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Todos aquellos recuerdos.


Metí en una caja todos tus regalos,
 tus cartas llenas de amor falso., 
los últimos pétalos de las rosas marchitas y.....,
 aunque era poco, en esa caja tan grande
 no entraron todos aquellos recuerdos, 
canciones, momentos, besos, llamadas,
 pasiones, abrazos; deseos y sueños 
que nunca pude hacer realidad.


Metí en una caja todos tus regalos,  tus cartas llenas de amor falso.,  los últimos pétalos de las rosas marchitas y.....,  aunque era poco, en esa caja tan grande  no entraron todos aquellos recuerdos,  canciones, momentos, besos, llamadas,  pasiones, abrazos; deseos y sueños  que nunca pude hacer realidad.

Casi siempre el corazón se te queda roto en mil pedazos.


Cuando era pequeña escuchaba a mi abuela decir: El amor es doloroso, cuando te enamorabas al final, casi siempre el corazón se te queda roto en mil pedazos. Yo no le quise hacer caso. Ahora sólo me queda esperar que el tiempo pase y ver si es verdad que las heridas se curan.


Casi siempre el corazón  se te queda roto en mil pedazos.

¿Por qué será que la felicidad te roza apenas y luego se va?


¿Por qué será que la felicidad te roza apenas y luego se va? …Te dice – , perdón.
Pasé por aquí pero ya me voy.


 ¿Por qué será que la felicidad te roza apenas y luego se va?

Enamorarse de un Idiota.


Volar con las alas rotas, después del doloroso choque contra el desengaño, es mitad estrellarse en el suelo a cada nuevo intento y mitad alcanzar el cielo y sus encantos. Besar se vuelve descubrir y rutina dependiendo de quien sean los labios. Una caminata bajo las estrellas se puede volver tan solo una lejana idea, una pintura hermosa descrita en mis poemas, todo menos una realidad que se acerca. Y el empezar a construir ilusiones desde cero, con esto me gusta y esto no lo quiero, se vuelve intolerable después de pedir un poco mas a la derecha, dos centímetros mas alto, no no, mejor más bajo, y al fin ves como nada queda bien centrado, dentro de ese espacio que ya decidiste crear, respetando todas esas normas que te permitirán no volverte a enamorar de otro idiota.



Corazones rotos, qué digo rotos,¡Rotísimos!


Los amores van y vienen hasta ahí está clarísimo, no hay duda. Uno, otro, el de más allá. Los amores de toda la vida no siempre duran toda la vida, algunas veces se nos quedan por ahí aparcados en quién sabe dónde y con quién sabe quién. ¡Después de todo lo que nos cuesta encontrarlo!…
Amores que dejamos partir para ir detrás de otro, para ilusionarnos nuevamente, dejando corazones rotos, qué digo rotos, ¡Rotísimos!, simplemente destrozados. Cuando alguien nos engaña sentimos que la confianza son solo palabras en un mundo de sordos. Todos somos capaces de superar un corazón roto, sobre todo, que la inmensa mayoría ya lo tiene herido y sigue viviendo. Aunque sientas que el mundo está de cabeza, recuerda que todo lo que puedes hacer luego de que te rompen el corazón es "SOBREVIVIR"



Se me acabo el amor.

Si yo pudiera encontrar hoy las palabras 
Y marcharme sin dejar dolor en tu corazón 
Si encontrara la manera de explicar mi despedida 
Sin dejar un mal sabor.

No es culpa de tus besos de tus manos que sin miedo me acarician 
No busques algo que ya sé ha perdido 
en una tonta discusión 
No tiene no le encuentro 
No existe explicación. 

Se me acabo el amor, se fue así nomás 
Sin avisármelo 
Y no pensó jamás en el dolor que viviría en ti 
Se me acabo el amor 
Se fue. 

Si yo pudiera encontrar hoy las palabras  Y marcharme sin dejar dolor en tu corazón  Si encontrara la manera de explicar mi despedida  Sin dejar un mal sabor.  No es culpa de tus besos de tus manos que sin miedo me acarician  No busques algo que ya sé ha perdido  en una tonta discusión  No tiene no le encuentro  No existe explicación.   Se me acabo el amor, se fue así nomás  Sin avisármelo  Y no pensó jamás en el dolor que viviría en ti  Se me acabo el amor  Se fue.

Como olvidar esos momentos que vivimos 
La intensidad de cada día lo descubierto junto a ti 
Los momentos compartidos, lo felices que hemos sido 
Mas no se como se fue.

