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¿Cómo se Cura una Herida?

¿Cómo se Cura una Herida?


Yo sé que tal vez nunca nos volvamos a ver pero antes quería decir esto: Me cansé de vivir así y te devuelvo todo.... Cuando terminamos te devolví todo lo que me habías regalado, pero cometí un error muy grande y ese fue el de no devolverte lo que sentía por ti, sí, te devuelvo todo el amor
que un día sentí, te devuelvo el odio o rencor que tuve cuando me lastimaste. Que triste es despertar y ver la realidad. Ver que es mentira lo que sentías. Saber que es el final. Que triste es ver esa pared que ayer me resguardaba y no me dejaba ver lo que hacías. Como se cura una herida. Cuando perdonar es tan difícil.


 te devuelvo el odio o rencor que tuve cuando me lastimaste.

Dime amor ... 
¿Cómo se Cura una Herida?


Y al final tienes un cúmulo de cosas negativas luchando por recuerdos positivos.


Dicen que la gente que los amigos vienen y van. Hay personas que conoces en una estación de paso y eso ya condiciona la relación. Va a ser solo eso, una parada. Luego cada cual se ira y seguirá su camino. Quizá alguna vez recuerdes ese amigo de paso, pero no trascenderá. Solo se queda en eso. Hay otras personas que llevas contigo siempre, aunque no las puedas ver todos los días, aunque incluso pasen meses…da igual, son personas que han calado hondo, han dejado huellas y pase lo que pase, siempre te acordarás de ellas. Incluso aunque a veces el recuerdo duela. Es inevitable. Si una marca se graba con fuego, no se puede quitar. Y luego están otras personas, que empiezan siendo amigos, gente con la que compartes muchas cosas, risas, noches, días, películas, llantos, miles de cosas. Gente con la que te sientes bien, pero un día las cosas se tuercen. Las personas cambian, nosotros cambiamos, y si el cambio se produce por ambas partes, se produce una escisión en la amistad, una rotura por ambas partes, por lo que se nota menos. Sin embargo si el cambio solo viene de parte de uno entonces surgen la distancia y el dolor, porque es solo uno el que ve. Porque uno no puede luchar por acercarse cuando el otro solo le pone barreras. Puedes tener paciencia, pero seamos realistas, la paciencia no cura las heridas, y no puedes esperar eternamente a que esa persona que era, aparezca de nuevo. No va a aparecer porque si ha cambiado ha sido por algo, quizá simplemente ha dejado una parte de su ser de lado, la pena es que sea la parte que te hacía estar ahí por él (o por ella). Cuando eso pasa te ves en una situación complicada. Tienes muchos recuerdos buenos, pero tienes también muchas rencillas producidas por el cambio. Rencores, o frases que te has callado por hacer caso a la paciencia (que a escondidas de todos te susurraba: chsss no digas nada, tiene un mal día, no le des importancia a tal o cual comentario). Y al final tienes un cúmulo de cosas negativas luchando por recuerdos positivos. Estás en guerra, una guerra que si no acabas te hace meterte en un círculo difuso que parece no tener fin (por algo los círculos son infinitos). No le dices nada porque ya apenas le ves pero si tienes oportunidad de verle luchas por estar callado y no causar problemas (porque para una vez que le ves no merece la pena gritar). Entonces asumes la realidad, que ese amigo con el que tienes años de recuerdos ya no está, y lo que más duele, no va a volver. Te das cuenta de que solo compartís los mismos silencios incómodos, que es eso lo que tenéis en común, las pausas eternas donde nadie dice nada porque ninguno se atreve a lanzar ,al aire o a la cara, la excusa adecuada para rechazar la invitación ( y así no tener que verse) Y cuando descubres todo esto, cuando te paras a pensar y ves lo que fuisteis y lo que nunca más volverás a ser, te envuelve una nostalgia extraña. Pero el tiempo pasa, y al final lo que es nostalgia se convierte en indiferencia. Aunque es cierto que a veces esa indiferencia viene porque, el cambio ha producido tantos golpes, que ya eres inmune. Eres inmune a las frases mal dichas, a desprecios, desplantes y a cualquier cosa que pueda herirte. Y con esa indiferencia como arma podrías romper el círculo, pero en realidad no se rompe. Sigue ahí, con el silencio de palabras que todo el mundo sabe pero nadie se atreve a decir. Bueno yo creo que ya es hora de decir algo, algo que me he dicho a mi misma: Felicidades, has perdido un amigo. La parte positiva es que, no merece la pena ponerse triste. Si se ha ido, ha sido por cuenta propia. Uno solo no puede tirar del carro. Esto es ley de vida. Y como último consejo: las cosas nunca vuelve a ser como antes. Nunca. Mejor asumir y seguir sonriendo junto a las personas que de verdad quieran tu sonrisa. Estas son mis reflexiones y así las he contado. . Y deja de coser tu sombra a mis pies.

