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Llega otoño y con el se van los recuerdos.



Tristemente caen las hojas de otoño, y tras el cristal de mi ventana veo la tarde gris que cede el paso a la noche que nuevamente invade mi vida triste y sombría desde el día que perdi el amor de mi vida.

Las gotas de lluvia caen lentamente en mi piel, y se confunden con mis lágrimas que derraman mis ojos por el amor que hoy no está a mi lado, la melancolía envuelve mi alma y la soledad nuevamente hace presa de mí.

El corazón quiere gritarle al viento que te ama, pero le digo que no puede amarte, que eres un ser efímero que ya no volverá, que te has ido lejos y jamás regresarás, como lejos se van los recuerdos que duelen en el alma.

La luna con sus reflejos de plata tratan de iluminar mi alma en la penumbra, esa penumbra que invade mi vida desde que tu no estás, ay corazón como te extraño, cuanta falta me haces, pero esta es la realidad, tu ya nunca más volverás.

Soledad y melancolía son ahora mi compañía, en esta tarde gris de otoño, en donde recuerdo tristemente el día de tu partida, y solo me queda el dolor, el vacío y el desamor que has dejado después de tu triste huida.


La noche inspira tantas historias...



Soy una romántica y no lo puedo evitar. La noche siempre me ha lanzado ideas que me he visto obligada a recoger casi en cualquier momento, sin importarme las ojeras, el sueño, o las obligaciones del día siguiente. Algo tiene que tener. Pero aunque es fácil imaginarlo, no es tan fácil explicarlo, aunque en ocasiones creamos que es obvio.

Te sientas tranquila, sin ruidos molestos, sin gente hablando a tu alrededor, con la simple intención de descansar del día, de todo. Te zambulles en un río de pensamientos que te hacen dilucidar historias, planes, locuras… Todo tu vida pasada, presente y futura, se agolpa en tu cabeza cuando solo, en la semioscuridad de un cuarto alumbrado con una simple bombilla, la noche te permite centrarte solo en ti y en tus pensamientos. Y es entonces cuando todo fluye. La mayoría de las veces no pasa nada, pero hay días en que ocurre, en que esa musa te persigue hasta que desempolvas el bolígrafo, la pluma o el teclado, y escribes, escribes, escribes…, sin saber casi ni qué quieres expresar. Es entonces cuando te paras a razonar sobre esto, y ahí termina la magia. Porque la inspiración termina con el razonamiento, al menos la inspiración que nos nace sin pensar en ella, la que nace en medio de nuestros pensamientos más profundos.

Yo misma lo he probado alguna que otra vez, con resultados desiguales. Me he sentado frente a la computadora, y en medio de la nada, solo conmigo mismo, he comenzado a escribir sin parar, - tal vez lo esté haciendo ahora.-, sin pensar qué significan todas estas palabras apretujadas contra frases y párrafos. Qué más da, es nuestra esencia la que se refleja, sin orden ni concierto, rodeada por la noche y la magia que nos hace sentir.

Las ideas geniales surgen del trabajo, del esfuerzo porque aparezcan, pero la noche nos inspira las verdaderas historias, la inspiración en estado puro, nosotros mismos frente a nuestra musa. Y eso es lo mágico. Que salga bien o mal, ¿a quién le importa?

Entre tus brazos quisiera perder esa noción que es el paso del tiempo…

"Entre tus brazos"

Entre tus brazos quisiera perder esa noción que es el paso del tiempo…
Entre tus brazos, percibiendo como el corazón se emociona, y se encienden esos sentidos que no se controlan, los que surgen entre esa bella sonrisa que muestra, tantas cosas…
Entre tus brazos quisiera perder cualquier lógica, no alcanzar a entender absolutamente nada, hasta llegar a confundir,tal vez, la noche con el día, el invierno con la primavera…
Entre tus brazos quisiera dejar allí la vida, para que se viera vivida de pasional manera…
Entre tus brazos quisiera…. olvidarme de cualquier resistencia para que fluya lo que el corazón siente, guarda, y vive….

Poema escrito por Enrique Guisado conocido entre sus amigos como "Kike"
Disfruten de este maravilloso escritor.
Aquí les dejo el enlace.


Kike ""Que nunca falte el amor y la inspiración en tu corazón.

Posesiones en domingo...


Tengo en la cabeza la pesadez de los domingos
y en el estómago la resaca del sábado.
Tengo en el corazón el temblor del momento
y en los pies la incertidumbre de cada día.
Tengo, una valla por saltar, un castillo de arena y una ilusión miope.

El corazón tiene pies que no ves.



