesa...

Y, de repente, ya no tienes miedo.

Hace un par de años inicié una nueva etapa de mi vida, intensa y un tanto extraña. La verdad es que cuando parece que ya te quedan pocas cosas nuevas por experimentar a nivel de emociones, sentimientos y vivencias, te das cuenta de que la vida es un constante ir y venir, un fluir permanente de experiencias nuevas que te siguen sorprendiendo a cada paso y te hacen descubrir nuevos recovecos en lo más hondo de ti misma, por donde nunca te habías adentrado.

Sin ninguna duda, lo más sorprendente para mí y lo que más me ha marcado estos últimos meses, ha sido el ver como se tambaleaban bajo mis pies algunos de los cimientos sobre los que había construido mi vida. Aprender a caminar por la vida guardando silencios, practicando el oficio de soltar algunas de las cosas a las que me había ido aferrado sin darme cuenta, y aceptar su pérdida.

Tengo que reconocer que he llorado mucho en estos meses y que tuve que aprender a vivir con muchos miedos nuevos que nunca había experimentado, y aprender a enfrentarme a ellos para seguir caminando.

A veces me tambaleaba y, cuando estaba a punto de caer, conseguía abandonarme a la vida, acallar mi mente, incluso ir más allá del corazón, más allá de mí misma, más allá del más allá. Entonces me sentía renacer y el único sentimiento que me embargaba era el de la profunda gratitud a la Vida por su infinita generosidad.

Voy, vengo, vengo, voy..., hoy me pierdo, mañana me encuentro y me vuelvo a perder...Pero anoche, bajo un cielo plagado de estrellas, en la soledad de la noche, volví a agradecer a la vida por tanto y tanto. Y, mirando ese cielo, volví a recocer en cada estrella a cada amigo y en cada amigo, cada sueño compartido y cada abrazo.

Estamos solos, es verdad. En el fondo, todos lo sabemos. Pero qué dulce es saber que aunque caminamos solos siempre hay una estrella que te guía y un amigo que te abraza y sueña contigo. Y, de repente, ya no tienes miedo. Tan solo, esa infinita gratitud que aletea con cada latido de tu corazón y con cada bocanada de aire que respiras.



Transforma lo cotidiano en extraordinario.

Yo me he propuesto saborear cada segundo de estos días cotidianos durante esta semana: el zumo de naranja recién exprimido, la ducha caliente de la mañana, el primer beso de mis hijos al despertarse, la llamada de teléfono de alguien que me quiera, la onza de chocolate después de la cena y el momento de meterme en la cama por la noche.
Cuántas cosas maravillosas tenemos en la vida y nos la pasamos esperando que sucedan cosas extraordinarias. Esperamos asombrarnos continuamente, dejando escapar la frescura del momento. Elevar lo cotidiano al rango de sublime sólo depende de nosotros, de que nuestro modo de sentir quiera apreciarlo.

Mi Frase Favorita:

Transforma lo cotidiano en extraordinario.

Transforma lo cotidiano en extraordinario.

Porque no todos los días bloqueas recuerdos.


Querido pasado,

Esta noche ha empezado como otra cualquiera. Planificando qué hacer, cómo distribuir el tiempo de la que es una bonita noche por delante para mí, pensando en cómo desarrollar mi Yo, en cosas sin más. Y pensando en cosas, he pensado que era un buen momento para desempolvar esa parte del armario que todos tenemos y que hace mucho tiempo que no nos atrevemos a tocar por miedo a lo que pueda haber ahí. Además, que la parte de mi armario en cuestión es la más alejada, arriba al lado de la pared… es decir, bastante intocable. El caso es que me he puesto a hurgar, teniendo suerte de ser de siempre bastante escrupulosa y esta ordenado. Lleno de polvo, pero ordenado. Sacando cosas y más cosas, he sacado triunfal una caja. No es más grande que un cuaderno mediano de anillos. Y con querubines como decoración. Algo ñoños, con caras algunos a punto de disparar su flecha mortal, con cartas selladas en una mano otros. Lo primero que he pensado ha sido en contarlas. Y lo siguiente, en abrirla… claro. Al momento un olor a papel cerrado me ha golpeado. Y encuentro la caja llena. Hasta arriba. De cartas.