Y al final tienes un cúmulo de cosas negativas luchando por recuerdos positivos.

Hoy brindo por mi.

Hoy me río de el, por las veces que me he caído y no ha estado, por todas las lágrimas que he derramado y no las ha entendido, por que cuando más lo necesitaba se fugo, dejando en mí un vacío imperdonable, puesto que no era mi amigo, no era mi novio, no era una bocanada de aire fácil olvidar, era una de esas personas que me vio crecer, pero hoy grito al mundo entero que gracias a el he madurado, gracias a el me fui a buscar por otro mundo, por un mundo que no sabría bien decir hoy por hoy si del todo va a funcionar, pero que estoy segura que el clímax de la vida, llamado felicidad un día lo voy a pisar, eso sí, sin el.... ¡Lo juro! Hoy brindo por mi, por la fortaleza que he necesitado para soportar todo lo que he llegado a soportar, por la gente que ha estado a mi lado y me ha demostrado que me quiere, por todos los errores que he cometido y que he sabido enmendar...


¡Como estoy empezando a confiar en ese gran arco iris que está sobre mi cabeza!


Siempre que comienzo a escribir, muchas veces sin ánimo y sin pasión, 
de pronto me encuentro encontrando un tema nuevo que me seduce y me enamora 
y entonces boto lo que escribía y me lanzo por el texto que me  despierta la cosquillita. 

Hoy voy hablar de paz, esa que sentí al salir esta noche
 y sentarme hablar por horas con dos amigas que no veía por mucho tiempo, 
disfrutar de unos tragos en lugar tranquilo y una música que se escuchaba cerca de nosotras.
 Paz porque no hablamos de amores frustrados ni de lágrimas.

 Paz porque el dolor se fue junto con el amor que un día sentí y me hizo tanto daño. 
Paz porque estoy en dieta, me corte el pelo. 
Paz porque tengo tiempo para mis hijos y para mi. 
Paz porque ya no tengo dolor que me quite el sueño, ni rencores que alimentar.

Paz porque me siento relajada, hablo despacio, no me altero por todo, 
salgo a caminar en las tardes pensando en quemar las calorías de mi comida. 
Paz porque me veo en el espejo y me gusto, porque sonrió mas seguido
 y creo que hasta se me fueron las arrugas.
Nunca pensé que dejarlo ir me hiciera tanto bien.


¡Como estoy empezando a confiar 
en ese gran arco iris 
que está sobre mi cabeza!


En el amor, nada es lo que parece.


De pronto comprendió que nada dura para siempre, y que pocas personas merecen la pena. Que en la vida.

Ella caminaba con la cabeza agachada. Creo que nadie le dijo nunca eso de que se le caería la corona.
Aunque eso a ella le daba igual. Cuando lo único que te apetece hacer es desaparecer, y te cuesta hasta respirar, te importa una mierda si se te cae la corona, aunque sea de espinas. No quería ir a casa; se sentía como si le acabaran de dar un puñetazo en el estómago. Sin aliento. Destrozada, su corazón sangrando. Su garganta muda, no necesitaba palabras, cualquiera que la mirase a los ojos se daría cuenta de que algo no marchaba bien. Pudo oír con total claridad el chasquido que se produjo en su pecho cuando despertó de aquel sueño tan bonito. De pronto comprendió que nada dura para siempre, y que pocas personas merecen la pena. Que en la vida, y más en el amor, nada es lo que parece. Ni todo el chocolate del mundo la hubiera hecho sonreír. No tenía frío, ni calor, hambre, sed, sueño, aliento y pulso. Ni Ganas de vivir. Se dio cuenta de que los príncipes no existen, ya sean azules, verdes o fosforitos. "¿Cómo se me va a caer la corona?",  se preguntó. "Si ya me la sujetan los cuernos".


Cómo se me va a caer la corona. Si ya me la sujetan los cuernos.


Ningún ser humano es perfecto somos de carne y hueso acuérdate de eso.

Estoy convencida que cada uno de nosotros, somos mucho más que "carne y huesos", 
hay algo que nos lleva a elegir en cada momento lo bueno de lo malo, 
el amor o el rencor, el miedo o la valentía, la amistad o la soledad.... 
puedes llamarlo de la forma que tu quieras.

