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Tiempo sobra para los mediocres, ¡ tiempo falta para realizar tus sueños!


Tenemos 206 huesos y más de 700 músculos esperando. Sólo falta tu decisión. Tus ganas de jugar como nunca. Enfréntate a tu destino. No seas solo un espectador. Pide la pelota y créete su dueño. Exígete más y más. Vive sin domingos. Corre cada día un poco más lejos. Salta cada día un poco más alto. Conviértete en tu propio ídolo. Súmate a dar vuelta el marcador. Cuando no esperes nada de los demás. Cuando sientas que cada tanto depende de ti, se fortalecerá tu espíritu. Y poco a poco, las voces se convertirán en oración. Tus respiros se llenarán de logros, y tu vida de sentido. Están los que usan siempre la misma ropa. Están los que llevan amuletos, los que hacen promesas, los que imploran mirando al cielo, los que creen en supersticiones. Y están los que siguen corriendo cuando le tiemblan las piernas. Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire. Los que siguen luchando cuando todo parece perdido. Como si cada vez fuera la última. Convencidos que la vida misma es un desafío. Sufren pero no se quejan. Porque saben que el dolor pasa. El sudor se seca. El cansancio termina. Pero hay algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haberlo logrado. En sus cuerpos corre la misma sangre. Lo que los hace diferentes es su espíritu. La determinación de alcanzar la cima. Una cima a la que no se llega superando a los demás. Si no superándose a uno mismo. Tiempo sobra para los mediocres, ¡ tiempo falta para realizar tus sueños!



Tenemos 206 huesos y más de 700 músculos esperando. Sólo falta tu decisión. Tus ganas de jugar como nunca. Enfréntate a tu destino. No seas solo un espectador. Pide la pelota y créete su dueño.
Exígete más y más. Vive sin domingos. Corre cada día un poco más lejos. Salta cada día un poco más alto. Conviértete en tu propio ídolo. Súmate a dar vuelta el marcador. Cuando no esperes nada de los demás. Cuando sientas que cada tanto depende de ti, se fortalecerá tu espíritu. Y poco a poco, las voces se convertirán en oración. Tus respiros se llenarán de logros, y tu vida de sentido. Están los que usan siempre la misma ropa. Están los que llevan amuletos, los que hacen promesas, los que imploran mirando al cielo, los que creen en supersticiones. Y están los que siguen corriendo cuando le tiemblan las piernas. Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire. Los que siguen luchando cuando todo parece perdido. Como si cada vez fuera la última. Convencidos que la vida misma es un desafío. Sufren pero no se quejan. Porque saben que el dolor pasa. El sudor se seca. El cansancio termina. Pero hay algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haberlo logrado. En sus cuerpos corre la misma sangre. Lo que los hace diferentes es su espíritu. La determinación de alcanzar la cima. Una cima a la que no se llega superando a los demás. Si no superándose a uno mismo. Tiempo sobra para los mediocres, ¡ tiempo falta para realizar tus sueños!

Una Lágrima Por Tu Amor.

Una flor sin rocío Morirá... Y nunca mas vendrá la primavera. Aunque mi corazón te espera  Se que no volverá el amor  Y es por eso que no vivo más. El agua de los ríos se detendrá.  El cielo no tendrá ningún color porque se termino mi amor  desde que me dejaste sola existo pero ya no vivo mas.   Una lagrima por tu amor una lagrima lloraré brotara de mi corazón te quise tanto que tal vez nunca te olvidare fuiste el primer amor Y no volverás... Una flor sin rocío Morirá... Y nunca mas vendrá la primavera. Aunque mi corazón te espera sé que no volverá el amor y es por eso que no vivo más.



Una flor sin rocío Morirá... Y nunca mas vendrá la primavera. Aunque mi corazón te espera Se que no volverá el amor Y es por eso que no vivo más. El agua de los ríos se detendrá. El cielo no tendrá ningún color porque se termino mi amor desde que me dejaste sola existo pero ya no vivo mas.
Una lagrima por tu amor una lagrima lloraré brotara de mi corazón te quise tanto que tal vez nunca te olvidare fuiste el primer amor Y no volverás... Una flor sin rocío Morirá... Y nunca mas vendrá la primavera. Aunque mi corazón te espera sé que no volverá el amor y es por eso que no vivo más.




Una Lágrima Por Tu Amor Una Lágrima Llorare

- Estela Nuñez

Me siento más fuerte y más vital, porque estoy dispuesta a todo por ti.

