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Mostrando entradas con la etiqueta Joaquín Sabina. Mostrar todas las entradas
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Es demasiado tarde. Búscate otro perro que te ladre.


Entre la cirrosis y la sobredosis andas siempre, muñeca. Con tu sucia camisa y, en lugar de sonrisa, una especie de mueca. ¿Cómo no imaginarte?¿Cómo no recordarte hace apenas dos años? Cuando eras la princesa de la boca de fresa, cuando tenías aún esa forma de hacerme daño.
Ahora es demasiado tarde, princesa. Búscate otro perro que te ladre, princesa.
 Maldito sea el gurú que levantó entre tú y yo un silencio oscuro, del que ya sólo sales para decirme, vale, déjame veinte duros. Ya no te tengo miedo nena, pero no puedo seguirte en tu viaje. Cúantas veces hubiera dado la vida entera porque tú me pidieras llevarte el equipaje. Ahora es demasiado tarde, princesa... Tú que sembraste en todas las islas de la moda, las flores de tu gracia, ¿cómo no ibas a verte envuelta en una muerte con asalto a farmacia? ¿con qué ley condenarte si somos juez y parte todos de tus andanzas? Sigue con tus movidas, pero no pidas que me pase la vida pagándote fianzas. Ahora es demasiado tarde, princesa. Búscate otro perro que te ladre, princesa.




Cuando te hartes de amores baratos de un rato… me llamas.


A la orilla de la chimenea.
Puedo ponerme cursi y decir, que tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños, 
puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemigo, tu todo, tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.
Y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu Dios, tu asesino…O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea, a esperar que suba la marea. Puedo ponerme humilde y decir que no soy el mejor, que me falta valor para atarte a mi cama, puedo ponerme digno y decir “toma mi dirección cuando te hartes de amores baratos de un rato… me llamas”. Y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tu “ven”, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastió…O tal vez ese viento que te arranca del aburrimiento y te deja abrazada a una duda, en mitad de la calle y desnuda. Y si quieres también puedo ser tu abogado y tu juez, tu miedo y tu fe, tu noche y tu día. Tu rencor, tu por qué, tu agonía…o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.

-Joaquín Sabina.


Sin química ni mariposas en el estómago.

Ya lo dijo el maestro Sabina:
 "Sin embargo, un rato, cada día, ya ves, te engañaría con cualquiera,
 te cambiaría por cualquiera"..
Pero hay otro instante en el que aquí me tienes,
 escribiéndote sin motivo alguno, sin química ni mariposas en el estómago,
 total,  ¿Para que sirven? Quien sabe, yo no sé lo que siento,
cuanto menos sé decirte si me jugaré la primavera por tenerte delante..
o si este es el puto final de los finales.

Joaquín Sabina,