Y eres consciente de que hay respuestas que quizá deban cambiarse.
 Que te equivocaste. Es preciso partir para volver a encontrar el camino. 
Y dice el corazón que no, que me equivoco, que fuimos felices juntos. 
Me coge por un brazo, me lo aprieta con fuerza. 
Porque cuando alguien a quien quieres se te va, 
intentas detenerlo con las manos, con la mente, con todo tu cuerpo.
 Esperas poder atrapar así también su corazón. Pero no, no es así.
 El corazón tiene pies que no ves.
Y sigo pensando y sigo creyendo 
"Algún día todas las sonrisas le ganaran el pulso al dolor".

Cerrar los ojos e imaginar el lugar que añoras





Miró por última vez el atardecer. La tenue luz del sol ocultándose bajo el mar, se reflejaba en sus ojos. Sabía que esa sería la última vez, dentro de mucho tiempo, en que vería al sol en el mar. Porque allí a donde se marchaba, no había mar; no frente a sus ojos todo el día. Era una buena idea: realmente nunca le había gustado el mar.

Quiso besar la arena, que se escurriese por sus manos, porque de cierto modo también la extrañaría, aunque no le gustaba para nada. Hubo tardes en que la arena fue un buen soporte a sus dolores y también a sus alegrías. Hubo tardes en que la arena aguanto sus pisadas alocadas, porque corría al agua y volvía, corría y escapaba otra vez. El mar había sido bueno con ella, y eso lo podía valorar.

Cerró los ojos y se imagino en aquel lugar. Aquel lugar que necesitaba, que deseaba con todas sus fuerzas. En alguna parte, alguna vez, había leído que la teletransportación consistía en cerrar los ojos e imaginar el lugar que añorabas, y desearlo con todo tu corazón. Y eso era lo que ella hacía desde que se había separado desde ese lugar, todos los días, a toda hora.

Inhaló. Dejó que esa brisa se apoderara por última vez de sus pulmones. Ese aroma a mar; a peces, a sal. Ni siquiera ahora, que se estaba marchando, le bajaba la melancolía. Ni siquiera ahora, sentía que extrañaría todo aquello.

Observó todo. El mar, los edificios, la gente, los autos, las gaviotas. Desde entonces todo sería mejor. Se rió con fuerzas. Sonrió luego al cielo azul, se dio media vuelta tratando de que el viento no la despeinara por completo, y corrió lo más rápido que pudo hacia las rocas. Abrochó su cinturón de seguridad y miró por última vez todo lo que abandonaba. Y era cierto, a veces tenías que marcharte de un lugar para saber que perteneces a él. Ella estaba volviendo a donde pertenecía.

Mi vida es un eterno ahora donde el pasado es sólo un eco.


En mi corazón el pasado, el presente y el futuro no están divididos. 
Son parte de un Todo, de un mismo continuo.
 Mi vida es un eterno ahora donde el pasado es sólo el eco de una melodía
 y el futuro es la composición que cree a través de lo aprendido con cada eco, 
con cada sonido que me dejo una huella. 
En mi corazón la Luz es la esencia de cada Alma
 y perdón es el anhelo más profundo.

Puedo ser y hacer muchas cosas.


Sueño con cosas que nunca van a pasar,
pero no me arrepiento de soñarlas. 
Pienso cosas que no se si deberían ni pensar siquiera,
 pero no me importa. 
Me rió sola en la calle, unos sonríen amistosamente al verme,
otros, piensan que estoy loca. 
La verdad, me da igual.

Soy sincera conmigo misma, nunca me engaño,
 porque engañarme no me va a llevar a ninguna parte. 
Puedo cogerte de la mano y llevarte a donde tú quieras, 
y sabes que no te vas a arrepentir. 
Puedo contar el chiste más malo de la historia y hacerte reír, 
al darme cuenta de lo malo que es. 

 Puedo ser y hacer muchas cosas.
 Puedo romper el hielo, o simplemente dejarlo derretir. 
Pero hay algo que nunca voy a hacer y es quedarme de brazos cruzados. 
Porque después de muchos palos he aprendido 
que el miedo no se vence pensando, si no actuando.

La vida es tan solo un instante construido por instantes.

El tiempo transcurre inexorable y cada vez a mayor velocidad y no quiero malgastarlo desalentándome por ello, ya que el tiempo seguirá transcurriendo inexorablemente y cada vez a mayor velocidad.

Elijo, pues, abrir mis ojos y exprimir cada instante que la vida me regala.
No me permito quedarme sentada junto a la ventana viendo cada atardecer pensando que es otro menos y añorando los que ya pasaron, cuando la verdad es que, justamente, éste es el más importante de todos los vividos, ya que es el que realmente evidencia que estoy viva y que estoy aquí.