Me ha sorprendido no haber reconocido antes esa caja. Pero ahí estaban. Todas las cartas de mi pasado. Perdón. Mi Pasado. Porque creo que no tengo en mi vocabulario una palabra con mayor propiedad que esa, Pasado. ¿Por qué? Muy simple, porque de él no queda hoy NADA. Bueno, eso creía hasta esta noche. Ahora tengo esta caja, y estas cartas. Muchos de esos pasados simplemente fueron disolviéndose, haciéndose difusos al principio para finalmente desaparecer. Otros están ahí, latentes pero tan lejanos que posiblemente no les reconocería hoy en día. Y luego está ese otro Pasado. El que hizo daño. El que dejó una herida que nunca va a cerrar y que sé que va a ser la causa de muchas de mis decisiones y actitudes. Ese Pasado. El único que todas las mañanas me repito que no es pasado porque, simplemente, niego su existencia. Es un ejercicio duro, porque no todos los días bloqueas recuerdos. Y lo consigo. Y lo he conseguido.  Lo sé porque esta noche ha sido cuando lo he comprobado. No he sentido nada. Ni rabia, ni pena, ni siquiera lo he echado de menos. Tan sólo lo he visto, y he sonreído. Porque ese pedacito es enteramente mío. Y aunque el día de hoy sé que niego la existencia de las personas que escribieron ese Pasado en esas cartas, también sé que hubo un día en que esas personas eran diferentes, éramos diferentes. Y era bonito. Así que he tomado una decisión. Tras desempolvar las un poco, coger algunas que aún danzaban por otra caja que sí tengo localizada y reunirlas con sus hermanas, y mirarlas por última vez hasta la próxima vez, he cerrado cuidadosamente la tapa. He limpiado el polvo que tenía por encima y la he vuelto a dejar donde estaba, en el hueco olvidado del armario.   Pero ahora será diferente. Ya puedo olvidar tranquila.

Me ha sorprendido no haber reconocido antes esa caja. Pero ahí estaban. Todas las cartas de mi pasado. Perdón. Mi Pasado. Porque creo que no tengo en mi vocabulario una palabra con mayor propiedad que esa, Pasado. ¿Por qué? Muy simple, porque de él no queda hoy NADA. Bueno, eso creía hasta esta noche. Ahora tengo esta caja, y estas cartas. Muchos de esos pasados simplemente fueron disolviéndose, haciéndose difusos al principio para finalmente desaparecer. Otros están ahí, latentes pero tan lejanos que posiblemente no les reconocería hoy en día. Y luego está ese otro Pasado. El que hizo daño. El que dejó una herida que nunca va a cerrar y que sé que va a ser la causa de muchas de mis decisiones y actitudes. Ese Pasado. El único que todas las mañanas me repito que no es pasado porque, simplemente, niego su existencia. Es un ejercicio duro, porque no todos los días bloqueas recuerdos. Y lo consigo. Y lo he conseguido.  Lo sé porque esta noche ha sido cuando lo he comprobado. No he sentido nada. Ni rabia, ni pena, ni siquiera lo he echado de menos. Tan sólo lo he visto, y he sonreído. Porque ese pedacito es enteramente mío. Y aunque el día de hoy sé que niego la existencia de las personas que escribieron ese Pasado en esas cartas, también sé que hubo un día en que esas personas eran diferentes, éramos diferentes. Y era bonito. Así que he tomado una decisión. Tras desempolvar las un poco, coger algunas que aún danzaban por otra caja que sí tengo localizada y reunirlas con sus hermanas, y mirarlas por última vez hasta la próxima vez, he cerrado cuidadosamente la tapa. He limpiado el polvo que tenía por encima y la he vuelto a dejar donde estaba, en el hueco olvidado del armario.


Pero ahora será diferente.
Ya puedo olvidar tranquila.


Llega otoño y con el se van los recuerdos.