No se como pedirte perdón por mis palabras sin sentido 
No se como encender de nuevo el corazón 
Solo tengo este adiós 
No tienen no le encuentro No existe explicación. 


¿Tú me preguntas si soy feliz?

¿Tú me preguntas si soy feliz?

Tú me preguntas si soy feliz, Si la dicha es una habitación vacía, Con botellas vacías, Y ceniceros llenos de cigarrillos a medio fumar. Entonces te contesto si soy feliz. Tú me preguntas si soy feliz Si la dicha es el teléfono que no contesta. Y la tarde que no se acaba. Y las cartas que nunca mandas. Entonces te aseguro que soy feliz feliz feliz. Tú preguntas si soy feliz. Si la dicha es una cama desecha. En una habitación desecha. Donde en un espejo desecho se ve el rostro de una mujer desecha. Entonces te lo juro si soy feliz. Tú me preguntas si soy feliz. Pero si la dicha es una sonrisa. Si la dicha es una mirada. Si la dicha es una ternura. Si la dicha es una caricia. Entonces te contestare con lágrimas. Es verdad que no soy feliz no. Verdaderamente no. 

Sola, a pesar del murmullo que la acompañaba.

Llovía en su interior...
De pie entre dos mundos, la joven sentía perdida la mirada al otro lado de su ser.
Contemplaba en su reflejo impasible, como una a una iban resbalando las lágrimas por su rostro,
 lo recorrían lentamente, algunas reposaban entre sus pestañas  antes de lanzarse
 a la aventura de su recorrido.

Estaba de espaldas al mundo, cubierta solo por un manto de impotencia y un sentimiento de pérdida.
El espejo robaba su reflejo, aprovechándose de su vulnerabilidad.
Cada uno de los poros de su piel sentía la tristeza que la acontecía y en ese momento, era mucha.
No luchaba contra la humedad ni ejercía resistencia sobre sus emociones, 
sencillamente las reconocía, las aceptaba, las dejaba pasar, 
como si a su marcha todo pudiera quedar como antes de su inesperada aparición, 
pero nada fue igual a partir de ese momento.

Dejo por momentos de llorar, aunque no pudo abandonar la tristeza así que la llevó consigo
como si fuera parte de su equipaje de mano sin mediar palabra.
Comenzó a avanzar, no estaba segura de hacía adonde se dirigía, solo tímidamente lo intuía, 
necesitaba ayuda, pero no estaba segura de poder obtenerla, así que primero un paso y luego el otro, 
 'Sola', a pesar del murmullo que la acompañaba. 'Sola'...
Dejo de oír su propia voz, reconoció su respiración junto a sus huellas, 
en el silencio del camino y en su mente solo lograba construir un pensamiento
 "Esperanza".

 Sola, a pesar del murmullo que la acompañaba.

Abrir el corazón significa estar dispuesto a perder.


Fui lastimada, una y otra vez. Me dejé hacer algunas de las muchas cicatrices que llevo en la piel, y muchas otras, me las infringí. Quería ser querida, quería que la gente, aquel hombre y mis conocidos me quisieran. Lo quise con tanta desesperación que dejé de respetarme, de quererme, olvidé que soy humana y me duele que me pongan en segundo lugar, que no les importe si me duele, que le de igual tenerme a su lado, que un día me quería y al otro, me despreciaba. Me han matado, pero sobreviví. Y ahora soy yo quien debe llevar las heridas día a día como marcas que el tiempo grabo en mí, como si no fuesen las huellas que dejaron quienes me lastimaron, quienes rompieron mi corazón y dejaron los restos para que los recoja. Me dicen que abra mi corazón, que confíe, que no me dañarán pero todos en el fondo sabemos que cuando uno confía, es cuando las peores cosas pasan. Abrir el corazón significa estar dispuesto a perder.


Porque no todos los días bloqueas recuerdos.


