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Hoy es viernes. Me gustan los viernes.

Hoy es viernes. Me gustan los viernes, ese olor a fin de semana, que rezuma vida por los cuatro costados, que me hace sentir el éxito o simplemente las frustraciones, los aprendizajes de la semana. Que me recuerda que a pesar del cansancio, de las emociones a flor de piel, de la apatía o la pasión que le haya puesto a la semana, el viernes llega igual, pero siempre se vive de una manera distinta.

Hoy me despierto con una sonrisa, por que sí, porqué es una decisión tomada desde antes de dormir, desde la semana pasada, desde la adversidad, decido que sea mi bandera o eso que ahora está de moda, mi marca personal. Por todo eso, hoy me levanto con una sonrisa, una bien grande y si la quieres te regalo una para ti.

Hoy me despierto con una sonrisa, por que sí, porqué es una decisión tomada desde antes de dormir, desde la semana pasada, desde la adversidad, decido que sea mi bandera o eso que ahora está de moda, mi marca personal. Por todo eso, hoy me levanto con una sonrisa, una bien grande y si la quieres te regalo una para ti.

Mañana tendré que calzarse los tacones, levantarme, para comerme el mundo. Sola.

Cuando una mujer pierde a alguien que ama, el día se le apaga y a sus horas se le adhiere una substancia viscosa y negra, que por más que intente no puede despegar de todos los recovecos de la memoria. La tristeza cae a cántaros, le llena los espacios y la inunda hasta la boca. La mujer intenta nadar, pero por más que se esfuerza no logra salir a flote y termina dándose por vencida, hundiéndose de a poco e intentando tocar el fondo para tomar impulso y alcanzar la superficie. Detrás de las nubes un conejo monta la luna y le deja caer estrellas, pero el dolor de la mujer es grande y sólo siente la lluvia y las lágrimas. El corazón se le astilla y los vidrios se le clavan en la piel ardiente, que sangra y sangra pero ella ni se preocupa por ocultar las heridas. Las piernas se le van languideciendo de a poco. La mujer se cansa y se recuesta. Quisiera tirarse sobre la hierba y ser absorbida por la tierra. O quizás devorada por las aguas. Pero su cuerpo sigue ahí. Con los brazos caídos, las manos apuntando hacia el suelo, queriendo escarbar con los dedos en la tierra para buscar a aquel que se le ha ido, mientras ella sigue ahí, con ganas de dormir, de escaparse, de morir.... pero ella sigue ahí. Ella sigue acá y por la mañana no podrá acostarse a dormir la siesta. Ni encerrarse en el baño a llorar. Ni escaparse a cualquier lado para no pensar. No. Mañana tendrá que calzarse los tacones y levantarse para comerse el mundo. Sola. Por eso es que no quisiera estar en los zapatos de esta mujer.
Mañana tendrá que calzarse los tacones y levantarse para comerse el mundo. Sola. Por eso es que no quisiera estar en los zapatos de esta mujer.

Los Lunes son como felices, es volver a empezar.


Hay días en los que simplemente me siento bien. El despertador no me irrita, la cobija no me detiene en la cama, la regadera tiene el agua fresca y los semáforos me tocan en verde. Hace mucho que no me pasaba, disfrutar un Lunes! Los Lunes son como felices, es volver a empezar, como si todo fuera nuevecito, tener los siete días para hacer las cosas. No hay prisa, Una maravilla de día. ¡Así sí dan gusto los lunes!


Los Lunes son como felices, es volver a empezar.

El sufrimiento es lo que nos da fuerza y nos hace crecer.


¿Qué se siente al ser vieja? El otro día, una persona joven me preguntó: -¿Qué sentía al ser vieja? 
-Me sorprendió mucho la pregunta, ya que no me consideraba vieja. Cuando vio mi reacción, inmediatamente se apenó, pero le expliqué que era una pregunta interesante. Y después de reflexionar, concluí que hacerse viejo es un regalo. A veces me sorprendo de la persona que vive en mi espejo. Pero no me preocupo por esas cosa mucho tiempo. Yo no cambiaría todo lo que tengo por unas canas menos y un estomago plano. No me regaño por no hacer la cama, o por comer algunas "cositas" de más. Estoy en mi derecho de ser un poco desordenada, ser extravagante y pasar horas contemplando mis flores. He visto algunos queridos amigos irse de este mundo, antes de haber disfrutado la libertad que viene con hacerse viejo. -¿A quién le interesa si elijo leer o jugar en la computadora hasta las 4 de la mañana y después dormir hasta quien sabe qué hora?-Bailaré conmigo al ritmo de los 50's y 60's. Y si después deseo llorar por algún amor perdido...¡Lo haré! Caminaré por la playa con un traje de baño que se estira sobre el cuerpo regordete y haré un clavado en las olas dejándome ir, a pesar de las miradas de compasión de las que usan bikini. Ellas también se harán viejas, si tienen suerte...Es verdad que a través de los años mi corazón ha sufrido por la pérdida de un ser querido, por el dolor de un niño, o por ver morir una mascota. Pero es el sufrimiento lo que nos da fuerza y nos hace crecer. Un corazón que no se ha roto, es estéril y nunca sabrá de la felicidad de ser imperfecto. Me siento orgullosa por haber vivido lo suficiente como para que mis cabellos se vuelvan grises y por conservar la sonrisa de mi juventud, antes de que aparezcan los surcos profundos en mi cara. Ahora bien, para responder la pregunta con sinceridad, puedo decir: -¡Me gusta ser vieja, porque la vejez me hace más sabia, más libre!-.Se que no voy a vivir para siempre, pero mientras esté aquí, voy a vivir según mis propias leyes, las de mi corazón. No pienso lamentarme por lo que no fue, ni preocuparme por lo que será. El tiempo que quede, simplemente amaré la vida como lo hice hasta hoy, el resto se lo dejo a Dios.
El sufrimiento es lo que nos da fuerza y nos hace crecer.

