Visitor

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Cartas de Amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cartas de Amor. Mostrar todas las entradas

Me dejaste ir y sólo me quedaron remordimientos.



A ti,

Te deje ir, como al invierno, como a esos sentimientos que duran, como a esos recuerdos que solo se entierran entre lágrimas. Te deje ir para que volvieras cuando quieras, para que lo hagas por voluntad o amor, para que me extrañaras al menos y sintieras lo que siento en tiempos de ausencia. Te dejo ir para que seas feliz, para que sonrías cuando veas salir el sol por el horizonte, para que me hubieses visto volver con el ocaso. Dejarte ir fue todo esto y más. Dejarte ir fue dejar ir una parte de mi que se consolido en tu piel, fue marchitarme en el olvido y renacer de las cenizas de todas aquellos mensajes borrados que algún día fueron poesía en tus oídos y sonrisas en mis labios. Renacer para encontrarte, para que me hubieses conocido otra vez y me hubieras querido como no lo habías hecho antes, para que me miraras a los ojos y al ver a través de mi pudieras sentirte como en casa, para que me notaras, para que hubiese sido especial en tu vida y no una más. Necesitaba verte sonreír, verte feliz, verte, lo que necesitaba era verte. Y no creas que no se como funcionaba todo, sabia que para cuando todo esto pasase, ibas a estar del otro lado del carril en una estación de tren, ignorandome, como si nunca nos hubiéramos conocido, como si se hubiese borrado el tiempo. Y mirarte, mientras te ibas, mirarte y saber cuan imposible resultaba tenerte como aquella vez. y lo desconcertante que era saber que fue un error dejarnos ir, alejarnos uno del otro es y siempre será un error que me quemará la conciencia. Irreversible, un daño sin cura. Te tuve y te deje ir, te vi marcharte sin saber si lloraste al darme la espalda, sin comprender la dimensión de tu dolor, sin querer ver que en verdad no di lo suficiente de mi por ti. Me dejaste ir y sólo me quedaron remordimientos y excusas maltrechas para ocultar la cicatriz en la que te llevo conmigo todos los días, vaya donde vaya, siempre conmigo. Cuando pensé que algo cambiaría, que al menos algo volvería a ser lo que era, no estaba realmente pensando con la cabeza, sino más bien con el corazón.
Asi meses después, todo sigue siendo igual más alla de todos los cambios que haga. Estoy intentando basarme en nuevas experiencias de vida, en quizás nuevas mentiras y engaños que esta vez nadie pueda notar. No me culpen, es un mecanismo de defensa que automáticamente se activa cuando las cosas van lo suficientemente mal. Y no deseo estar así, lo juro, estoy intentando dar marcha atrás o quizás, ir hacia adelante sin darle prestarle atención al pasado. Me autoconvenzo de que intentar vale la pena. Muchas veces me supera saber que nadie realmente crea en mi, pudiendo con todo, estando bien o felíz. Y hablo de alguien que sepa que sucede conmigo, y qué no, no de aquellos que se acostumbraron a verme con una sonrisa en la cara simulando que no pasa nada. Me gustaría que alguien apareciera en mi vida y me dijese que todo va a estar bien y que de hecho, lo crea. No que sea sólo una mentira. Porque cuando no hay nadie teniendo experctativas en uno, es mucho más dificil. Ya no eres solo tu la que no cree en que vas a poder, sino que ya nadie espera que puedas. Y si ya nadie espera que nada cambie, no quedan esperanzas. Que no me vengan a mí con que soy una persona triste, con que todo lo veo negro porque la verdad es que todos me llevan a la misma conclusión. Alguien me demostró que tenía que dejar mis "malos hábitos" atrás por el bien de los demás y por sobre todo el mío. Lo escuché, y aun cuando caí en la cuenta un poco tarde, lo escuché. Y he estado intentando un sin fin de formas para no pensar en eso, en definitiva, intento engañar a mi cabeza con sus pensamientos profundos para que deje de pensarlos. Distraerla por el momento para que olvide, para que invente ella el término olvido y pueda borrar todas las heridas. Por un momento, creí que comenzaba a surtir efecto, quiero creer que mis esfuerzos están ayudando a la situación y están sacándome del pozo negro en el que estaba. Y no se en quien confiar. Ahora, si bien todos me quieren ver sana y sonriente, ellos mismos buscan un motivo por el cual mis esfuerzos por estar bien dejen de valer la pena. Y todo relativamente, de un minuto a otro, luego de escuchar esos pequeños e insignificantes comentarios hirientes que me dedican con todo su afecto y cariño, seria y entendiblemente de mi parte comienzo a querer mandar todo bien a la mierda. No necesito ahora a alguien que me diga que no soy y debo ser, estoy cansada de escuchar a todo el mundo reclamarme cosas, pedirme que sea así o asá. Soy como soy, si te gusta bien y sino, también. Tu me cambiaste, no lo niego, pero no quiero seguir siendo alguien que no quiero ser.

