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Mostrando entradas con la etiqueta Instantes. Mostrar todas las entradas
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Ando buscando un amor que me quiera como soy.

Yo quiero un amor de esos que la vida misma se encarga de sorprenderte con su encuentro, de esos que cuando menos te lo esperas e imaginas aparecen tal como magia y te endulzan el alma, esos que te cambian radicalmente la rutina, que te hacen pensar que estás viviendo la escena de una película  mas romántica del mundo.

Un amor con el que pueda dormir profundamente y despertar ansiosa por ver su rostro, que me haga sentir segura sólo estando a su lado, que sus brazos me parezcan escudos invencibles donde nada malo pueda pasarme, que cualquier día de la semana a cualquier hora nos parezca perfecto para salir a pasear y que camine victorioso tomándome de la mano, mostrándole al mundo que es el hombre más feliz del mundo porque tiene mi corazón, mis mañanas, mis tardes y mis noches.

Que ese amor recorra el perímetro de mi rostro, que lo admire y se haga mil preguntas sobre él en su mente, que me despierte por las mañanas con el aroma a café que me preparó como me gusta, que sepa cuáles son las cosas que disfruto hacer, cuales las que no tanto y las recuerde como si fueran de él.

Un amor, con el que pueda hablar horas, de cualquier cosa, de cine, de platillos, de política, del amor, de literatura, de historia, del porque nos amamos, de la vida, de la naturaleza, de la libertad, de la lucha,que compartamos nuestros puntos de vista, de nuestras formas tan distintas o no de ver la vida y nuestra existencia.

Ando buscando ese amor que me ame cuando uso un lindo vestido de noche  pero también cuando ando de pijamas con mi pelo despeinado.. Que un beso mío lo haga sentir en calma o completamente enloquecido, que ame respirar mi aroma, que ame la forma rara en la que estornudo y la gran distracción de la que padezco. Que no se canse de decirme que me quiere, que soy hermosa, que soy su mujer. Ese amor que anda por ahí, en alguna parte de este mundo, tal vez, también buscándome a mí.

Ando buscando un amor que me quiera como soy.

Nostalgia...Tengo ganas de llorar y no puedo.


¿Alguna vez tuviste ese deseo irrefrenable de llorar? ¿Alguna vez no has tenido el valor para quedarte en un sitio? ¿O el deseo de permanecer allí, pese a todo y aún con todas las lágrimas a tus espaldas por la tonta idea, tonta, de creer que serías feliz? ¿Por qué a veces ir en busca de las cosas bonitas son tan difíciles? ¿Por qué he de quedarme esperando? ¿Por qué tengo que perderme las locuras de la vida que desactivan la razón y agudizan sentimientos que se creían perdidos? Tengo ganas de llorar y no puedo, ese nudo en el estómago y la mudez que se ha posado en mi garganta me indican que, ante la primera lágrima, no habrá marcha atrás. Será por eso que necesito varios segundos para derramar la primera y horas, muchas horas para que mis ojos se cansen y digan: ¡basta!



Sólo entendemos del todo el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado.


Es necesario correr riesgos. Sólo entendemos del todo el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado. Todos los días Dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. Todos los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que ese momento no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana.
Pero quien presta atención a su día, descubre el instante mágico. Puede estar escondido en la hora en que metemos la llave en la puerta por la mañana, en el instante de silencio después del almuerzo, en las mil y una cosas que nos parecen iguales. Ese momento existe: un momento en el que toda la fuerza de las estrellas pasa a través de nosotros y nos permite hacer milagros. La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una conquista. El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestros sueños. Vamos a sufrir, vamos a afrontar muchas desilusiones…., pero todo es pasajero, y no deja marcas. Y en el futuro podemos mirar hacia atrás con orgullo y fe.
Pobre del que tiene miedo de correr riesgos. Porque ése quizá no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra como los que persiguen un sueño. Pero al mirar atrás -porque siempre miramos hacia atrás- oirá que el corazón le dice: “Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días? Qué hiciste con los talentos que tu Maestro te confió? Los enterraste en el fondo de una cueva, porque tenías miedo de perderlos. Entonces, ésta es tu herencia: la certeza de que has desperdiciado tu vida”. Pobre de quien escucha estas palabras. Porque entonces creerá en milagros, pero los instantes mágicos de su vida ya habrán pasado. en “A orillas del río Piedra me senté y lloré”
✿*¨*•.¸❤ PAULO COELHO ❤¸.•*¨*✿


La ternura está en aquello que parece pequeño pero que se hace grande en el corazón.