Perdonar es dejar que el tren avance y volver a jugar el partido.

Hay deseos muertos, que nos atan, nos detienen en el camino. 
Están los otros, los que nos empujan, los que nos abren el camino.
Los deseos muertos quieren cambiar lo que no se puede cambiar.
 Nos hacen mirar atrás, niegan el perdón y la posibilidad de perdonar.

 Perdonar es dejar en el pasado lo que es de el pasado.
 Es acomodar ese trauma en donde corresponde.
 Es reconstruir desde las ruinas. Es cerrar esa puerta, 
dejar que el tren avance y volver a jugar el partido.

Es afirmar la propia identidad. Es animarse a ser otro.
 Es superar nuestros miedos y enfrentarlos.
 Es reencontrarse con uno mismo.
 Perdonar y perdonarse, es soltar eso 
que nos tiene detenidos en el tiempo,
 y al fin poder avanzar.

Perdonar es dejar que el tren avance y volver a jugar el partido.


Y en esta vida, yo no estoy dispuesta a perder.


Una torta y un beso. Una sonrisa y una lágrima a la vez.
Perder la cabeza, guiarse por impulsos y decir siempre las cosas claras,
tragándome la vergüenza y el orgullo a bocados, que no engordan.

Arriesgarme, saltar y subir el volumen al máximo de mi canción favorita.
Y escaparme de casa, viviendo al día, sin pensar en lo que pueda pasar mañana.
Pidiendo perdón antes que permiso, sin nada que me preocupe 
ni que me haga pensar más de la cuenta.

Sé que estaría bien eso de reflexionar un poco antes de actuar, 
pero me gusta más ir improvisando,
sin saber las posibles consecuencias ni calcular el daño que pueda sufrir.
De arriba abajo y de abajo arriba en una milésima de segundo.
Sin parar, como una frenética montaña rusa que parece no tener fin.

Muchos dicen que he cambiado, que antes yo no era así;
pero la verdad es que no me apetece parar a pensarlo.
Que antes pensaba, que ahora estoy loca, que camino sin rumbo fijo.
Todo por ese punto fuerte, o débil, según cómo lo mires.

El todo y la nada. Los dos extremos de la balanza; 
un desequilibrio constante que se me ha contagiado,
se ha introducido en mi sangre, y ya corre por mis venas envenenada.
Con ganas de gritar, de saltar, y automáticamente de quedarme en silencio.

Que nadie lo entienda, me da igual, no lo pretendo.
Darlo todo por una sonrisa, arriesgándome a tirar todo por la borda.
Pero, ¿sabes qué?
No hay tiempo de pararse a pensar, además, quien no arriesga, no gana.
Y en esta vida, yo no estoy dispuesta a perder.




Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera.

 Deberíamos dedicarnos a leer sobre temas que nos aporten cosas buenas
 a nuestra vida y no que nos depriman.  Hoy quiero compartir con ustedes estas palabras de Facundo Cabral.

Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera,
el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos,
el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileros,
Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote,
el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero
y las poesías de Whitman, Mäiller, Mozart, Chopin, Beethoven,
Caraballo, Rembrandt, Velásquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.
¡A vivir se ha dicho!
Y ¡Menos quejas! ¿No crees?.



Te invito a ser feliz. Feliz cumpleaños.


Te invito a descubrir cosas nuevas: reír, reír y reír, hasta no poder más, cantar alguna canción, bailar bajo la lluvia, saborear cada segundo, pedir deseos a las estrellas fugaces, contar un secreto, saltar de alegría, enviar una carta, soplar las velas cada vez que cumples años, sonreír a alguien, llorar, abrazar y ayudar...Te invito a que disfrutes conmigo de cada uno de estos momento y muchos otros.