MaryM.

Me dejaste ir y sólo me quedaron remordimientos.

Esto es Un Adios Definitivo.


                                                                                                                  5 de Febrero, 2017



Mi ultima carta para ti.



Sabes, a veces uno se cansa de rogar. Y yo, no soy así. Llegastes a mi vida y me hicistes sentir que tenia la oportunidad de volver a querer. Los dos estamos buscando cosas diferentes, tu con quien pasar una noche, y yo con quien pasar el resto de mi vida. Ya no te jodo mas. Gracias por lo que compartimos....Esto es Un Adiós Definitivo.                              

         
                                             MaryM 


Esto es Un Adios Definitivo.

Carta a un viejo Amor.


14 de Agosto, 2016


Voy e escribirte… porque es lo que mejor se hacer, porque es la única manera que tengo para que tu extraña sensación dentro de mi desaparezca, esa que tú engendraste en mi sin que yo me diera cuenta, y que ahora siglos después he descubierto que solo tú eres capaz de activar ese sensor que me hace querer salir corriendo.

Lo cierto es que te echo de menos. Te echo más de menos que antes de todo aquello que paso. Tu sonrisa, las locuras y esa las ganas de siempre reír sin parar. Te echo de menos a ti y lo que eras en mi. A nuestra particular relación sin empezar, sin terminar, pero con tanto que compartir.

Quizás hoy, no hubiera dejado irse todo aquello. Quizás hoy puede que igualmente nuestros caminos se hubieran separado y yo hubiese seguido luchando. Aun recuerdo cómo querías todo de mí y cómo te conformabas con lo mínimo. ¿Dónde te fuiste? No se, lo que si se, es que ya nunca serás el mismo. Lo vi en tus ojos y lo reconozco en cada minuto que pasa y todo ha acabado olvidado para siempre.

Probablemente, solo seas una gran historia que siempre podré recordar mientras se me pone la carne de gallina. Quizás, solo conocí esa parte de ti que rozó lo agradable, hermoso y placentero de mi.

Y ahora después de releer esta carta que nunca recibirás solo me pregunto: ¿Cuándo será el puto día que te deje de escribir y recordar?.


Nunca más tuya,
                          MaryM


Dile que lo quise, ve y díselo.

Díselo en sueños, en la brisa del viento, en el recuerdo de mi pañuelo que todavía lleva consigo el aroma de mi perfume o díselo a la cara, de cualquier manera,pero díselo. Recuerda le que siempre fue él y que ya lo quería sin conocerlo. Dile que le quería con toda mi alma.
Dile que estaba dispuesta a dar mi vida por él y que incluso ahora también la daría aún no sabiendo si respira, aún no sabiendo nada de su vida. Recuerdale mi rareza que tanto le gustaba, recuerdale la primera vez que vi su voz escrita en papel y recuerdale también la única y última vez que vio mi triste mirada en aquel mensaje humedecido por las lágrimas del adiós no pronunciado.
Dile que mis días son los mismos pero aún más apagados desde que se fue, desde que decidió alejarse de alguien tan indefensa como yo y alguien que ahora le cuesta ver la luz. Solo soy alguien que saca fuerzas de dónde ya no las hay.
Mis noches siguen siendo pesadillas desde mi propia marcha, me perdí, me fui tan lejos que ya no sé a dónde fui y dónde estoy. Ya no sé cómo encontrarme, puede que esté a tu lado y sé dónde encontrarte, sé dónde te encuentras y por eso estamos tan perdidos. 
Me estoy muriendo, le falta azúcar a esta sangre que fluye por mis venas y me lleva por el camino de la amargura, pero velando por ti siempre estaré hasta el fin de mis días, aunque el resto de los días se me estén acabando y ahora probablemente con tanta enfermedad del alma vaya a estar protegiéndote desde arriba.