La ternura es un sentimiento grande y noble que engrandece a las personas. Hay muchas cosas y situaciones que despiertan ternura: la inocencia o la candidez de un niño, las personas desvalidas, el sufrimiento, el dolor... Decimos que se puede hablar con ternura, mirar con ternura, abrazar con ternura. Ternura es ser sensible ante las situaciones del otro. La ternura es el arte de “sentir” a la persona, al ser humano en su totalidad. El beso sincero, el apretón cálido de manos, el abrazo inesperado, una mirada llena de cariño que nos dice: ¡estoy aquí, puedes contar conmigo! La ternura parece por momentos olvidada. Tendríamos que revivirla pues es lo que logra que nuestros días y nuestra vida pasen de ser un mero transitar a ser inolvidables. La Ternura es la fuerza más humilde, y sin embargo la más poderosa, para cambiar el mundo. No es debilidad, no es flaqueza, sino fuerza que surge sólo en un corazón libre, capaz de ofrecer y recibir amor. Es la manifestación de dos exigencias fundamentales del corazón: desear amar y saber ser amado. Es la capacidad que tiene cada ser humano de dar lo mejor de si, para recibir como única recompensa la felicidad del otro. Es el respeto, el reconocimiento y el cariño expresado en la caricia, en el detalle sutil, en el regalo inesperado, en la mirada cómplice, en el abrazo entregado y sincero. La ternura es la expresión más serena, bella y firme del amor y está en aquello que parece pequeño pero que se hace grande en el corazón.



La vida es tan solo un instante construido por instantes.

El tiempo transcurre inexorable y cada vez a mayor velocidad y no quiero malgastarlo desalentándome por ello, ya que el tiempo seguirá transcurriendo inexorablemente y cada vez a mayor velocidad.

Elijo, pues, abrir mis ojos y exprimir cada instante que la vida me regala.
No me permito quedarme sentada junto a la ventana viendo cada atardecer pensando que es otro menos y añorando los que ya pasaron, cuando la verdad es que, justamente, éste es el más importante de todos los vividos, ya que es el que realmente evidencia que estoy viva y que estoy aquí.

No quiero malgastar el tesoro de la vida, acumulando tiempo muerto en la biografía de mi alma cuando todavía sigo viva.

¡Claro que sé que el tiempo se agota! Y así empezó siendo desde el mismo día en que nací, así era cuando construía mis castillos en la playa, así cuando me enamoré tantas veces, así cuando trazaba tantos planes de futuro desde aquella atropellada juventud que brotaba por cada poro de mi piel. Pero entonces no me planteaba que el tiempo pasa rápido, sino que vivía como si todo fuera para siempre.

Y, sin embargo, el tiempo podría haberse esfumado detrás de cualquier risa, de cualquier pupitre, de cualquier castillo de arena junto al mar. Pero no era consciente de ello, tan solo, era consciente de cada momento que vivía.

Me gusta mirar hacia atrás de vez en cuando, porque mi experiencia vital es mi mayor erario para seguir caminando y, de tanto en tanto, está bien refrescar la memoria y recolocar las cosas. Pero no quiero anclarme en el pasado que tanto me dio y tanto me enseñó, sino apoyarme en él para tomar impulso desde donde estoy.

Vivir el presente, sin tiempo, sin esperar mucho más del futuro que lo que nos aguarda en el instante siguiente. Evidentemente, no puedo evitar ir siempre un paso más allá; no puedo evitar hacer planes para futuros un tanto más lejanos, pero intento que esos proyectos jamás se conviertan en una venda alrededor de mis ojos que me impida ser consciente del momento presente.