Tristemente caen las hojas de otoño, y tras el cristal de mi ventana veo la tarde gris que cede el paso a la noche que nuevamente invade mi vida triste y sombría desde el día que perdí el amor de mi vida.
Las gotas de lluvia caen lentamente en mi piel, y se confunden con mis lágrimas que derraman mis ojos por el amor que hoy no está a mi lado, la melancolía envuelve mi alma y la soledad nuevamente hace presa de mí. El corazón quiere gritarle al viento que te ama, pero le digo que no puede amarte, que eres un ser efímero que ya no volverá, que te has ido lejos y jamás regresarás, como lejos se van los recuerdos que duelen en el alma. La luna con sus reflejos de plata tratan de iluminar mi alma en la penumbra, esa penumbra que invade mi vida desde que tu no estás, ay corazón como te extraño, cuanta falta me haces, pero esta es la realidad, tu ya nunca más volverás. Tarde gris de otoño, en donde recuerdo tristemente el día de tu partida, solo me queda el dolor, el vacío y el desamor que has dejado después de tu triste huida.


La noche inspira tantas historias...


Soy una romántica y no lo puedo evitar. La noche siempre me ha lanzado ideas que me he visto obligada a recoger casi en cualquier momento, sin importarme las ojeras, el sueño, o las obligaciones del día siguiente. Algo tiene que tener. Pero aunque es fácil imaginarlo, no es tan fácil explicarlo, aunque en ocasiones creamos que es obvio.

Te sientas tranquila, sin ruidos molestos, sin gente hablando a tu alrededor, con la simple intención de descansar del día, de todo. Te zambulles en un río de pensamientos que te hacen dilucidar historias, planes, locuras… Todo tu vida pasada, presente y futura, se agolpa en tu cabeza cuando solo, en la se mi oscuridad de un cuarto alumbrado con una simple bombilla, la noche te permite centrarte solo en ti y en tus pensamientos. Y es entonces cuando todo fluye.

 La mayoría de las veces no pasa nada, pero hay días en que ocurre, en que esa musa te persigue hasta que desempolvas el bolígrafo, la pluma o el teclado, y escribes, escribes, escribes…, sin saber casi ni qué quieres expresar. Es entonces cuando te paras a razonar sobre esto, y ahí termina la magia. Porque la inspiración termina con el razonamiento, al menos la inspiración que nos nace sin pensar en ella, la que nace en medio de nuestros pensamientos más profundos. 

Yo misma lo he probado alguna que otra vez, con resultados desiguales. Me he sentado frente a la computadora, y en medio de la nada, solo conmigo mismo, he comenzado a escribir sin parar, - tal vez lo esté haciendo ahora.-, sin pensar qué significan todas estas palabras apretujadas contra frases y párrafos. Qué más da, es nuestra esencia la que se refleja, sin orden ni concierto, rodeada por la noche y la magia que nos hace sentir..
Las ideas geniales surgen del trabajo, del esfuerzo porque aparezcan, pero la noche nos inspira las verdaderas historias, la inspiración en estado puro, nosotros mismos frente a nuestra musa. Y eso es lo mágico. Que salga bien o mal, ¿a quién le importa?


Entre tus brazos quisiera perder esa noción que es el paso del tiempo…

"Entre tus brazos"

Entre tus brazos quisiera perder esa noción que es el paso del tiempo…
Entre tus brazos, percibiendo como el corazón se emociona, y se encienden esos sentidos que no se controlan, los que surgen entre esa bella sonrisa que muestra, tantas cosas…
Entre tus brazos quisiera perder cualquier lógica, no alcanzar a entender absolutamente nada, hasta llegar a confundir,tal vez, la noche con el día, el invierno con la primavera…
Entre tus brazos quisiera dejar allí la vida, para que se viera vivida de pasional manera…
Entre tus brazos quisiera…. olvidarme de cualquier resistencia para que fluya lo que el corazón siente, guarda, y vive….

Poema escrito por Enrique Guisado conocido entre sus amigos como "Kike"
Disfruten de este maravilloso escritor.
Aquí les dejo el enlace.