Querido pasado,

Esta noche ha empezado como otra cualquiera. Planificando qué hacer, cómo distribuir el tiempo de la que es una bonita noche por delante para mí, pensando en cómo desarrollar mi Yo, en cosas sin más. Y pensando en cosas, he pensado que era un buen momento para desempolvar esa parte del armario que todos tenemos y que hace mucho tiempo que no nos atrevemos a tocar por miedo a lo que pueda haber ahí. Además, que la parte de mi armario en cuestión es la más alejada, arriba al lado de la pared… es decir, bastante intocable. El caso es que me he puesto a hurgar, teniendo suerte de ser de siempre bastante escrupulosa y esta ordenado. Lleno de polvo, pero ordenado. Sacando cosas y más cosas, he sacado triunfal una caja. No es más grande que un cuaderno mediano de anillos. Y con querubines como decoración. Algo ñoños, con caras algunos a punto de disparar su flecha mortal, con cartas selladas en una mano otros. Lo primero que he pensado ha sido en contarlas. Y lo siguiente, en abrirla… claro. Al momento un olor a papel cerrado me ha golpeado. Y encuentro la caja llena. Hasta arriba. De cartas.

Me ha sorprendido no haber reconocido antes esa caja. Pero ahí estaban. Todas las cartas de mi pasado. Perdón. Mi Pasado. Porque creo que no tengo en mi vocabulario una palabra con mayor propiedad que esa, Pasado. ¿Por qué? Muy simple, porque de él no queda hoy NADA. Bueno, eso creía hasta esta noche. Ahora tengo esta caja, y estas cartas. Muchos de esos pasados simplemente fueron disolviéndose, haciéndose difusos al principio para finalmente desaparecer. Otros están ahí, latentes pero tan lejanos que posiblemente no les reconocería hoy en día. Y luego está ese otro Pasado. El que hizo daño. El que dejó una herida que nunca va a cerrar y que sé que va a ser la causa de muchas de mis decisiones y actitudes. Ese Pasado. El único que todas las mañanas me repito que no es pasado porque, simplemente, niego su existencia. Es un ejercicio duro, porque no todos los días bloqueas recuerdos. Y lo consigo. Y lo he conseguido.  Lo sé porque esta noche ha sido cuando lo he comprobado. No he sentido nada. Ni rabia, ni pena, ni siquiera lo he echado de menos. Tan sólo lo he visto, y he sonreído. Porque ese pedacito es enteramente mío. Y aunque el día de hoy sé que niego la existencia de las personas que escribieron ese Pasado en esas cartas, también sé que hubo un día en que esas personas eran diferentes, éramos diferentes. Y era bonito. Así que he tomado una decisión. Tras desempolvar las un poco, coger algunas que aún danzaban por otra caja que sí tengo localizada y reunirlas con sus hermanas, y mirarlas por última vez hasta la próxima vez, he cerrado cuidadosamente la tapa. He limpiado el polvo que tenía por encima y la he vuelto a dejar donde estaba, en el hueco olvidado del armario.   Pero ahora será diferente. Ya puedo olvidar tranquila.

Me ha sorprendido no haber reconocido antes esa caja. Pero ahí estaban. Todas las cartas de mi pasado. Perdón. Mi Pasado. Porque creo que no tengo en mi vocabulario una palabra con mayor propiedad que esa, Pasado. ¿Por qué? Muy simple, porque de él no queda hoy NADA. Bueno, eso creía hasta esta noche. Ahora tengo esta caja, y estas cartas. Muchos de esos pasados simplemente fueron disolviéndose, haciéndose difusos al principio para finalmente desaparecer. Otros están ahí, latentes pero tan lejanos que posiblemente no les reconocería hoy en día. Y luego está ese otro Pasado. El que hizo daño. El que dejó una herida que nunca va a cerrar y que sé que va a ser la causa de muchas de mis decisiones y actitudes. Ese Pasado. El único que todas las mañanas me repito que no es pasado porque, simplemente, niego su existencia. Es un ejercicio duro, porque no todos los días bloqueas recuerdos. Y lo consigo. Y lo he conseguido.  Lo sé porque esta noche ha sido cuando lo he comprobado. No he sentido nada. Ni rabia, ni pena, ni siquiera lo he echado de menos. Tan sólo lo he visto, y he sonreído. Porque ese pedacito es enteramente mío. Y aunque el día de hoy sé que niego la existencia de las personas que escribieron ese Pasado en esas cartas, también sé que hubo un día en que esas personas eran diferentes, éramos diferentes. Y era bonito. Así que he tomado una decisión. Tras desempolvar las un poco, coger algunas que aún danzaban por otra caja que sí tengo localizada y reunirlas con sus hermanas, y mirarlas por última vez hasta la próxima vez, he cerrado cuidadosamente la tapa. He limpiado el polvo que tenía por encima y la he vuelto a dejar donde estaba, en el hueco olvidado del armario.


Pero ahora será diferente.
Ya puedo olvidar tranquila.