Perdiendo también se gana.


Date y dale la oportunidad al mundo, de demostrar que, perdiendo también se gana,  y no permitas que el remordimiento y la amargura formen parte de tus sentimientos, y tengas que arrepentirte, de haber dejado pasar la felicidad...



Hay que volver a conquistar la vida.

Cuando somos más grandes que lo que hacemos, 

nada puede desequilibrarnos. 

Pero cuando permitimos que las cosas sean más grandes que nosotros,

nuestro desequilibrio está garantizado. 

El corazón está en emergencia por falta de amor. 

Hay que volver a conquistar la vida, enamorarnos otra vez de ella.



Quiero creer en la palabra - esperanza.


Se esperó a que el tren pasase puntual. Sin ninguna compañía se adentró en el primer vagón y avanzó hasta sentarse en el último asiento. Aquel lugar era tan acogedor como solitario, resultaba hasta íntimo. Sí, había escogido un buen sitio. Y miró por última vez el paisaje, nostálgico. Sabía que era mucho lo que dejaba atrás, pero quizás fuera más lo que se encontraría delante. Había aprendido que quien no arriesga, no gana, y ella nunca perdía. Que por poca fuese la probabilidad, nada es imposible. No consiste en creer en el azar, sino creer en uno mismo. Veía cada vez su destino más cerca, pero a la vez, nuevas metas lejanas. Y aunque fuese una locura, se deshizo de toda una vida para marcar con su huella otra. Le iban los retos. "Quiero creer en la palabra "esperanza" tal como está escrita en el libro de los humanos."


Quiero creer en la palabra - esperanza.

Lucha por lo imposible.


Lo mejor es perseguir cosas imposibles. Luego, cuando ya no lo haces, la vida no tiene sentido. Ponte en la boca más de lo que puedes masticar. Compro-métete a hacer más de lo que crees que puedes hacer y, entonces, hazlo. Sigue tus sueños, cree en ti mismo y no te rindas.




Creo en los sueños.


Creo en el cambio. Yo creo en la individualidad. Yo creo en la suerte. Creo en el amor. Yo creo en la magia. Creo en la familia. Creo en la amistad. Creo en un mundo nuevo. Yo creo en Dios. Yo creo en los milagros. Creo en el aprendizaje de todo lo que pueda. Creo en el karma. Creo en la creatividad. Yo creo en las segundas oportunidades. Creo en la belleza de la naturaleza. Creo en ser todo lo que puede ser. Creo en la libertad. Creo en no tomar las cosas por sentado. Creo en la paz mundial. Yo creo en la elección de su propio camino. Creo en los sueños. Yo creo en el destino. Yo creo en la esperanza. Creo en la felicidad. Yo creo en el trabajo duro. Creo que mañana es un nuevo día. Yo creo en hacer lo que quiero porque quiero y no por otra razón. Yo creo en creer. Creo en mí.
 
Creo en los sueños.


Siempre hay un roto para un descosido.


Lo que más me gusta de un hombre es la inteligencia, no hay nada como alguien que te desafié, es como una competencia... Que sea seguro de sí mismo (no soberbio, ni creído)... Que sea amable y sepa tratar a una mujer con caballerosidad.. Amo los gestos sutiles que marcan la diferencia entre un hombre y un adolescente.. Que no sea vulgar en sus modos o forma de hablar.... Que se interese por incrementar su cultura. Que me haga sentir cuidada y protegida aunque yo me pueda cuidar sólita, eso si, sin convertirse en mi carcelero, ni controlador. Que no coarte mi libertad y confié en mi.
Que me apoye en mis proyectos. Que siempre tenga algo bonito para decirme. Que se tome tiempo para hacer el amor. Que se tome tiempo para el romance. Incluso que prepare él algo romántico para sorprenderme. Que me escuche, como yo soy una buena oyente. Que sea trabajador pero no EXCESIVO. Que trabaje para vivir y no viva para trabajar. Todavía existen hombres que le abren la puerta del carro a las mujeres... Mi abuela decía: "Siempre hay un roto para un descosido."

Siempre hay un roto para un descosido.


Que la paz del universo te deje dormir hoy en paz.

Estar sola es un reto personal, es demostrarte a ti misma que eres capaz de seguir adelante, demostrarle al mundo y sobre todo a ti que puedes ser feliz y que puedes con todo lo que se ponga en tu camino…"Un día brillante depende más de tu actitud que del sol". Si yo actúo con el bien, recibiré el bien. Si actúo con el mal, recibiré el mal. Aquello que nuestros abuelos nos dijeron es la más pura verdad: “tendrás siempre el doble de aquello que deseares a los otros”. Feliz Noche. Ser feliz no es cuestión de destino. Es cuestión de elección. Que la paz del universo te deje dormir hoy en paz.