Kike ""Que nunca falte el amor y la inspiración en tu corazón.

Yo sobreviviré y mientras sepa amar sé que seguiré viva.

Al comienzo tenía miedo, Estaba petrificada
y seguía pensando que nunca podría vivir
sin ti a mi lado 
pero después pasé muchas noches
pensando cómo me heriste Y me hice fuerte.
Y aprendí a continuar
Y ahora has regresado del espacio exterior
Abrí la puerta y te encontré aquí 
con esa triste mirada en tu rostro.
Hubiese cambiado ese estúpido cerrojo
hubiese hecho que me dejaras mi llave
Si por un solo segundo
hubiese sabido que volverías para molestarme.
Vete ahora, vete,
sal por la puerta Date media vuelta ahora.
Porque ya no eres bienvenido aquí
¿Acaso no fuiste tú Quien intentó herirme al decir adiós?
Pensaste que me desmoronaría. 
Pensaste que caería y moriría
Yo sobreviviré
y mientras sepa amar sé que seguiré viva.
Tengo toda mi vida por vivir tengo todo mi amor para dar
Y sobreviviré
Necesité de toda la fuerza que tenía
para no quebrarme.
Seguí esforzándome para tratar de arreglar 
las piezas de mi roto corazón y pasé tantas,
tantas noches solo sintiendo lástima por mi misma y solía llorar.
Pero ahora camino con la frente en alto y cuando me ves
ves a alguien nuevo, ya no soy esa pequeña persona encadenada
y aún enamorada de ti, te pareció bien simplemente aparecerte.
Y esperabas que yo estuviese disponible,
pero ahora guardo todo mi amor
para alguien que si me amará.




Tequila, Limón y Sal.



Mis pobres cuerdas vocales me piden clemencia, llevan un buen rato trabajando sin parar. Trago de Tequila. Limón y Sal. Y vuelta a empezar. A medida que mi sobriedad disminuye, mi afonía aumenta.
Grito, chillo, al cielo, a las nubes que esta noche me cubran las estrellas. Me descargo, abro los brazos. Me doy cuenta de que pocas veces antes había sido tan feliz. Pienso, hago trabajar a mi cerebro, las botellas de tequila no le hacen bien. Ahora pruebo con el corazón. Enamorarse no sirve de nada, excepto para sufrir. Solo un tipo de entre un millón merece la pena, y resulta que en el 99% de los casos, ya está cogido. Dejando a un lado la estadística y volviendo al mundo real, encontrar a un hombre por el que merezca la pena arriesgar es algo muy difícil. Y difícil no es sinónimo de imposible, pero, mientras tanto, yo sigo ahogando mis penas en el cielo, ese que tanto ansiamos rozar con la yema de los dedos. Solo que yo utilizo el tequila, limón y sal. Prefiero maltratar a mi hígado antes que a mi ya destrozado corazón.



Y llega la noche y de nuevo comprendo que te necesito.


Procuro olvidarte, siguiendo la huella de un pájaro herido. Procuro alejarme, de aquellos lugares donde nos quisimos. Me enredo en amores, sin ganas ni fuerzas, por ver si te olvido. Y llega la noche, de nuevo comprendo que te necesito. Procuro olvidarte, haciendo en el día mil cosas distintas. Procuro olvidarte, pisando y contando las hojas caídas. Procuro cansarme, llegar a la noche apenas sin vida y al ver nuestra casa, tan sola y callada no sé lo que haría, porque estuvieras tú, por que vinieras tú conmigo. Lo que haría porque estuvieras tú, por que vinieras tú conmigo. Lo que haría por no vivir así, por no sentirme así, perdida.

Simone - Procuro Olvidarte




Escribir es un acto de supervivencia.


No hay deseo ni anhelo, a veces ambición de compañía, donde sólo está la cama y un techo con lámpara que no deja de ser solitaria en la inmensidad de la nada y que nos tiene cautivos con la mirada fija. Y eso provoca sentir y recordar que hoy como ayer estamos... Solos... Como diría Paul Auster: "No es que escribir me produzca un gran placer, pero es mucho peor si no lo hago". "Escribir no es una cuestión de libre albedrío, es un acto de supervivencia".