Díselo en sueños, en la brisa del viento, en el recuerdo de mi pañuelo que todavía lleva consigo el aroma de mi perfume o díselo a la cara, de cualquier manera,pero díselo. Recuerda le que siempre fue él y que ya lo quería sin conocerlo. Dile que le quería con toda mi alma. Dile que estaba dispuesta a dar mi vida por él y que incluso ahora también la daría aún no sabiendo si respira, aún no sabiendo nada de su vida. Recuerdale mi rareza que tanto le gustaba, recuerdale la primera vez que vi su voz escrita en papel y recuerdale también la única y última vez que vio mi triste mirada en aquel mensaje humedecido por las lágrimas del adiós no pronunciado. Dile que mis días son los mismos pero aún más apagados desde que se fue, desde que decidió alejarse de alguien tan indefensa como yo y alguien que ahora le cuesta ver la luz. Solo soy alguien que saca fuerzas de dónde ya no las hay. Mis noches siguen siendo pesadillas desde mi propia marcha, me perdí, me fui tan lejos que ya no sé a dónde fui y dónde estoy. Ya no sé cómo encontrarme, puede que esté a tu lado y sé dónde encontrarte, sé dónde te encuentras y por eso estamos tan perdidos.  Me estoy muriendo, le falta azúcar a esta sangre que fluye por mis venas y me lleva por el camino de la amargura, pero velando por ti siempre estaré hasta el fin de mis días, aunque el resto de los días se me estén acabando y ahora probablemente con tanta enfermedad del alma vaya a estar protegiéndote desde arriba.

No creo en el azar, pero ojalá y corras con suerte, para tropezar conmigo.

Quiero que sepas,
 que tengo muchos problemas
 que no he podido resolver...
como cuando empiezo contando ovejas,
 y termino contándoles cuánto te quiero
 o como cuando daría lo que fuera,
 por volverte a ver....

No creo en el azar,
 pero ojalá y corras con suerte,
 para tropezar conmigo. 
No creo en magia, 
pero piso donde pisaste 
para caminar volando....

Extraño cosas contigo, 
que aún no han pasado. 
No tengo dinero, pero quiero
 gastarme la vida contigo. 
Y también he querido ser poema,
 o cualquier cosa que verse contigo...

Cómo quisiera que te fueras,
 pero sólo para que
 me lleves a donde vayas. 

Yo sé que me encuentro sin ti, 
pero con palabras, por eso,
 no sé cómo decirme que te amo.

 A demás, a mi me enseñaron
 a llamar a las personas por su nombre
 y a ti te quiero llamar amor...

Pero de todos, 
el mayor de mis problemas
 es que yo he llevado una doble vida...
la que sueño contigo y la que vivo sin ti...

Sin embargo, 
quiero que sepas, 
que para todo esto,
 sé que sí tengo algo en mente,
 y es a ti todo el tiempo.

-Autor Desconocido


Carta triste a mi madre.


Hola Mamá, 

Quisiera poder descubrir los obstáculos que hacen que entre nosotras dos haya un muro. Valoro mucho todas las cosas que haz hecho por mi, el apoyo que me haz dado en los momentos mas difícil de mi vida, pero tal vez extraño de ti el cariño, materializado en afecto, como los besos, abrazos y atención, que siempre necesite como hija. Todos los hijos necesitan el amor de sus padres para poder crecer y desarrollarse equilibradamente y poder así convertirse en un adulto con éxito. El cariño y el afecto son sentimientos esenciales para el ser humano.
 Encuentro en ti muchos valores pero muchas veces yo quería de ti mas amor, porque mama en la vida no todo es material, yo quería de ti un poco mas de tiempo el dinero no tiene nada que ver cuando estamos hablando de emociones.
 Recuerdo hace poco en mi cumpleaños me regalastes mi perfume favorito... si ese tan caro que yo no me puedo pagar, lo que no recuerdo es -cuándo fue la ultima vez que me abrazastes.
Gracias por traerme al mundo y todos los momentos que te haz sacrificado por mi bienestar, aunque se que nunca fui tu hija favorita. 
Un beso, que casi nunca quieres, pero que no dejo de darte porque te amo. 
Con todo mi amor,
 MaryM.

Carta Triste a mi madre.

