Amar esa fórmula maldita que nos tatúan el alma. Donde el amor con dolor es el verdadero amor. Ese que desespera, que exaspera, que nos desequilibra y que nos vuelve mierda.
En la vida, tenemos dos tipos de relaciones. Las que nos estimulan a dar lo mejor de nosotros y las que nos destrozan. Las que nos dan paz y las que nos la quitan. No sé por qué carajo la mayoría de las veces elegimos mal.
¿Por qué escogemos ese tipo de amor que nos hace pedazos? Sin embargo, la sociedad y sus estereotipos nos empujan a ese caos. Nos enseña que el dolor es divertido. Y no, no es cierto. El dolor es perverso. Fascina, pero lastima. Tenemos que reaprender a amar. Es tarea obligatoria.