No hay deseo ni anhelo, a veces ambición de compañía, donde sólo está la cama y un techo con lámpara que no deja de ser solitaria en la inmensidad de la nada y que nos tiene cautivos con la mirada fija. Y eso provoca sentir y recordar que hoy como ayer estamos... Solos... Como diría Paul Auster: "No es que escribir me produzca un gran placer, pero es mucho peor si no lo hago". "Escribir no es una cuestión de libre albedrío, es un acto de supervivencia".

Ama, perdona y olvida.

Todos nos vamos a morir algún día, por eso lo importante no es cuánto tiempo vivamos, sino que estemos orgullosos de cómo vivimos el tiempo que nos toco estar.

1 ¿A quién le dirías Gracias?
2 ¿A quién le pedirías Perdón?
3 ¿A quién le Pegarías?
4 ¿A quién le darías el último Abrazo?
5 ¿A quién le harías la última Pregunta?
6 ¿A quién le dirías el Te Amo que nunca le dijiste?
7 ¿A quién le contarías que te vas a Morir?
8 ¿A quién le darías el Beso que nunca le diste?
9 ¿Con quién tendrías tu última Charla?
10 ¿Con quién pasarías la última Noche?

Ama, perdona y olvida.  "Ahora" no mañana.


Me pregunto si te AMO.

Silencio, espacios vacíos, recuerdos que me pertenecen y que son solo míos. 
No los llamo, no los quiero, solo espero en silencio.
Te llamo pero no me escuchas, te grito pero no me oyes,
Te escribo y no lees las letras que escribí por ti aquella noche.
 Me tiemblan las manos, las piernas, me siento pérdida y ajena,
Te nombro aunque no se tu nombre, no reconozco tu rostro como aquella noche.

Silencio espacios ausentes, te mire tanta veces, 
perdí tu nombre en aquel recuerdo que no era nuestro.
 Palabras gastadas que no me pertenecen, silencios, y nadas me alejan de noche. 
No te abrace tanto como he querido, me alejo la duda y me callo. 

Silencios de besos que se fueron yendo, de abrazos que parten con algún pretexto, 
te deje las letras un espacio en blanco una luz a medias y este triste llanto. 
Me miraste triste, me dejaste sola, te volviste gris, con frío en mis manos,
 una y otra lágrima y estoy llorando.

 Me miras en silencio, me siento pequeña, no consigo hablar y eso me sofoca,
 Me quejo de todo, todo me molesta, vestigios de fantasmas que dejas tan cerca,
 las dudas los miedos me acosas, me gritas, me dejas perpleja. 
Me hablan de confianza, de ser sincera, si digo que siento, 
Ya no hablamos como amigos, me enojo te enojas y nada es la respuesta.

 Silencio en mi alma el corazón no habla, y empieza el proceso del alma que añora.
 Palabras de aire, y siento que preciso mi espacio mi tiempo, y ya no tiemblo tanto, tengo tanto frío, me acosa, me agota y siento que nada es como he querido. 

No soy victima ni héroe, no soy maestra ni alumna, no soy verdad o mentira,
 solo soy una humana con buenos y malos días, no me perteneces, no te pertenezco, 
no hay formulas mágicas, ni cuentos en rosas como en otros tiempos. 

Te miro en silencio no tienes rostro ni nombre, no tienes tonos mas que grises,
 no tienes respuestas solo dudas, no tienes halagos sino esa mirada perdida, 
me alejo de tus silencios que ahogan, me alejo de las conversaciones que nunca llegaron. 

El espacio en blanco se llena de las letras que tanto preciso como el aire mismo,
 te miro sonrío, te miro y te alejas, miro al cielo y me pregunto quien es para mí la fortaleza,
 de esta alma que no quiere perderse en medio de tanta grandeza. 

Hago silencio sin dudas, sin temores, confiando una vez mas, me pregunto si lo AMO, 
y sonrío sin pensar, con o sin tristezas, con buenos y malos días, sin recetas mágicas, 
Solo amando como ley fundamental, pero amando sin ser amada. 
Me pregunto si te AMO.