Me gustaría quedarme para siempre en un rincón de tu corazón.

Adiós amor,

 Sí, esto es una carta de amor de despedida. No puedo sino escribírtela porque decirtelo me es imposible. No podría volver a mirarte porque me perdería en el color de tus ojos, no podría volver a hablarte porque me quedaría atrapa entre tus labios, por eso me marcho ahora y te dejo todo mi amor en esta carta. 

Perdona si me llevo tus besos, tus caricias y tus abrazos. Perdona si me llevo las risas y las confidencias. Meto también en la maleta el olor de tu pelo, el sabor de tu piel y el sonido de tu voz. Todo eso me llevo para guardarlo como un tesoro bien dentro de mi corazón.

Tú puedes quedarte con el recuerdo de esta historia de amor que no pudo ser, pero será, en otro tiempo, en otra vida, de eso estoy segura. Y espero que entiendas este adiós precipitado, pero inevitable, porque me gustaría quedarme para siempre en un rincón de tu corazón.

Te recordaré siempre en mi
Soledad.

Carta de despedida
 

Espero curarme de ti.


Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. es posible.

Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se le puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. _Tú sabes como te digo que te quiero cuando digo: -"qué calor hace", -"dame agua", -"¿sabes manejar?", -"se hizo de noche"...Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tu quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar aun panteón.

 Titulo: Espero curarme de ti
Autor: Jaime Sabines


Cuando nadie me ve.


-Alejandro Sanz - Cuando Nadie Me Ve.

A veces te miro y a veces te dejas. Me prestas tus alas, revisas tus huellas. A veces por todo aunque nunca me falles. A veces soy tuyo y a veces de nadie. A veces te juro de veras que siento no darte la vida entera, darte sólo esos momentos ¿Por qué es tan dificil?...Vivir sólo es eso...Vivir, sólo es eso... ¿Por qué es tan dificil? Cuando nadie me ve puedo ser o no ser, cuando nadie me ve pongo el mundo al revés. Cuando nadie me ve no me limita la piel. Cuando nadie me ve puedo ser o no ser. A veces me elevo, doy mil volteretas. A veces me encierro tras puertas abiertas. A veces te cuento por qué este silencio y es que a veces soy tuyo y a veces del viento. Te escribo desde los centros de mi propia existencia donde nacen las ansias, la infinita esencia. Hay cosas muy tuyas que yo no comprendo y hay cosas tan mias, pero es que yo no las veo, supongo que pienso que yo no las tengo. No entiendo mi vida, se encienden los versos. Que a oscuras te puedo, lo siento no acierto. No enciendas las luces que tengo desnudos el alma y el cuerpo. A veces me elevo, doy mil volteretas. A veces me encierro tras puertas abiertas. A veces te cuento por qué este silencio. Y es que a veces soy tuyo y a veces del viento. A veces de un hilo y a veces de un ciento y hay veces, mi vida, te juro que pienso: ¿Por que es tan dificl sentir como siento?


-Alejandro Sanz - Cuando Nadie Me Ve.

No fuiste tú quien se marchó, fui yo que no te supe retener.


Hoy me he levantado y ya perdí la cuenta, si te fuiste hace un rato o ya son mil años que no vives aquí. Con las telarañas de cada rincón de esta desolada y triste habitación -será, que tengo que limpiar, cada recuerdo tuyo. Tus huellas que en mi piel aún se dejan ver. Tu nombre que no sé olvidar, perdóname, entiéndeme, si pienso en ti otra vez. 
No fuiste tú quien se marchó, -que va fui yo- Fui yo que no te supe retener, no fuiste tú quien dijo no, y te pienso sin querer. Hoy me he levantado y ya perdí la cuenta, Cuánto puse de mi parte o en qué parte de este cuento fue, que yo te perdí, y me doy la vuelta imaginándome, que en cualquier momento vas aparecer.
Será, Que yo tengo que olvidar, ¿A ver lo que hay que hacer?, Si aún te puedo ver, Si aún te puedo oler, Si aún me lates en la sien. Me preguntaba qué, ¿Qué había de mi antes de ti?, No sé. Yo creo que empecé a vivir después de que te conocí.


-Franco De Vita y Gloria Trevi.


Supe que estaba enamorada cuando tu sonrisa tuvo más sentido que todo lo que escribía.