No sé por cuantos instantes permaneceré aquí, pero pienso vivir cada uno de ellos. Y no quiero vivirlos como si fueran el último, eso jamás. Quiero vivir cada uno como si fuera el que es, el de ahora, el de este momento.

Si pienso que cualquier tiempo pasado fue mejor, o paso mis días haciendo planes para un futuro que ni siquiera sé si llegará, me pierdo la magia de este tiempo en el que cada día amanezco a la vida nuevamente. Lo mejor está por llegar... tal vez. Aunque creo que lo mejor es, sencillamente, ser consciente de mi Ahora.

No quiero desperdiciar mi tiempo pensando en que se me acaba.
La vida es tan solo un instante construido por instantes cotidianos. Y en ese momento fugaz, hasta caben los sueños.

Por eso, labro cada uno de esos momentos con un sueño en la mirada, sabiendo que, de hacerse realidad, será también instante a instante, con cada parpadeo, y desde el presente.

Eso aprendí. Y no quiero ser tan estúpida como para olvidarlo.

El tiempo transcurre inexorable y cada vez a mayor velocidad y no quiero malgastarlo desalentándome por ello, ya que el tiempo seguirá transcurriendo inexorablemente y cada vez a mayor velocidad.    Elijo, pues, abrir mis ojos y exprimir cada instante que la vida me regala.  No me permito quedarme sentada junto a la ventana viendo cada atardecer pensando que es otro menos y añorando los que ya pasaron, cuando la verdad es que, justamente, éste es el más importante de todos los vividos, ya que es el que realmente evidencia que estoy viva y que estoy aquí.    No quiero malgastar el tesoro de la vida, acumulando tiempo muerto en la biografía de mi alma cuando todavía sigo viva.    ¡Claro que sé que el tiempo se agota! Y así empezó siendo desde el mismo día en que nací, así era cuando construía mis castillos en la playa, así cuando me enamoré tantas veces, así cuando trazaba tantos planes de futuro desde aquella atropellada juventud que brotaba por cada poro de mi piel. Pero entonces no me planteaba que el tiempo pasa rápido, sino que vivía como si todo fuera para siempre.    Y, sin embargo, el tiempo podría haberse esfumado detrás de cualquier risa, de cualquier pupitre, de cualquier castillo de arena junto al mar. Pero no era consciente de ello, tan solo, era consciente de cada momento que vivía.    Me gusta mirar hacia atrás de vez en cuando, porque mi experiencia vital es mi mayor erario para seguir caminando y, de tanto en tanto, está bien refrescar la memoria y recolocar las cosas. Pero no quiero anclarme en el pasado que tanto me dio y tanto me enseñó, sino apoyarme en él para tomar impulso desde donde estoy.    Vivir el presente, sin tiempo, sin esperar mucho más del futuro que lo que nos aguarda en el instante siguiente. Evidentemente, no puedo evitar ir siempre un paso más allá; no puedo evitar hacer planes para futuros un tanto más lejanos, pero intento que esos proyectos jamás se conviertan en una venda alrededor de mis ojos que me impida ser consciente del momento presente.    No sé por cuantos instantes permaneceré aquí, pero pienso vivir cada uno de ellos. Y no quiero vivirlos como si fueran el último, eso jamás. Quiero vivir cada uno como si fuera el que es, el de ahora, el de este momento.    Si pienso que cualquier tiempo pasado fue mejor, o paso mis días haciendo planes para un futuro que ni siquiera sé si llegará, me pierdo la magia de este tiempo en el que cada día amanezco a la vida nuevamente. Lo mejor está por llegar... tal vez. Aunque creo que lo mejor es, sencillamente, ser consciente de mi Ahora.    No quiero desperdiciar mi tiempo pensando en que se me acaba.  La vida es tan solo un instante construido por instantes cotidianos. Y en ese momento fugaz, hasta caben los sueños.    Por eso, labro cada uno de esos momentos con un sueño en la mirada, sabiendo que, de hacerse realidad, será también instante a instante, con cada parpadeo, y desde el presente.    Eso aprendí. Y no quiero ser tan estúpida como para olvidarlo.