 Somos espíritu, pensamientos, convicciones, sentimientos, consciencia, libre albedrío. 
Todos somos de carne y hueso, por más que haya diferencia en el pigmento de la piel,
 en el nombre, o en el idioma que hablamos. Ningún ser humano es perfecto
somos de carne y hueso acuérdate de eso.

Una vez leí algo así:

"Los nobles somos de carne y hueso, y si nos pinchan nos duele. 
Y si sangramos, la sangre que sale no es azul."


-José María Álvarez de Toledo Gómez Trenor. 
Conde de La Ventosa.







Odio cuando las cosas quedan grabadas como cicatrices.

Me gustaría que mi memoria estuviera en total conexión conmigo e hiciera lo que yo ordenase. Que guardara plenamente los mejores momentos, que no le faltara ni un solo detalle de esas veces, y que cuando ocurra algo malo lo borre todo, o por lo menos deje ese recuerdo incompleto. Odio cuando las cosas quedan grabadas como cicatrices. Es entonces cuando quisiera tener mi memoria en blanco.


No soy rencorosa pero tengo buena memoria.


Creo que aveces es inevitable ser rencorosa porque cuando el corazón te queda herido, cuando algo te duele ahí adentro, cuando el recuerdo de eso que sucedió te molesta...se hace imposible hacer como que no paso, sabemos que sucedió y nos daño hasta el punto de no poder dejarlo atrás inmediatamente, el rencor esta intacto y solo depende de nosotros que siga ahí por siempre o que se vaya lo antes posible, en mi caso lo invito a retirarse porque sé que ese rencor me impedirá continuar tranquila con mi vida, mientras este llena de rencor no podre dejar de mirar atrás, acepto que por un tiempo que conviva conmigo pero cuando junto fuerzas le abro la puerta y lo dejo salir porque juntos conviviendo jamas podre ser feliz.

Sé que aunque el rencor se vaya y ya no piense todo el tiempo en eso, habrá momentos que recordare esa desilusión, esa mala experiencia, esa traición pero intentare con todas mis fuerzas que ese recuerdo no me dañe, que no regrese. Yo soy de las que piensan que nada se olvida, simplemente aveces hay cosas que no se recuerdan permanentemente, pero olvidar es casi imposible. La vida la forman tanto las experiencias agradables como las desagradables, las bondades como las maldiciones, lo bello con lo feo.



No soy rencorosa pero tengo buena memoria.

Un Paso Entre El Amor y El Odio.

Siempre me he preguntado ¿Qué puede llevar a una persona a odiar a otra?


Siempre me he preguntado ¿Qué puede llevar a una persona a odiar a otra?, para mi es difícil comprenderlo porque jamas he odiado, siempre lo he dicho, algo no funciona bien en mi, hubo un momento en mi vida en que desconecté el cable que va del amor al odio o del odio al amor o de la indiferencia al odio. ¿Me han hecho daño? Si y mucho, algunos de forma deliberada, otros de manera indirecta, otros de manera cruel, pero jamás he logrado odiar a alguien, no tengo esa capacidad, pero ojo, no me mal entiendan, si me enojo, hay momentos en que digo: Que Puta Madre,....¿Qué no se dan cuenta que me hacen daño? ¿Creen que yo soy una piedra? ¿O Que Nací Pendeja?..No lo sé, solo sé que jamás guardo rencor y mucho menos odio a nadie, debe ser que me amo demasiado como para albergar en mi cuerpo un sentimiento tan mierda. Dicen que del odio al amor o del amor al odio hay un paso, yo no conozco ese paso ni lo quiero conocer, yo voy del amor a la indiferencia, el camino es más largo y lleno de obstáculos, pero prefiero mantener mi alma limpia de ese sentimiento y no llenarlo de cosas más insanas.

¿Creen que yo soy una piedra? ¿O Que Nací Pendeja?

Me amo tanto que no desgasto mi vida odiando ni guardando rencor.


No sé cómo arreglar mi vida y menos la de los demás. Puedo amar hoy a quien me trate bien y si el día de mañana me hacen daño solo reciben mi indiferencia, porque me amo tanto que no desgasto mi vida odiando ni guardando rencor, sigo pensando que no todos los hombres son unos ojetes, sigo sin creer en el matrimonio siendo un papel firmado, pero creo en el amor eterno, aun puedo amar, con más desconfianza, con más miedo, pero aun late un poco el corazón.


me amo tanto que no desgasto mi vida odiando ni guardando rencor