No quiero malgastar el tesoro de la vida, acumulando tiempo muerto en la biografía de mi alma cuando todavía sigo viva.

¡Claro que sé que el tiempo se agota! Y así empezó siendo desde el mismo día en que nací, así era cuando construía mis castillos en la playa, así cuando me enamoré tantas veces, así cuando trazaba tantos planes de futuro desde aquella atropellada juventud que brotaba por cada poro de mi piel. Pero entonces no me planteaba que el tiempo pasa rápido, sino que vivía como si todo fuera para siempre.

Y, sin embargo, el tiempo podría haberse esfumado detrás de cualquier risa, de cualquier pupitre, de cualquier castillo de arena junto al mar. Pero no era consciente de ello, tan solo, era consciente de cada momento que vivía.

Me gusta mirar hacia atrás de vez en cuando, porque mi experiencia vital es mi mayor erario para seguir caminando y, de tanto en tanto, está bien refrescar la memoria y recolocar las cosas. Pero no quiero anclarme en el pasado que tanto me dio y tanto me enseñó, sino apoyarme en él para tomar impulso desde donde estoy.

Vivir el presente, sin tiempo, sin esperar mucho más del futuro que lo que nos aguarda en el instante siguiente. Evidentemente, no puedo evitar ir siempre un paso más allá; no puedo evitar hacer planes para futuros un tanto más lejanos, pero intento que esos proyectos jamás se conviertan en una venda alrededor de mis ojos que me impida ser consciente del momento presente.

No sé por cuantos instantes permaneceré aquí, pero pienso vivir cada uno de ellos. Y no quiero vivirlos como si fueran el último, eso jamás. Quiero vivir cada uno como si fuera el que es, el de ahora, el de este momento.

Si pienso que cualquier tiempo pasado fue mejor, o paso mis días haciendo planes para un futuro que ni siquiera sé si llegará, me pierdo la magia de este tiempo en el que cada día amanezco a la vida nuevamente. Lo mejor está por llegar... tal vez. Aunque creo que lo mejor es, sencillamente, ser consciente de mi Ahora.

No quiero desperdiciar mi tiempo pensando en que se me acaba.
La vida es tan solo un instante construido por instantes cotidianos. Y en ese momento fugaz, hasta caben los sueños.

Por eso, labro cada uno de esos momentos con un sueño en la mirada, sabiendo que, de hacerse realidad, será también instante a instante, con cada parpadeo, y desde el presente.

Eso aprendí. Y no quiero ser tan estúpida como para olvidarlo.

SOBREVIVIRÉ


Al comienzo tenía miedo, Estaba petrificada

Y seguía pensando que nunca podría vivir

Sin ti a mi lado Pero después pasé muchas noches

Pensando cómo me heriste Y me hice fuerte

Y aprendí a continuar Y ahora has regresado del espacio exterior

Abrí la puerta y te encontré aquí con esa triste mirada en tu rostro

Hubiese cambiado ese estúpido cerrojo hubiese hecho que me dejaras mi llave

Si por un solo segundo hubiese sabido que volverías para molestarme

Vete ahora, vete, sal por la puerta Date media vuelta ahora

Porque ya no eres bienvenido aquí

¿Acaso no fuiste tú Quien intentó herirme al decir adiós?

Pensaste que me desmoronaría. Pensaste que caería y moriría

 Yo sobreviviré

y mientras sepa amar sé que seguiré viva

Tengo toda mi vida por vivir tengo todo mi amor para dar

Y sobreviviré

Necesité de toda la fuerza que tenía para no quebrarme

Seguí esforzándome para tratar de arreglar 

Las piezas de mi roto corazón y pasé tantas, tantas noches

Solo sintiendo lástima por mi misma y solía llorar

Pero ahora camino con la frente en alto y cuando me ves

Ves a alguien nuevo Ya no soy esa pequeña persona encadenada

Y aún enamorada de ti te pareció bien simplemente aparecerte

Y esperabas que yo estuviese disponible Pero ahora guardo todo mi amor

Para alguien que si me amará Necesité de toda la fuerza que tenía

Para no quebrarme Seguí esforzándome para tratar de arreglar

Las piezas de mi roto corazón Y pasé tantas, tantas noches

Solo sintiendo lástima por mi misma Y solía llorar

Pero ahora camino con la frente en alto Y cuando me ves

Ves a alguien nuevo Ya no soy esa pequeña persona encadenada

Y aún enamorada de ti Te pareció bien simplemente aparecerte

Y esperabas que yo estuviese disponible Pero ahora guardo todo mi amor

Para alguien que si me amará