 -Que la paz del universo te deje dormir hoy en paz.

Nada más atractivo y excitante que una mujer de 50 años sonriente y serena en la vida.


Los 30 fueron una tragedia: me pillaron separada y con dos hijas. Ahora es tiempo para mí. Más que las arrugas o las canas, la fatalidad de que por mucho que hagas ejercicio la piel se suelta. Cuesta mirarte y ver que no tienes una piel de mujer joven. Para mí, los 30 años, los 40, no fueron tema. Pero cumplir 50, medio siglo… Me costó asumirlo. Las arrugas se han marcado y ni las cremas ni las bases las tapan. Veo que el tiempo se va acortando y quiero aprovecharlo. Ya no hago cosas que me dan problemas. Salgo a caminar, leo y me levanto temprano, porque la mañana tiene una energía especial. “Nada más atractivo y excitante que una mujer de 50 años sonriente y serena en la vida”


ARRIÉSGATE A SER EL MEJOR JUGADOR DE TU VIDA Y GANALO.


El Juego de La Vida a mi parecer es un juego a veces bastante difícil, 


pero la única manera de ganar es aprender a jugar y detrás de un Jaque Mate


hay un aprendizaje y un regalo precioso.


Lo importante es saber jugar y hacerlo por etapas, 


jugar con mucha paciencia, cordura, esperanza,


mucha fe y sobre todo dar y recibir mucho Amor, 


esta yo diría que es el as bajo la manga la carta mas importante, 

Amor, Mucho amor.

"ARRIESGATE A SER EL MEJOR JUGADOR DE TU VIDA Y GANALO"

"ARRIÉSGATE A SER EL MEJOR JUGADOR DE TU VIDA Y GANALO"

Mírate en el espejo suspira y date un beso en el alma.



Un día me levante y dije hasta aquí. Me cansé de llorar. Aprendí que mis lágrimas tenían demasiado valor para gastarlas en quien no valía la pena. Aprendí que las depresiones son como las tormentas se oscurece el cielo, llueve mucho durante algún tiempo y después llega la calma y el sosiego. Aprendí que A veces se gana y Aveces se pierde y que perdiendo Aveces ganamos. Me gustaría que un día dejes de llorar igual que yo. !Mírate en el espejo suspira y date un beso en el alma! y declarate amor eterno. Queriéndote mas cada día porque solo queriéndote mas, podrás dar y recibir amor sin angustias, temores ni falsas expectativas .


Mírate en el espejo suspira y date un beso en el alma.


Yo he aprendido que más allá de mi soledad, existe un personaje extraordinario.

En el correr de los años, muchas veces nos deparamos con pérdidas terribles,
 por ellas asumimos actitudes y hacemos cosas que jamás soñamos hacer,
pero las mismas siempre nos traen una moraleja, un aprendizaje.

Yo he aprendido que más allá de mi soledad, existe un personaje extraordinario.
 Esos hermosos amigos que creemos saber como piensan y como son,
y que nos brindan una mano cálida. Siendo perfectos desconocidos,
nos brindan más que los que dicen ser nuestros amigos cotidianos.
No conocemos sus rostros, ni sus voces, ni su color de piel,
apenas sus pensamientos y la esencia misma del ser humano,
y se tornan tan indispensables como el aire mismo.

En el silencio y el frío de una habitación encontramos,
un ser capaz de escucharnos y oír de nuestras tristezas,
de vez en cuando arranca una risa y muchas sonrisas.
Otros son capaces de confrontarnos con el niño que llevamos dentro.
Muchos se vuelven tan indispensables, que al llegar a casa
lo que deseamos es que se encuentren conectados.

 Los cyber se convirtieron en las estancias del hogar de una familia,
que tras una pantalla forma hermosos vínculos de amistad,
muchos descubren el amor, y otro el reencuentro con ese sentimiento.
Algunos entran solo para observar que se dice en el chat.

De todo esto solo una cosa lamento, que podamos hacer lazos tan fuertes
 de esta manera,  sin mirarnos a la cara, ver el brillo de los ojos
 de quien nos escucha y nos da una frase amiga.

Gracias por entregarte sin esperar nada a cambio, y haberme dado tanto.
Gracias por estar, y haber sido la mano presente que me dio coraje,
para alzar mi rostro y mi mirada nuevamente a la esperanza de la vida.
A mis amigos especiales. A mis Amigos Cibernéticos

Amigos Cibernéticos.

Perdona y encuentra la paz.

A veces es necesario dejar el orgullo a un lado, 
para respirar los aires frescos de un perdón.


El perdón implica olvido, pero no un olvido amnésico de trama de telenovela ... 
Para dejar ir no hay que olvidar con la cabeza, no hay que borrar los hechos ....
hay que perdonar con el corazón.