Hoy vuelve a llover.

Por un segundo pensé que la primavera había llegado para quedarse. Por un minuto imaginé mi vida con sol. Por una hora creí que la luz era eterna. Por un día sentí que llegaba el calor. Hoy vuelve a llover. Creo que se ha parado el mes.


Por un segundo pensé que la primavera había llegado para quedarse. Por un minuto imaginé mi vida con sol. Por una hora creí que la luz era eterna. Por un día sentí que llegaba el calor. Hoy vuelve a llover. Creo que se ha parado el mes.


Los sentimientos no se controlan porque lo digamos párate.

No existen recetas mágicas para superar una ruptura en tres días o para volver a enamorarte en una semana. No es tan fácil pasar página. Los sentimientos no se controlan porque le digamos "Párate". Suele decirse con el ánimo de estimular a la otra persona para que le de un giro a su vida y animarla a que se olvide de las experiencias desagradables. No tengo ninguna duda de que casi siempre se invoca esta expresión con buenos fines y mejores intenciones. Pero en el simple hecho de pasar página, te puedes encontrar con que esa hoja que parece a simple vista tan inofensiva y delicada, se convierta en el filo de una cuchilla tan fina y afilada que sea capaz de desgarrar el tejido de la piel con solo rozarla. En ese preciso instante tenemos que pararnos a la lavar y desinfectar la herida, a curarla, para luego vendarla , mientras vamos tirando del carro de la vida. Ya nada será igual que antes, porque cada gesto repercutirá en esa herida, y algo tan simple como sentarnos a la mesa, coger la cuchara y ponernos a comer, nos recordará que tenemos una herida y si tropezamos la misma nos dolerá de nuevo.

No es tan fácil pasar página. Los sentimientos no se controlan porque le digamos "Párate".


Quiero tener carencias qué solucionar, tristezas qué recorrer, apetitos qué satisfacer.

Quiero lo suficiente… tal vez menos.
 Quiero una respuesta…a veces, 
para quedar con alguna intriga encantadora que me mantenga
 pensando por días.
 Quiero decir lo que siento, a veces, 
para darle la vuelta y escribirlo de la mejor manera que pueda ser leído, absorbido, asumido como verdad. 
Quiero una sonrisa, sólo a veces, 
para comprender que no es gratis, que no es inexorable sólo quererlo.
 Quiero radiantes rayos de sol, a veces,
 para, durante los días grises, cultivar la nostalgia y recibirlos plenamente, 
con el frío moribundo en mi pecho. 
No lo quiero todo, no lo quiero siempre.
   Quiero tener carencias qué solucionar, tristezas qué recorrer,
 apetitos qué satisfacer. 
Quiero seguir sintiendo lo placentero que puede llegar a ser la vida,
 sabiendo que parte de ese placer es la aventura de su persecución por caminos tortuosos, espinados; sabiendo que, aunque merecerlo nunca es la carta de triunfo,  llevamos la mitad del éxito por dentro, 
sólo esperando que la otra mitad aparezca… 
sólo a veces.

Recordando a ese alguien que ya no esta.

Hablemos hoy sobre el vacío. De este raro amorío con la soledad, mientras estamos solo con nosotros mismos, recordando a ese alguien que ya no esta o simplemente no ha llegado. Hablemos en este instante de este dolor que ningún otro cuerpo, palabra o sinfonía puede calmar, saciemos esta oscura hambre de plenitud con la verdad. Hablemos de esa verdad tan irreverente y dialéctica-mente inexistente. Veamos en este sucio vacío el esplendor de una muerte mas, Para que lleguen esos labios que nos darán las alas de fénix que nos harán volar a la eternidad. No se si es el calor o si la noche esta triste pero esta noche leyendo un blog  encontré esto y me puse a llorar como quinceañera.

Primavera en Diciembre.