Supe que no tenía salvación cuando todas las canción de amor cobraron sentido, cuando te comencé a ver entre la gente, entre los libros, entre cualquier letra de una canción cualquiera y entre películas románticas. Te metiste entre mis ideas y arrancaste mil suspiros, entonces, supe que ya era demasiado tarde, que vendrían noches de desvelo, días en los que no sabría como sacarte de mis pensamientos, días de no saber como llamarte y noches en las que todo tiene doble sentido. Supe que estaba enamorada cuando tu sonrisa tuvo más sentido que todo lo que escribía.

Carta a una hija.

 Carta a una hija. 



Te escribo estas líneas porque nunca había sentido esta clase de amor. Eres mi mitad y mi corazón te pertenece para siempre. Así es el amor de madre, pues más allá de todas las circunstancias nunca estaré sola, pues tendré tu compañía. Te enseñé muchas cosas de la vida, pero tú también me enseñaste a ser mama. Hoy recuerdo cuando por fin estabas en mis brazos, mi corazón se desbordó de amor. Prometí cuidarte y defenderte con mi vida si era necesario. Reía con tus cosas graciosas. Cuando mi mundo se caía te abrazaba con mucha fuerza para sentirte cerca de mí. Te enseñe como mirar con los ojos del corazón para que pudieras distinguir entre el bien y el mal. Quiero que seas mi orgullo, pronto te irás y tendrás tu propia vida, mientras tanto, déjame abrazarte y amarte como a nada en el mundo…Hija mía, sólo te pido que cuando no me tengas, seas leal a tus principios, nunca te alejes del conocimiento que te he dado, respeta a todos aunque no estés de acuerdo, tú sabrás lo que es bueno y malo para tu vida, sé buena, haz que me sienta orgullosa de ser tu madre, por mi parte yo lo estoy desde antes que nacieras.


 Te amo.



 Te escribo estas líneas porque nunca había sentido esta clase de amor. Eres mi mitad y mi corazón te pertenece para siempre. Así es el amor de madre, pues más allá de todas las circunstancias nunca estaré sola, pues tendré tu compañía. Te enseñé muchas cosas de la vida, pero tú también me enseñaste a ser mama. Hoy recuerdo cuando por fin estabas en mis brazos, mi corazón se desbordó de amor. Prometí cuidarte y defenderte con mi vida si era necesario. Reía con tus cosas graciosas. Cuando mi mundo se caía te abrazaba con mucha fuerza para sentirte cerca de mí. Te enseñe como mirar con los ojos del corazón para que pudieras distinguir entre el bien y el mal. Quiero que seas mi orgullo, pronto te irás y tendrás tu propia vida, mientras tanto, déjame abrazarte y amarte como a nada en el mundo…Hija mía, sólo te pido que cuando no me tengas, seas leal a tus principios, nunca te alejes del conocimiento que te he dado, respeta a todos aunque no estés de acuerdo, tú sabrás lo que es bueno y malo para tu vida, sé buena, haz que me sienta orgullosa de ser tu madre, por mi parte yo lo estoy desde antes que nacieras.

Carta a La Felicidad

15 de Octubre del 2015

Querida Felicidad:

             Hace mucho que te quería escribir esta carta para preguntarte por que te has perdido, si te han enviado mal mi dirección o si simplemente no te apetecido aparecer todavía. No quiero ponerte prisa, se que tengo todavía algunos años por delante, pero disfrutaría de ellos mejor si estuvieses tú. 
          Alguna vez me ha parecido verte, en algún momento en el que había tomado algunas copas de más. También quería preguntarte si cuando vengas te podías traer una temporada a tu amigo el amor, no me vendría nada mal. Bueno no te molestare mucho más. Un beso, 

                                                Una gran admiradora tuya,
                                                                             La Soledad

  Hace mucho que te quería escribir esta carta para preguntarte por que te has perdido, si te han enviado mal mi dirección o si simplemente no te apetecido aparecer todavía. No quiero ponerte prisa, se que tengo todavía algunos años por delante, pero disfrutaría de ellos mejor si estuvieses tú.            Alguna vez me ha parecido verte, en algún momento en el que había tomado algunas copas de más. También quería preguntarte si cuando vengas te podías traer una temporada a tu amigo el amor, no me vendría nada mal. Bueno no te molestare mucho más. Un beso,

Quiero volverme a enamorar (aunque eso suene a ranchera).

