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Ojalá los malos recuerdos - se desvanecieran tan fácilmente como las pompas de jabón.

"Los recuerdos regresan y nos perturban una y otra vez."
 !Que frase tan intensa! 
Solo el que lo vive sabe lo que significa.
Borrar la memoria y ponerla de colores rosa 
y quitar el negro.
Necesito olvidar. Para poder vivir este presente.

Ojalá los malos recuerdos
 - se desvanecieran tan fácilmente 
como laspompas de jabón.

He mirado atrás tantas veces y odio ver en lo que me convertí.

A veces miro desde la cumbre, aquel lugar alto donde el horizonte se pierde, sólo para saberme, tomar consciencia que todavía existo y miro y siento como la ciudad palpita y en ella las personas, el tráfico y el mundo, con toda la inocencia y puro sometiemiento y todo el engaño y bajeza con que son (somos) manejados. Miro y me desprendo de mí misma para perdonar, ¿qué más podría hacer?, eso y sentir que quisiera ser un haz de luz y no tener pensamiento.

Que difícil es poner punto final a una historia de amor

Claro que no estoy sola, detrás de esa puerta esta la felicidad esperando por mí,
lo difícil de reunirme con ella es cruzar el umbral del olvido...
Las cajas llenas de recuerdos que están amontonadas a mis espaldas,
tienen mi nombre escrito y siento como si me sujetaran, sin embargo,
el aire tiene olor a derrota irrevocable y el piso esta todo inundado de lágrimas y dolor.


¡Las paredes curtidas de este espacio desierto, 

no tienen ya ni un mínimo espacio para que yo escriba tu nombre una vez más,

por las ventanas hace tiempo que no pasa la luz de la esperanza!

Me encojo de hombros, me siento confusa...

¿Es aquí de veras donde quiero quedarme?

¿Es aquí donde quiero gastar mis días?

Afuera la soledad me aguarda con una sonrisa y aquí adentro, 

la sombra de tu adiós me rodea de tristeza.

¿Porqué es tan difícil cambiar todo este dolor por una nueva ilusión? 

¡Que difícil es poner punto final a una historia de amor inconclusa, 

que difícil es... Remendar mi corazón!


El primer paso para llegar al clímax

Hoy me río de el, por las veces que me he caído y no ha estado,

por todas las lágrimas que he derramado y no las ha entendido,

por que cuando más lo necesitaba se fugo, dejando en mí un vacío imperdonable,

puesto que no era mi amigo, no era mi novio, no era una bocanada de aire fácil olvidar,

era una de esas personas que me vio crecer,

pero hoy grito al mundo entero que gracias a el he madurado,

gracias a el me fui a buscar por otro mundo,

por un mundo que no sabría bien decir hoy por hoy si del todo va a funcionar,

pero que estoy segura que el clímax de la vida,
 llamado felicidad un día lo voy a pisar,

eso sí, sin el.... ¡Lo juro!


Hoy brindo por mi,

por la fortaleza que he necesitado para soportar todo lo que he llegado a soportar,

por la gente que ha estado a mi lado y me ha demostrado que me quiere,

por todos los errores que he cometido y que he sabido enmendar...

Llega otoño y con el se van los recuerdos.



Tristemente caen las hojas de otoño, y tras el cristal de mi ventana veo la tarde gris que cede el paso a la noche que nuevamente invade mi vida triste y sombría desde el día que perdi el amor de mi vida.

Las gotas de lluvia caen lentamente en mi piel, y se confunden con mis lágrimas que derraman mis ojos por el amor que hoy no está a mi lado, la melancolía envuelve mi alma y la soledad nuevamente hace presa de mí.

El corazón quiere gritarle al viento que te ama, pero le digo que no puede amarte, que eres un ser efímero que ya no volverá, que te has ido lejos y jamás regresarás, como lejos se van los recuerdos que duelen en el alma.

La luna con sus reflejos de plata tratan de iluminar mi alma en la penumbra, esa penumbra que invade mi vida desde que tu no estás, ay corazón como te extraño, cuanta falta me haces, pero esta es la realidad, tu ya nunca más volverás.

Soledad y melancolía son ahora mi compañía, en esta tarde gris de otoño, en donde recuerdo tristemente el día de tu partida, y solo me queda el dolor, el vacío y el desamor que has dejado después de tu triste huida.


La noche inspira tantas historias...



Soy una romántica y no lo puedo evitar. La noche siempre me ha lanzado ideas que me he visto obligada a recoger casi en cualquier momento, sin importarme las ojeras, el sueño, o las obligaciones del día siguiente. Algo tiene que tener. Pero aunque es fácil imaginarlo, no es tan fácil explicarlo, aunque en ocasiones creamos que es obvio.