Mi vida, Porque toda mi vida cambió el día que llegaste y me llenaste con ese amor que nunca antes había sentido. Había amado mucho, había querido mucho, pero hasta que tú apareciste no comprendí el verdadero significado del amor. Por eso quiero agradecerte que me hayas descubierto este mundo diferente de cariño y protección. Me siento diferente desde que estás. Me siento más fuerte y más vital, porque estoy dispuesta a todo por ti. También me siento más segura porque por primera vez sé que formo parte de la vida de una persona de forma inevitable, con un lazo que no se romperá jamás. Y eso es lo que me da fuerza. Tú me das la fuerza, la alegría y mantienes mi sonrisa. Pero también me mantienes alerta, siempre dispuesta a protegerte, a quererte y a darte todo. A cambio recibo la certeza de que me quieres, de que te quiero y de haber descubierto por fin el amor eterno, ese para siempre que tanto había buscado sin encontrarlo. Quiero que sepas que pase lo que pase siempre me tendrás a tu lado, por muy lejos que esté, siempre estaré contigo, apoyándote, dándote fuerzas para superar cualquier prueba que la vida te presente. Y quiero que sepas que nunca, nunca estarás solo, que estaremos irremediablemente unidos hasta el final y más allá. Te quiero, mi vida.

Mi vida,
Porque toda mi vida cambió el día que llegaste y me llenaste con ese amor que nunca antes había sentido. Había amado mucho, había querido mucho, pero hasta que tú apareciste no comprendí el verdadero significado del amor. Por eso quiero agradecerte que me hayas descubierto este mundo diferente de cariño y protección.
Me siento diferente desde que estás. Me siento más fuerte y más vital, porque estoy dispuesta a todo por ti. También me siento más segura porque por primera vez sé que formo parte de la vida de una persona de forma inevitable, con un lazo que no se romperá jamás. Y eso es lo que me da fuerza.
Tú me das la fuerza, la alegría y mantienes mi sonrisa. Pero también me mantienes alerta, siempre dispuesta a protegerte, a quererte y a darte todo. A cambio recibo la certeza de que me quieres, de que te quiero y de haber descubierto por fin el amor eterno, ese para siempre que tanto había buscado sin encontrarlo. Quiero que sepas que pase lo que pase siempre me tendrás a tu lado, por muy lejos que esté, siempre estaré contigo, apoyándote, dándote fuerzas para superar cualquier prueba que la vida te presente. Y quiero que sepas que nunca, nunca estarás solo, que estaremos irremediablemente unidos hasta el final y más allá.
Te quiero, mi vida.

Me gustaría ser encontrada, salvada, quien sabe, al menos vista entre la multitud.

Volver a sentir esa extraña picazón en el estómago, y te miras, pensando qué diablos has hecho mal esta vez. Porque querías intentar estar bien, porque al menos parecía valer la pena luchar con o sin espada contra todos aquellos que se atreviesen a tirarte abajo. Así creía que funcionaban las cosas. Pero las cosas cambian a un ritmo ensordecedor y muchas de esas veces me pierdo, me mareo y vuelvo para empezar de cero. Me canso, estoy cansada, y comienzo a sentir ese miedo de no saber a quien recurrir, con quien hablar. Siento esta picazón y me rasguño el estómago frente al espejo, pensando quien me querrá. No es fácil comprender. Claro que no. Eso lo comprendí cuando todos aquellos que decían entender se fueron y me dejaron sabiendo que al final, la que tenía razón era yo. Hoy mientras lloviznaba, me senté en el centro de la ciudad y vi como fue que se encendía el cielo, se escucha a lo lejos el ruido de el viento y la lluvia cayendo. Más que caer, las gotas de agua golpeaban el suelo, es todo lo que podía escuchar, ese ruido hueco de como toca el suelo o se hunde y formaba un charco. Las luces de la ciudad todas despampanantes, expectantes miraban como la gente se mueve corriendo, buscando asilo. Y otras tantas como yo, nos quedamos en un banco pensando que el mundo puede caerse y yo seguiré allí, con mi vista privilegiada, esperando que alguien quiera acompañarme. Quiero a alguien que me acompañe. Cuando se nubla creo que voy a perder los estribos o directamente, voy a perderme a mi misma entre las nubes que simulan ser arenas movedizas. Solo quería que alguien me abrasara. Lo necesitaba para pasar ese sabor amargo que se me vino a la garganta al pensar que estoy acá sola, y todos mis conocidos acompañados, felices entre sus miserias pero acompañados. Me encontré muchas veces, mirando el cielo, pidiéndole a las estrellas fugaces que me enviasen a alguien que me quisiera, que me cuidase un poco, que me respetase, que me abrace y me besara el alma más allá de mis defectos, más allá de mi cuerpo, de mis cicatrices, de mi mirada. Será que no me pinto. Será que no me visto bien o no lo suficientemente atrevida. Será algo que no se que es, que de pronto no los atrae, o será que no los veo cuando me ven, que no los escucho cuando me llaman, que ya de a poco no los siento cuando me abrazan. Coincide mi apariencia patética ahora, desarmada en la cama, escribiendo esto, escribiendo para desentrañar cual es el misterio o la magia que no tiene lógica, cual será la ecuación para poder ganar el corazón de alguien, o ser considerada verdaderamente por alguien. No soy de las que buscan, me gusta encontrar porque la vida es un hilo de coincidencias, de vidas cruzadas. Quiero coincidir con alguien. Me gustaría ser encontrada, salvada, quien sabe, al menos vista entre la multitud. Es mucho, dicen que pido mucho. O muy simple.