Se va cayendo la careta, se vuelve demasiado pesada, es duro tratar de ser madura y coherente con las situaciones, es duro comprender que te han dejado de amar, es difícil controlar esa rabia, humillación, decepción, y la esperanza mutilada.

Envidio a todo aquel que por despecho hizo y deshizo, al que se bebió todo un bar o dos o mas,
al que llevo serenata aunque nunca nadie asomara, al que olvido que tenia una vida y se dedico a vivir a sus anchas su derrota y los envidio solo por ese dicho que te asegura, que después de la tormenta viene la calma, por que tuvieron la verraquera de gritar lo que sentían.

Los envidio por que después de tanto tiempo no tengo paz, por que rió sin reír; a pesar de la familia, del trabajo, de los amigos y de los años que han pasado persiste el vació. No he vuelto a sentir mariposas por nadie, se fueron las mariposas del todo, es muy extraño por que las sigo viendo, 
las sigo buscando. 

A veces creo que fue un simple sueño pero el pellizcón me duele. Quiero volverme a enamorar 
(aunque eso suene a ranchera). Me gustaría regresar a ese pasado donde fui feliz.


Lágrimas, Soledad y Mucho Frió.


Tengo frío pero no estoy muy segura de a qué se debe. Hace mucho tiempo que tengo frío. Me siento ser de un material, duro, pesado, resistente, pero a la vez demasiado penetrable. Me siento ser de madera, mi primavera y me otoño. Al cerrar los ojos, me convierto en una sensación. Me convierto en una sensación completamente diferente. Es como si mis párpados lucharan contra mis ojos de vidrio pulido, y no pudiesen hundirse. Me pregunto si de frío, soledad y sufrimiento me habré convertido en muñeca o en piedra. 

Me quedé esperando en vano. Me quedé imaginando mentiras. Ahora tan sólo me quedan aquellas lágrimas que estoy derramando. Lágrimas que he de llorar en momento como este. Desearía tanto desvanecerme, desaparecer, chasquear los dedos y no existir más… Pero, tengo tanto miedo. Tanto miedo que ni siquiera soy capaz de alcanzar eso. Quisiera soltar las caricias que guardo en el alma Y gritar mis angustias…


Yo he aprendido que más allá de mi soledad, existe un personaje extraordinario.

En el correr de los años, muchas veces nos deparamos con pérdidas terribles,
 por ellas asumimos actitudes y hacemos cosas que jamás soñamos hacer,
pero las mismas siempre nos traen una moraleja, un aprendizaje.

Yo he aprendido que más allá de mi soledad, existe un personaje extraordinario.
 Esos hermosos amigos que creemos saber como piensan y como son,
y que nos brindan una mano cálida. Siendo perfectos desconocidos,
nos brindan más que los que dicen ser nuestros amigos cotidianos.
No conocemos sus rostros, ni sus voces, ni su color de piel,
apenas sus pensamientos y la esencia misma del ser humano,
y se tornan tan indispensables como el aire mismo.

En el silencio y el frío de una habitación encontramos,
un ser capaz de escucharnos y oír de nuestras tristezas,
de vez en cuando arranca una risa y muchas sonrisas.
Otros son capaces de confrontarnos con el niño que llevamos dentro.
Muchos se vuelven tan indispensables, que al llegar a casa
lo que deseamos es que se encuentren conectados.

 Los cyber se convirtieron en las estancias del hogar de una familia,
que tras una pantalla forma hermosos vínculos de amistad,
muchos descubren el amor, y otro el reencuentro con ese sentimiento.
Algunos entran solo para observar que se dice en el chat.

De todo esto solo una cosa lamento, que podamos hacer lazos tan fuertes
 de esta manera,  sin mirarnos a la cara, ver el brillo de los ojos
 de quien nos escucha y nos da una frase amiga.

Gracias por entregarte sin esperar nada a cambio, y haberme dado tanto.
Gracias por estar, y haber sido la mano presente que me dio coraje,
para alzar mi rostro y mi mirada nuevamente a la esperanza de la vida.
A mis amigos especiales. A mis Amigos Cibernéticos

Amigos Cibernéticos.

Para mi.. la suerte es haberte tenido y sentirte cerca.

 ¿Que es la suerte?