Llega otoño y con el se van los recuerdos.


Tristemente caen las hojas de otoño, y tras el cristal de mi ventana veo la tarde gris que cede el paso a la noche que nuevamente invade mi vida triste y sombría desde el día que perdí el amor de mi vida.
Las gotas de lluvia caen lentamente en mi piel, y se confunden con mis lágrimas que derraman mis ojos por el amor que hoy no está a mi lado, la melancolía envuelve mi alma y la soledad nuevamente hace presa de mí. El corazón quiere gritarle al viento que te ama, pero le digo que no puede amarte, que eres un ser efímero que ya no volverá, que te has ido lejos y jamás regresarás, como lejos se van los recuerdos que duelen en el alma. La luna con sus reflejos de plata tratan de iluminar mi alma en la penumbra, esa penumbra que invade mi vida desde que tu no estás, ay corazón como te extraño, cuanta falta me haces, pero esta es la realidad, tu ya nunca más volverás. Tarde gris de otoño, en donde recuerdo tristemente el día de tu partida, solo me queda el dolor, el vacío y el desamor que has dejado después de tu triste huida.


Me pregunto si alguien me extrañara mañana.


¿Y si me muero mañana quién me recordará?

Si la muerte viene por mí

quisiera no ser solo un fugaz pensamiento,

ni un llanto desechable,

quizás esto que siento sea algo egoísta de mi parte.

Tal vez ya no vuelva a perder un suspiro,

una lágrima, de esas que regalo y nunca me quedo.

¿Si muero mañana?

No cerrare los ojos si estos no se abren,

no me dejare caer si mi cuerpo queda frió e inerte,

no diré tengo miedo por orgullo.

¿Quedare inmortalizada en recuerdos?

¿U olvidada al momento?

¿Seré borrada de este mundo?

¿O añorada por todos?

Que falsa mi sonrisa blanca,

que mentirosos mis ojos secos,

y mi alma que llora en silencio.

Y como cada triste mañana,

con mi corazón herido y el miedo por delante

¿me pregunto si alguien me extrañara mañana ?.


Tengo el amor castigado en un rincón.

Tengo el amor castigado en un rincón, de cara a la pared. 
Lo castigué por abuso de poder. 
Se me desbordó a manos llenas como solía usarlo, 
y ahora me dicen que lo tengo que repartir con migajas 
de lo que antes fue un amor lleno de efusividad,
 de largos besos de amante promiscua.

Tengo el amor amarrado a una de las patas de la cama, 
para que no vaya de casa en casa mendigando un poco de amor,
 no eso se acabó.
Sobreviviré, ya no lo necesito.
 Cambié la cerradura de la puerta, y puse clave en Internet 
para que no navegues regalando amor.

Me levantare y no mirare que es lo que falta, sino todo lo que tengo.


Me levantare y no mirare que es lo que falta, sino todo lo que tengo. De eso se trata vivir. De aprender a querer hasta lo mas insignificante de lo que nos forma. No cerrare mis ojos. Me quedare bajo este cielo lleno de estrellas, que iluminaran mi noche. Mis sueños vuelven a mí. y escucho a lo lejos una melodía que me hace sonreír. Vuelvo una vez más, quiero renacer. Quiero matar a cada uno de los miedos que tengo, para poder caminar sin tropezar nunca mas. Percibo luces, y se que en mi interior hay muchas más. Cada gota de sangre que derrame hoy, es una señal que me recuerda que no debo ir por ese camino. Tengo todo el tiempo que necesite, solo me falta entregarme por completo a esta fantasía de vivir con alegría. El sol quiere aparecer y yo aun sin dormir. No siento cansancio, no siento miedo. Siento ganas de correr, escapar por el cielo. Me orientare como pueda. Dejare caer desde lo más alto todos esos recuerdos que me hacen mal, y vomitare cada vez que sea necesario el dolor mezclado con miedo de sentirme perdida. Cuando me siento desahuciada, siempre alguien aparece, compartiendo mi dolor. Y hoy podré dar una mano, para caminar por el abismo, sin buscar saltar. Luchare con todo lo que se me presente, mientras que no sea mi reflejo porque hoy por hoy es mi peor enemigo. Aunque confieso que quiero encontrar el método para dejar de sentir temor frente a el (mi reflejo), y poder darle mi espalda para que vea que mis ojos no le dan importancia…Aquí estaré hasta que deba partir. Mis ganas no me harán alejarme, ni quiero hacerlo. No será el mejor escenario, pero es donde empezara la función. Débil, asustada pero con ganas de vivir.