Son estos unos días diferentes a todos los vividos anteriormente,  algunos momentos demasiado oscuros donde parece  que el sol se aleja y nunca más volverá a brillar. De repente unos besos me despiertan, y como el Ave Fénix  resurjo de mis cenizas  y al instante una sonrisa inunda mi corazón..Nunca pude imaginar que un abrazo,  una caricia o una mirada  podían ser capaces de llenar tanto  a una persona en momentos de vacío. Tampoco entiendo esos malos ratos donde el miedo se apodera de mi y siento  que estoy al borde del abismo. Espero que esta Primavera en Diciembre  que de repente,  y sin esperarlo, ha florecido en mi corazón dure mucho tiempo y aleje definitivamente la oscuridad. Y es que, a pesar de todo, por muy dolorosa y oscura que sea la noche  al final el sol siempre vuelve a brillar.


Perdonen la mala calidad de la foto fue tomada con un Celular. (Móvil)

He perdido mi musa.



 He perdido la inspiración,   Mi musa a desaparecido.

No hay música.
 Sólo hay un coro desordenado de voces…
muchas voces, altas voces.

No hay ritmos, cadencias, armonías.
 Nada desliza.

La musa está ociosa, y, minusválida,
 sólo puede describir.

Lo frío del ambiente domina los oídos
 esperanzados de quienes
esperamos el sonido de una tecla,
de una cuerda, de un acorde salvador.

 Pero nada.
No ocurre nada fuera del rumor de la gente,
del murmullo perenne.

Sólo baila la pluma sobre el papel la danza del aburrimiento.

He perdido la inspiración,
 Mi musa a desaparecido.


Lo frío del ambiente domina los oídos   esperanzados de quienes  esperamos el sonido de una tecla,  de una cuerda, de un acorde salvador.

El Silencio Nos Mata.

El Silencio Nos Mata . La Música Nos Toca. Cuando acaba la música, se oye el silencio. Es preciso perderse para empezar a escuchar.



El Silencio Nos Mata . La Música Nos Toca. Cuando acaba la música, se oye el silencio. Es preciso perderse para empezar a escuchar.

¿Cuántas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas, borrarlo todo y vaciar nuestra memoria?.


¿Cuántas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas, borrarlo todo y vaciar nuestra memoria?. ¿Cuántas veces deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo, recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar?. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con lágrimas y un largo adiós.

Si deseáramos en algún momento perder completamente la memoria y plegarnos por ejemplo a la frase "Comenzar de nuevo" ¿cuántas cosas no perderíamos? serían como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza y luego se extrañan. Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez. 

Quedarían atrás los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos hicieron llorar, la primera o última vez que disfrutamos de algo pequeño, los brazos más cálidos, el día que pensamos que se iba a acabar el mundo, el dolor más inaguantable, la sonrisa más esperanzadora o incluso el nacimiento del sentimiento más puro.

¿Cuántas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas, borrarlo todo y vaciar nuestra memoria?.


De eso está hecha la vida, sólo de momentos no te pierdas el ahora.


De eso está hecha la vida, sólo de momentos no te pierdas el ahora.



Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.

 "Instantes"



Si pudiera vivir nuevamente mi vida,  en la próxima trataría de cometer más errores.  No intentaría ser tan perfecto,

Mujer...


Soy mujer y me siento orgullosa por ello. Además soy de esas personas que de cada uno de los golpes que ha recibido en la vida, he aprendido y me han ayudado a ser leal con mis instintos y con mis principios. Mujer, que ama con fuerza desde las entrañas, que siente, llora y ríe con conocimiento de causas y que a pesar de todo el dolor que ha sufrido sigue luchando por ser mejor cada día. Soy vulnerable, impaciente y, aunque quede mal decirlo, casi siempre estoy segura de lo que quiero y sobretodo, de lo que no quiero. Cometo errores, raramente pierdo el control y en ocasiones tengo muchísimo carácter. Pero como decía Marilyn Monroe: " Si no puedes lidiar conmigo en mi peor momento, definitivamente no me mereces en el mejor."