Me levantare y no mirare que es lo que falta, sino todo lo que tengo.


Me levantare y no mirare que es lo que falta, sino todo lo que tengo. De eso se trata vivir. De aprender a querer hasta lo mas insignificante de lo que nos forma. No cerrare mis ojos. Me quedare bajo este cielo lleno de estrellas, que iluminaran mi noche. Mis sueños vuelven a mí. y escucho a lo lejos una melodía que me hace sonreír. Vuelvo una vez más, quiero renacer. Quiero matar a cada uno de los miedos que tengo, para poder caminar sin tropezar nunca mas. Percibo luces, y se que en mi interior hay muchas más. Cada gota de sangre que derrame hoy, es una señal que me recuerda que no debo ir por ese camino. Tengo todo el tiempo que necesite, solo me falta entregarme por completo a esta fantasía de vivir con alegría. El sol quiere aparecer y yo aun sin dormir. No siento cansancio, no siento miedo. Siento ganas de correr, escapar por el cielo. Me orientare como pueda. Dejare caer desde lo más alto todos esos recuerdos que me hacen mal, y vomitare cada vez que sea necesario el dolor mezclado con miedo de sentirme perdida. Cuando me siento desahuciada, siempre alguien aparece, compartiendo mi dolor. Y hoy podré dar una mano, para caminar por el abismo, sin buscar saltar. Luchare con todo lo que se me presente, mientras que no sea mi reflejo porque hoy por hoy es mi peor enemigo. Aunque confieso que quiero encontrar el método para dejar de sentir temor frente a el (mi reflejo), y poder darle mi espalda para que vea que mis ojos no le dan importancia…Aquí estaré hasta que deba partir. Mis ganas no me harán alejarme, ni quiero hacerlo. No será el mejor escenario, pero es donde empezara la función. Débil, asustada pero con ganas de vivir.


Recuerda que...Las noches no son eternas.

Recuerda que una sonrisa, puede cambiarte la vida. Recuerda que no hay mal que por bien no venga. 
Recuerda que siempre las cosas pasan por algo, aunque aveces no encontremos el porque. Recuerda que nada esta perdido. Recuerda que por mucho que uno sueñe, siempre hay que realizarlos y no quedarse en el sueño. Recuerda que no hay mal que dure 100 años. Recuerda que una pena compartida, es mejor. Recuerda que no por mucho errar hay que dejar de jugar. Recuerda que la vida es una sola, y hay que saber vivirla. Recuerda que siempre que te caigas tienes que levantarte.

Recuerda que...Las noches no son eternas, siempre sale el sol.

Recuerda que...Las noches no son eternas, siempre sale el sol.

Porque no hay nunca un instante mejor que el ahora, ni un tiempo más cierto que el presente.

La vida es frágil.
Irrumpe, nos bandea de un lado a otro, nos acerca y nos separa. 
Nos atrapa, nos aisla. Nos sorprende, nos conquista, nos convence.

Y, algunas veces, y sin previo aviso, nos golpea con violencia
 y de forma inesperada desaparece.

 A nuestro lado, surge entonces, el silencio, el vacío.
 Las palabras se ahogan en la desesperación;
porque el dolor busca ser compartido
 pero no quiere ser aliviado.

Y la convulsión transforma el ahora en el ayer,
 y el mañana en agonía.
No sabemos esquivarlo,
no podemos ignorarlo y no queremos aceptarlo.

Por eso, si un día a las tres de la madrugada
tienes ganas de dar los buenos días,
 no esperes a que amanezca.

Si una noche el teléfono te despierta, no dejes de contestarlo. 
No renuncies a un paseo porque esté lloviendo,
a encender un fuego
  porque sea verano o a un momento
 porque haga frío.

Porque no hay nunca un instante mejor que el ahora,
 ni un tiempo más cierto que el presente.
Y ahora, estamos, aquí.
Y hoy, el cielo se puede convertir en  lágrimas.