¿La suerte es que te toque la lotería? o ¿Encontrarte una moneda en la calle?
Esa que para muchos ni siquiera existe.
Aunque siempre me pareció curioso
que no crean en la suerte y si en la mala suerte.

Para mi la suerte es otra cosa, 
es descubrir que no todo lo que me ocurre es malo,
que las cosas suceden por algún motivo evidente
y que te tengo conmigo.

También es darme cuenta 
que existe algo que me inspira y me alivia,
algo con lo que me siento bien, feliz,
algo que me hace ser yo misma 
y algo que me hace sentirlo todo con su amor a cambio.


Es saber que existe alguien
por quien te levantas de la cama cada mañana por más que cueste…
Alguien que te hace sentir que sólo importas tú y nadie más
aunque haya millones de personas alrededor.

Para mi.. la suerte es haberte tenido, sentirte cerca,
besarte, abrazarte, estar contigo y quererte cada día más y más…
Te amo mi querido hijo.


Porque no todos los días bloqueas recuerdos.


Querido pasado,

Esta noche ha empezado como otra cualquiera. Planificando qué hacer, cómo distribuir el tiempo de la que es una bonita noche por delante para mí, pensando en cómo desarrollar mi Yo, en cosas sin más. Y pensando en cosas, he pensado que era un buen momento para desempolvar esa parte del armario que todos tenemos y que hace mucho tiempo que no nos atrevemos a tocar por miedo a lo que pueda haber ahí. Además, que la parte de mi armario en cuestión es la más alejada, arriba al lado de la pared… es decir, bastante intocable. El caso es que me he puesto a hurgar, teniendo suerte de ser de siempre bastante escrupulosa y esta ordenado. Lleno de polvo, pero ordenado. Sacando cosas y más cosas, he sacado triunfal una caja. No es más grande que un cuaderno mediano de anillos. Y con querubines como decoración. Algo ñoños, con caras algunos a punto de disparar su flecha mortal, con cartas selladas en una mano otros. Lo primero que he pensado ha sido en contarlas. Y lo siguiente, en abrirla… claro. Al momento un olor a papel cerrado me ha golpeado. Y encuentro la caja llena. Hasta arriba. De cartas.

Me ha sorprendido no haber reconocido antes esa caja. Pero ahí estaban. Todas las cartas de mi pasado. Perdón. Mi Pasado. Porque creo que no tengo en mi vocabulario una palabra con mayor propiedad que esa, Pasado. ¿Por qué? Muy simple, porque de él no queda hoy NADA. Bueno, eso creía hasta esta noche. Ahora tengo esta caja, y estas cartas. Muchos de esos pasados simplemente fueron disolviéndose, haciéndose difusos al principio para finalmente desaparecer. Otros están ahí, latentes pero tan lejanos que posiblemente no les reconocería hoy en día. Y luego está ese otro Pasado. El que hizo daño. El que dejó una herida que nunca va a cerrar y que sé que va a ser la causa de muchas de mis decisiones y actitudes. Ese Pasado. El único que todas las mañanas me repito que no es pasado porque, simplemente, niego su existencia. Es un ejercicio duro, porque no todos los días bloqueas recuerdos. Y lo consigo. Y lo he conseguido.  Lo sé porque esta noche ha sido cuando lo he comprobado. No he sentido nada. Ni rabia, ni pena, ni siquiera lo he echado de menos. Tan sólo lo he visto, y he sonreído. Porque ese pedacito es enteramente mío. Y aunque el día de hoy sé que niego la existencia de las personas que escribieron ese Pasado en esas cartas, también sé que hubo un día en que esas personas eran diferentes, éramos diferentes. Y era bonito. Así que he tomado una decisión. Tras desempolvar las un poco, coger algunas que aún danzaban por otra caja que sí tengo localizada y reunirlas con sus hermanas, y mirarlas por última vez hasta la próxima vez, he cerrado cuidadosamente la tapa. He limpiado el polvo que tenía por encima y la he vuelto a dejar donde estaba, en el hueco olvidado del armario.   Pero ahora será diferente. Ya puedo olvidar tranquila.