Soy mujer y me siento orgullosa por ello. Además soy de esas personas que de cada uno de los golpes que ha recibido en la vida, he aprendido y me han ayudado a ser leal con mis instintos y con mis principios. Mujer, que ama con fuerza desde las entrañas, que siente, llora y ríe con conocimiento de causas y que a pesar de todo el dolor que ha sufrido sigue luchando por ser mejor cada día. Soy vulnerable, impaciente y, aunque quede mal decirlo, casi siempre estoy segura de lo que quiero y sobretodo, de lo que no quiero. Cometo errores, raramente pierdo el control y en ocasiones tengo muchísimo carácter. Pero como decía Marilyn Monroe: " Si no puedes lidiar conmigo en mi peor momento, definitivamente no me mereces en el mejor."

Soy mujer y me siento orgullosa por ello. Además soy de esas personas que de cada uno de los golpes que ha recibido en la vida, he aprendido y me han ayudado a ser leal con mis instintos y con mis principios. Mujer, que ama con fuerza desde las entrañas, que siente, llora y ríe con conocimiento de causas y que a pesar de todo el dolor que ha sufrido sigue luchando por ser mejor cada día. Soy vulnerable, impaciente y, aunque quede mal decirlo, casi siempre estoy segura de lo que quiero y sobretodo, de lo que no quiero. Cometo errores, raramente pierdo el control y en ocasiones tengo muchísimo carácter. Pero como decía Marilyn Monroe: " Si no puedes lidiar conmigo en mi peor momento, definitivamente no me mereces en el mejor."

Así nos tendríamos que despertar cada día.

Así nos tendríamos que despertar cada día, enamorados, para saborear la mañana, para sentir que ya llego el verano, aunque sea invierno para sonreír mientras el agua de la ducha abraza tibia tu piel, mientras te calientas las manos bordeando con ellas tú taza preferida de café, sales a la calle y sorprendente mente escuchas el canto de un pájaro, como si tu alegría pudiera amortiguar el resto de los ruidos ..que se depositan como el polvo en el asfalto. Agradece estar despierto o despierta, puede que tengas solo un motivo para hacerlo, pero ese es suficiente, compártelo, haz algo diferente, cambia de camino, de palabras, de miradas, simplemente cambia algo para que todo empiece a ser diferente. Como decía Serrat, hoy puede ser un gran día, los motivos ya los iremos encontrando.

Así nos tendríamos que despertar cada día, enamorados, para saborear la mañana, para sentir que ya llego el verano, aunque sea invierno para sonreír mientras el agua de la ducha abraza tibia tu piel, mientras te calientas las manos bordeando con ellas tú taza preferida de café, sales a la calle y sorprendente mente escuchas el canto de un pájaro, como si tu alegría pudiera amortiguar el resto de los ruidos ..que se depositan como el polvo en el asfalto. Agradece estar despierto o despierta, puede que tengas solo un motivo para hacerlo, pero ese es suficiente, compártelo, haz algo diferente, cambia de camino, de palabras, de miradas, simplemente cambia algo para que todo empiece a ser diferente. Como decía Serrat, hoy puede ser un gran día, los motivos ya los iremos encontrando.

La sensibilidad es para el corazón como el tacto para la piel.

!Como me gusta querer, como me gusta disfrutar de las sensaciones que me producen los gestos de amor! Mirando está imagen sentí, como si mis palabras cautivas se rebelarán en todo mi ser y rompieran mi silencio para expresar tantas cosas hermosas que siento y pensé que seguramente alguien me diría aquello de..."Eres demasiado sensible" y pensé.. es probable.. ¿Y qué? Me gusta mi sensibilidad y disfrutar de la sensiblidad de las personas con quienes comparto mi vida. "La sensibilidad es para el corazón como el tacto para la piel".

!Como me gusta querer, como me gusta disfrutar de las sensaciones que me producen los gestos de amor! Mirando está imagen sentí, como si mis palabras cautivas se rebelarán en todo mi ser y rompieran mi silencio para expresar tantas cosas hermosas que siento y pensé que seguramente alguien me diría aquello de..."Eres demasiado sensible" y pensé.. es probable.. ¿Y qué? Me gusta mi sensibilidad y disfrutar de la sensiblidad de las personas con quienes comparto mi vida. "La sensibilidad es para el corazón como el tacto para la piel".