Te sientas tranquila, sin ruidos molestos, sin gente hablando a tu alrededor, con la simple intención de descansar del día, de todo. Te zambulles en un río de pensamientos que te hacen dilucidar historias, planes, locuras… Todo tu vida pasada, presente y futura, se agolpa en tu cabeza cuando solo, en la semioscuridad de un cuarto alumbrado con una simple bombilla, la noche te permite centrarte solo en ti y en tus pensamientos. Y es entonces cuando todo fluye. La mayoría de las veces no pasa nada, pero hay días en que ocurre, en que esa musa te persigue hasta que desempolvas el bolígrafo, la pluma o el teclado, y escribes, escribes, escribes…, sin saber casi ni qué quieres expresar. Es entonces cuando te paras a razonar sobre esto, y ahí termina la magia. Porque la inspiración termina con el razonamiento, al menos la inspiración que nos nace sin pensar en ella, la que nace en medio de nuestros pensamientos más profundos.

Yo misma lo he probado alguna que otra vez, con resultados desiguales. Me he sentado frente a la computadora, y en medio de la nada, solo conmigo mismo, he comenzado a escribir sin parar, - tal vez lo esté haciendo ahora.-, sin pensar qué significan todas estas palabras apretujadas contra frases y párrafos. Qué más da, es nuestra esencia la que se refleja, sin orden ni concierto, rodeada por la noche y la magia que nos hace sentir.

Las ideas geniales surgen del trabajo, del esfuerzo porque aparezcan, pero la noche nos inspira las verdaderas historias, la inspiración en estado puro, nosotros mismos frente a nuestra musa. Y eso es lo mágico. Que salga bien o mal, ¿a quién le importa?

Entre tus brazos quisiera perder esa noción que es el paso del tiempo…

"Entre tus brazos"

Entre tus brazos quisiera perder esa noción que es el paso del tiempo…
Entre tus brazos, percibiendo como el corazón se emociona, y se encienden esos sentidos que no se controlan, los que surgen entre esa bella sonrisa que muestra, tantas cosas…
Entre tus brazos quisiera perder cualquier lógica, no alcanzar a entender absolutamente nada, hasta llegar a confundir,tal vez, la noche con el día, el invierno con la primavera…
Entre tus brazos quisiera dejar allí la vida, para que se viera vivida de pasional manera…
Entre tus brazos quisiera…. olvidarme de cualquier resistencia para que fluya lo que el corazón siente, guarda, y vive….

Poema escrito por Enrique Guisado conocido entre sus amigos como "Kike"
Disfruten de este maravilloso escritor.
Aquí les dejo el enlace.


Kike ""Que nunca falte el amor y la inspiración en tu corazón.

Posesiones en domingo...


Tengo en la cabeza la pesadez de los domingos
y en el estómago la resaca del sábado.
Tengo en el corazón el temblor del momento
y en los pies la incertidumbre de cada día.
Tengo, una valla por saltar, un castillo de arena y una ilusión miope.

El corazón tiene pies que no ves.



Y eres consciente de que hay respuestas que quizá deban cambiarse.
 Que te equivocaste. Es preciso partir para volver a encontrar el camino. 
Y dice el corazón que no, que me equivoco, que fuimos felices juntos. 
Me coge por un brazo, me lo aprieta con fuerza. 
Porque cuando alguien a quien quieres se te va, 
intentas detenerlo con las manos, con la mente, con todo tu cuerpo.
 Esperas poder atrapar así también su corazón. Pero no, no es así.
 El corazón tiene pies que no ves.
Y sigo pensando y sigo creyendo 
"Algún día todas las sonrisas le ganaran el pulso al dolor".

Cerrar los ojos e imaginar el lugar que añoras





Miró por última vez el atardecer. La tenue luz del sol ocultándose bajo el mar, se reflejaba en sus ojos. Sabía que esa sería la última vez, dentro de mucho tiempo, en que vería al sol en el mar. Porque allí a donde se marchaba, no había mar; no frente a sus ojos todo el día. Era una buena idea: realmente nunca le había gustado el mar.

Quiso besar la arena, que se escurriese por sus manos, porque de cierto modo también la extrañaría, aunque no le gustaba para nada. Hubo tardes en que la arena fue un buen soporte a sus dolores y también a sus alegrías. Hubo tardes en que la arena aguanto sus pisadas alocadas, porque corría al agua y volvía, corría y escapaba otra vez. El mar había sido bueno con ella, y eso lo podía valorar.

Cerró los ojos y se imagino en aquel lugar. Aquel lugar que necesitaba, que deseaba con todas sus fuerzas. En alguna parte, alguna vez, había leído que la teletransportación consistía en cerrar los ojos e imaginar el lugar que añorabas, y desearlo con todo tu corazón. Y eso era lo que ella hacía desde que se había separado desde ese lugar, todos los días, a toda hora.

Inhaló. Dejó que esa brisa se apoderara por última vez de sus pulmones. Ese aroma a mar; a peces, a sal. Ni siquiera ahora, que se estaba marchando, le bajaba la melancolía. Ni siquiera ahora, sentía que extrañaría todo aquello.

Observó todo. El mar, los edificios, la gente, los autos, las gaviotas. Desde entonces todo sería mejor. Se rió con fuerzas. Sonrió luego al cielo azul, se dio media vuelta tratando de que el viento no la despeinara por completo, y corrió lo más rápido que pudo hacia las rocas. Abrochó su cinturón de seguridad y miró por última vez todo lo que abandonaba. Y era cierto, a veces tenías que marcharte de un lugar para saber que perteneces a él. Ella estaba volviendo a donde pertenecía.