Me ha sorprendido no haber reconocido antes esa caja. Pero ahí estaban. Todas las cartas de mi pasado. Perdón. Mi Pasado. Porque creo que no tengo en mi vocabulario una palabra con mayor propiedad que esa, Pasado. ¿Por qué? Muy simple, porque de él no queda hoy NADA. Bueno, eso creía hasta esta noche. Ahora tengo esta caja, y estas cartas. Muchos de esos pasados simplemente fueron disolviéndose, haciéndose difusos al principio para finalmente desaparecer. Otros están ahí, latentes pero tan lejanos que posiblemente no les reconocería hoy en día. Y luego está ese otro Pasado. El que hizo daño. El que dejó una herida que nunca va a cerrar y que sé que va a ser la causa de muchas de mis decisiones y actitudes. Ese Pasado. El único que todas las mañanas me repito que no es pasado porque, simplemente, niego su existencia. Es un ejercicio duro, porque no todos los días bloqueas recuerdos. Y lo consigo. Y lo he conseguido.  Lo sé porque esta noche ha sido cuando lo he comprobado. No he sentido nada. Ni rabia, ni pena, ni siquiera lo he echado de menos. Tan sólo lo he visto, y he sonreído. Porque ese pedacito es enteramente mío. Y aunque el día de hoy sé que niego la existencia de las personas que escribieron ese Pasado en esas cartas, también sé que hubo un día en que esas personas eran diferentes, éramos diferentes. Y era bonito. Así que he tomado una decisión. Tras desempolvar las un poco, coger algunas que aún danzaban por otra caja que sí tengo localizada y reunirlas con sus hermanas, y mirarlas por última vez hasta la próxima vez, he cerrado cuidadosamente la tapa. He limpiado el polvo que tenía por encima y la he vuelto a dejar donde estaba, en el hueco olvidado del armario.


Pero ahora será diferente.
Ya puedo olvidar tranquila.


Cerrar los ojos e imaginar el lugar que añoras.

Miró por última vez el atardecer. La tenue luz del sol ocultándose bajo el mar, se reflejaba en sus ojos. Sabía que esa sería la última vez, dentro de mucho tiempo, en que vería al sol en el mar. Porque allí a donde se marchaba, no había mar; no frente a sus ojos todo el día. Era una buena idea: realmente nunca le había gustado el mar.

Quiso besar la arena, que se escurriese por sus manos, porque de cierto modo también la extrañaría, aunque no le gustaba para nada. Hubo tardes en que la arena fue un buen soporte a sus dolores y también a sus alegrías. Hubo tardes en que la arena aguanto sus pisadas alocadas, porque corría al agua y volvía, corría y escapaba otra vez. El mar había sido bueno con ella, y eso lo podía valorar.

Cerró los ojos y se imagino en aquel lugar. Aquel lugar que necesitaba, que deseaba con todas sus fuerzas. En alguna parte, alguna vez, había leído que la tele-transportación consistía en cerrar los ojos e imaginar el lugar que añorabas, y desearlo con todo tu corazón. Y eso era lo que ella hacía desde que se había separado desde ese lugar, todos los días, a toda hora.

Inhaló. Dejó que esa brisa se apoderara por última vez de sus pulmones. Ese aroma a mar; a peces, a sal. Ni siquiera ahora, que se estaba marchando, le bajaba la melancolía. Ni siquiera ahora, sentía que extrañaría todo aquello.

Observó todo. El mar, los edificios, la gente, los autos, las gaviotas. Desde entonces todo sería mejor. Se rió con fuerzas. Sonrió luego al cielo azul, se dio media vuelta tratando de que el viento no la despeinara por completo, y corrió lo más rápido que pudo hacia las rocas. Abrochó su cinturón de seguridad y miró por última vez todo lo que abandonaba. Y era cierto, a veces tenías que marcharte de un lugar para saber que perteneces a él. Ella estaba volviendo a donde pertenecía.


Si supieras... Cuanto me costó olvidarte.


Si supieras... Cuanto me costó olvidarte.


Si supieras cuántas veces no te escribo por temor a ilusionarme en vano. Si supieras... !Cuanto me costó olvidarte! cuando la vida me hizo soñar contigo. Si supieras... qué sentí al escuchar tu voz por primera vez. Si supieras... Cómo tus palabras me hacen sentir tan plena y con tanta paz. Si supieras... cuánto deseo escucharte y al mismo tiempo cuánto temor tengo al hacerlo. Si supieras... Cuantas veces me duele esta distancia que aleja siempre de los que quiero. ...Que me aleja de ti. Si supieras... cuánto no te dije aún, si solo supieras de que forma la soledad me come por dentro todos los minutos de mis días.