Mis instantes en el tiempo.


Congelar un instante mientras lo vivo, para evitar que pase a formar parte de mi lista de recuerdos, es algo así como detener el tiempo, darle calor, convertirme en minuto, jugar entre su minutero, a ser infinita. Nadie puede cambiar su historia, pero sí la manera en que experimenta de nuevo lo vivido. Quizás por eso, hoy esa imagen me expresa tanto, porque a veces hay momentos, en que por su interminable calidez, permanecen siempre en mí y el paso del tiempo no los deteriora, sencillamente han pasado a ser yo. Y llegada a esa última reflexión, me doy cuenta, de que ya no necesito congelar ni tan solo un minuto, porque eso que soy, existirá siempre, incluso en el instante, en que la palabra "siempre", pierda su significado, algo de ese siempre, seguirá permaneciendo en mí.


Congelar un instante mientras lo vivo, para evitar que pase a formar parte de mi lista de recuerdos, es algo así como detener el tiempo, darle calor, convertirme en minuto, jugar entre su minutero, a ser infinita. Nadie puede cambiar su historia, pero sí la manera en que experimenta de nuevo lo vivido.
Quizás por eso, hoy esa imagen me expresa tanto, porque a veces hay momentos, en que por su interminable calidez, permanecen siempre en mí y el paso del tiempo no los deteriora, sencillamente han pasado a ser yo. Y llegada a esa última reflexión, me doy cuenta, de que ya no necesito congelar ni tan solo un minuto, porque eso que soy, existirá siempre, incluso en el instante, en que la palabra "siempre", pierda su significado, algo de ese siempre, seguirá permaneciendo en mí.


Congelar un instante mientras lo vivo, para evitar que pase a formar parte de mi lista de recuerdos, es algo así como detener el tiempo, darle calor, convertirme en minuto, jugar entre su minutero, a ser infinita. Nadie puede cambiar su historia, pero sí la manera en que experimenta de nuevo lo vivido. Quizás por eso, hoy esa imagen me expresa tanto, porque a veces hay momentos, en que por su interminable calidez, permanecen siempre en mí y el paso del tiempo no los deteriora, sencillamente han pasado a ser yo. Y llegada a esa última reflexión, me doy cuenta, de que ya no necesito congelar ni tan solo un minuto, porque eso que soy, existirá siempre, incluso en el instante, en que la palabra "siempre", pierda su significado, algo de ese siempre, seguirá permaneciendo en mí.

Mi corazón no necesita un reloj para latir.

Sé que los problemas pasan, la tristeza pasa,
el dolor pasa, la soledad pasa, la ternura queda, el amor perdura,
la esperanza permanece,  la amistad existe,
 la vida no es negociable y que el tiempo se puede detener,
 porque yo lo he conseguido,
y por tanto mi corazón no necesita un reloj para latir.
“Cuando somos lo que hacemos y hacemos lo que somos el tiempo se detiene”
Todo pasa en esta vida.




Mi corazón no necesita un reloj para latir.


Lo quiero todo con el.



Quiero mirar a un costado y encontrarlo, sonriendo como yo,   por las mismas cosas, por las mismas estupideces.  Porque esos pequeños detalles son los que hacen la diferencia para mi



Quiero recorrer el mundo, quiero conocer cada rincón de este infinito suelo a su lado. 

Porque no tendría sentido hacerlo sola, no se sentiría igual. 

Quiero mirar a un costado y encontrarlo, sonriendo como yo, 

por las mismas cosas, por las mismas estupideces.

Porque esos pequeños detalles son los que hacen la diferencia para mi, 

son los que después de años, uno recuerda y los siente como si estuviese pasando, 

en ese mismo instante. Quiero acompañarlo en sus viajes de soledad, 

en el silencio y decirle que lo quiero con solo una mirada.