Volver a sentir esa extraña picazón en el estómago, y te miras, pensando qué diablos has hecho mal esta vez. Porque querías intentar estar bien, porque al menos parecía valer la pena luchar con o sin espada contra todos aquellos que se atreviesen a tirarte abajo. Así creía que funcionaban las cosas. Pero las cosas cambian a un ritmo ensordecedor y muchas de esas veces me pierdo, me mareo y vuelvo para empezar de cero. Me canso, estoy cansada, y comienzo a sentir ese miedo de no saber a quien recurrir, con quien hablar. Siento esta picazón y me rasguño el estómago frente al espejo, pensando quien me querrá. No es fácil comprender. Claro que no. Eso lo comprendí cuando todos aquellos que decían entender se fueron y me dejaron sabiendo que al final, la que tenía razón era yo. Hoy mientras lloviznaba, me senté en el centro de la ciudad y vi como fue que se encendía el cielo, se escucha a lo lejos el ruido de el viento y la lluvia cayendo. Más que caer, las gotas de agua golpeaban el suelo, es todo lo que podía escuchar, ese ruido hueco de como toca el suelo o se hunde y formaba un charco. Las luces de la ciudad todas despampanantes, expectantes miraban como la gente se mueve corriendo, buscando asilo. Y otras tantas como yo, nos quedamos en un banco pensando que el mundo puede caerse y yo seguiré allí, con mi vista privilegiada, esperando que alguien quiera acompañarme. Quiero a alguien que me acompañe. Cuando se nubla creo que voy a perder los estribos o directamente, voy a perderme a mi misma entre las nubes que simulan ser arenas movedizas. Solo quería que alguien me abrasara. Lo necesitaba para pasar ese sabor amargo que se me vino a la garganta al pensar que estoy acá sola, y todos mis conocidos acompañados, felices entre sus miserias pero acompañados. Me encontré muchas veces, mirando el cielo, pidiéndole a las estrellas fugaces que me enviasen a alguien que me quisiera, que me cuidase un poco, que me respetase, que me abrace y me besara el alma más allá de mis defectos, más allá de mi cuerpo, de mis cicatrices, de mi mirada. Será que no me pinto. Será que no me visto bien o no lo suficientemente atrevida. Será algo que no se que es, que de pronto no los atrae, o será que no los veo cuando me ven, que no los escucho cuando me llaman, que ya de a poco no los siento cuando me abrazan. Coincide mi apariencia patética ahora, desarmada en la cama, escribiendo esto, escribiendo para desentrañar cual es el misterio o la magia que no tiene lógica, cual será la ecuación para poder ganar el corazón de alguien, o ser considerada verdaderamente por alguien. No soy de las que buscan, me gusta encontrar porque la vida es un hilo de coincidencias, de vidas cruzadas. Quiero coincidir con alguien. Me gustaría ser encontrada, salvada, quien sabe, al menos vista entre la multitud. Es mucho, dicen que pido mucho. O muy simple.

Solo se que el pecho se me aprieta y el corazón me duele.


Llamenlo egoísmo, schizophrenia o lo que se les antoje. Yo soy una persona y también siento, siento como todos ustedes aunque lo anden cubriendo con su orgullo. A mi también me duele que al parecer nadie te diga las cosas de verdad, y te creen expectativas que derrumaban con una sola frase. A mi igual me da celos saber que no soy la única, que por mas que trate entrar en la vida de alguien nunca logro abrir por completo la puerta, y con el tiempo se entrecierra y me desmotivo a abrirla, o intentarlo siquiera. Siempre dije que intentarlo lo era todo, pero yo me canso, me pesa el sentir. Me enferma saber que hay gente que me supera en cualquier ámbito y que con cualquier acto pueden hacer de mi mayor gracia, un simple detalle. Odio saber que soy tan influenciable como usable, que todos no sienten ni el mas mínimo remordimiento en pisotearme y culparme de sus desgracias. Quiero aprender a ser una piedra, a dejar de sentir, a tener un radar que me diga "este no, te traicionara". Quiero que la velocidad del viento se lleve lo malo de mi, que las hojas del otoño al caer me hagan sentir bien conmigo misma. Quiero gritarle a todos lo que mi garganta anudo dentro, y que ahora me esta asfixiando hasta ahogarme. Quiero acariciarme la cara y sentir consuelo, sin necesidad de recordarme que me tengo solo a mi misma. Quiero mirar a la gente y decirme que son hermosas, por dentro y por fuera. Quiero estabilidad emocional, quiero creer que significo algo para alguien, pero de verdad, no pura boca. No se si sentir bronca, pena, rabia o qué.... solo se que el pecho se me aprieta y el corazón me duele. 
Solo se que el pecho se me aprieta y el corazón me duele.