Volverán las oscuras golondrinas.

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales,
jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
esas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aun mas hermosas,
sus flores abrirán;
pero aquellas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
esas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate,
¡así no te querrán!

Gustavo Adolfo Becquer


Volverán las oscuras golondrinas.

Quiero que me lean un cuento dulce que me espante el insomnio de esta vida.

Quiero meterme en un vestido blanco y llorarle el luto que le debo, quiero tomar mi muñeca de trapo abrazarla cantándole una melodía que diga todo va a estar bien quiero esconderme debajo de la cama con la luz de mi lámpara prendida, quiero una canción de cuna, quiero quedarme en posición fetal, quiero que me lean un cuento dulce que me espante el insomnio de esta vida, quiero dormirme y no despertar algunos días, quiero soñarme en un lugar distinto, con otra naturaleza, quiero llorar mis dudas, quiero mancharme el rostro con sal y que esa sal seque mi piel, quiero que cada uno de mis huesos sea molido, quiero que el tiempo entre por una rendija y me deje pasar los días durmiendo y llorando, quiero gritar dormida y ahogarlo todo.

Necesito Llorar.


Si hoy dejara correr las palabras bajo mis dedos sólo surgiría melancolía… Mis oído no escucha música cercana que me seduzcan para llevarme lejos de esta infinita ausencia. Un sonido que seguir, una espiral hechizante donde sumergirme. Necesito un rincón donde sentarme y dejar caer mi cabeza entre mis piernas abrazadas...
 
Necesito Llorar.

Se fué y me dejó haciéndome preguntas.


Se fué y no dijo nada. Se fué y no sé cuándo. No dejó ninguna de sus cosas… por eso digo que se fué.
Se fué y me dejó haciéndome preguntas. Se fué y no me dejó una pista, para descubrir la razón de su ausencia. Lo que si parece definitivo, es que no está. Cuando me levanto, quedo con el comentario escurrido. Cuando llego, el grito de saludo se desinfla a su mitad. No hay destinatario para mis miradas, para mis regalos, para mis ganas. Tal vez si sepa la razón, aunque no la he pensado. Tal vez se fue con tantas preguntas como yo quedé. Tal vez tampoco comprendió las respuestas que no di. Tal vez se había ido antes, aunque estaba aquí, a mi lado. Quizás se preguntaba por mi ausencia cuando estábamos en el mismo lugar. Quizás yo soy quien se fue primero, y ahora me niego a responder las mismas preguntas que me fueron encargadas antes, cuando todavía tenía futuro. Y es que a veces el amor se apaga.



Escondida entre los arbustos, resignada e inmóvil.



Haber sido feliz alguna vez te encadena a ser esclava de tus huellas,
 a pisar mierda, revolver la basura y vivir entre ella... 
Mientras, los días se te caen encima como pianos desafinados,
 como macetas de cemento que esconden semillas de lugares inútiles e inoportunos
 que tocan a tu puerta.. y tu abres sin mirar, sin preguntar nada... 
Las carcajadas y las miradas se revientan como insectos contra tu invisible coraza
 que de a poco se degrada... Llevas en el bolsillo vidrios rotos, 
antiguas copas que reventaste contra esa pared amarga que intentaste atravesar tantas veces
 y que tantas veces te rebotó como una pelotita de goma, dejándote lejos... 
difícil de encontrarte... escondida entre los arbustos, resignada e inmóvil, débil y cobarde..


Alguien me va a venir a decir que todo pasa, que el SHOW debe continuar.

Se quemó todo............. 
Lo que se pueden ver son las llamas,
pero realmente lo que arde ya desapareció.
No puedo hacer nada. Tanto tiempo viendo las cosas crecer, reproducirse,
 y ahora las veo morir sin poder hacer nada. Seguramente es natural.

Alguien me va a venir a decir que todo pasa, que el “SHOW” debe continuar, 
que son ciclos de la vida, y todo esas tonterías. 
Seguro saldrán nuevos soles, se podrán ver pajaritos volando 
y atardeceres muy lindos y todo eso, pero igual me quedé sin nada. 
Sé que nacerán niños, morirán malandros.

Sé que todavía queda gente que me quiere
y que me podría echar una mano en la reconstrucción, 
pero la verdad es que me da la gana de deprimirme
y ejercer mi derecho de
 “Pobrecita yo”.